La nueva cultura democrática
La crítica y el disenso son fundamentales en toda sociedad que se hace llamar democrática. Se trata de una verdad irrefutable a cambio de entender y comprender que los tiempos han cambiado y hoy se abren caminos reconceptos, de tal suerte que esos paradigmas de la vida en democracia han venido siendo objeto de adecuaciones sustanciales.
Hoy, la simple conciencia contestaria, a veces irreflexiva, deviene inconducente e improductiva en tanto que no ayuda a superar situaciones contradictorias y conflictivas. No tenemos la menor duda que la cultura que Ronald Dorkin denomina la de participación comunicativa-comunicante, y que Jurgen Habermas nombra como de participación ciudadana, involucra necesario e ineludiblemente el concepto de lo propositivo o si se quiere de la conciencia propositiva.
En este entramado de nueva cultura democrática, el diálogo viene a constituir el escenario donde lo comunicativo y propositivo se entrelazan para relegar el conflicto abierto y frontal y priorizar la solución o si se quiere la mentalidad constructivista.
En Bolivia recién acaba de ocurrir algo trascendental. Mediante procedimiento del diálogo, el Estado y pueblo logra concertar con las grandes empresas trasnacionales acuerdos que tienen que ver con recurso y riqueza naturales de ese hermano país.
En Panamá, el gobierno de Martín Torrijos se viene destacando por administrar situaciones que se presentaban como conflictivas, instrumentalizando mecanismos de consulta y de participación ciudadana, verbigracia la ley del Seguro social, consejos consultivos comunitarios, las reformas penales, nombramiento de magistrados y la Ley 28 relativa a la ampliación del Canal. En este contexto, no compartimos la práctica de la oposición por la oposición o de la crítica por la critica, hay temas que comprometen a toda la sociedad y no solo al gobierno. Ello nos motiva a convocar un sentido y conciencia de mayor participación propositiva y de diálogo. El país gana cuando se actúa consecuentemente con estos nuevos paradigmas de la cultura democrática.
Ortega señala que esa es la única alternativa de transporte, y explica que cada vez que se monta en esos carros lo hace con temor, porque no le brindan de seguridad a los usuarios.
Panamá América trató de entrevistar a Mirna de Alemán, jefa encargada de Servicios de Transporte Público de la ATTT desde el 30 de octubre pasado, sin embargo, la oficina de Relaciones Públicas de la entidad, informó que nadie más podía dar entrevistas si no se trataba de Severino Mejía, nuevo director de la institución.
Hoy, la simple conciencia contestaria, a veces irreflexiva, deviene inconducente e improductiva en tanto que no ayuda a superar situaciones contradictorias y conflictivas. No tenemos la menor duda que la cultura que Ronald Dorkin denomina la de participación comunicativa-comunicante, y que Jurgen Habermas nombra como de participación ciudadana, involucra necesario e ineludiblemente el concepto de lo propositivo o si se quiere de la conciencia propositiva.
En este entramado de nueva cultura democrática, el diálogo viene a constituir el escenario donde lo comunicativo y propositivo se entrelazan para relegar el conflicto abierto y frontal y priorizar la solución o si se quiere la mentalidad constructivista.
En Bolivia recién acaba de ocurrir algo trascendental. Mediante procedimiento del diálogo, el Estado y pueblo logra concertar con las grandes empresas trasnacionales acuerdos que tienen que ver con recurso y riqueza naturales de ese hermano país.
En Panamá, el gobierno de Martín Torrijos se viene destacando por administrar situaciones que se presentaban como conflictivas, instrumentalizando mecanismos de consulta y de participación ciudadana, verbigracia la ley del Seguro social, consejos consultivos comunitarios, las reformas penales, nombramiento de magistrados y la Ley 28 relativa a la ampliación del Canal. En este contexto, no compartimos la práctica de la oposición por la oposición o de la crítica por la critica, hay temas que comprometen a toda la sociedad y no solo al gobierno. Ello nos motiva a convocar un sentido y conciencia de mayor participación propositiva y de diálogo. El país gana cuando se actúa consecuentemente con estos nuevos paradigmas de la cultura democrática.
Ortega señala que esa es la única alternativa de transporte, y explica que cada vez que se monta en esos carros lo hace con temor, porque no le brindan de seguridad a los usuarios.
Panamá América trató de entrevistar a Mirna de Alemán, jefa encargada de Servicios de Transporte Público de la ATTT desde el 30 de octubre pasado, sin embargo, la oficina de Relaciones Públicas de la entidad, informó que nadie más podía dar entrevistas si no se trataba de Severino Mejía, nuevo director de la institución.