La nueva economía
La crisis financiera mundial es de tal magnitud que seguramente cambiará los patrones de conducta para varios lustros por lo menos. Hasta ahora las recesiones eran procesos normales de ajuste para una economía que estaba en constante crecimiento. Una recesión era una especie de "enfriamiento" para una economía "recalentada". Duraba unos doce a dieciocho meses y luego la economía retomaba su crecimiento. Si el ejemplo de Japón es válido, podemos estar frente a un fenómeno cuya recuperación tome no varios meses, sino varios lustros.
El consumismo como modelo de crecimiento será reemplazado por un racionalismo como modelo económico. Para nuestros abuelos era inconcebible tirar a la basura un par de zapatos rotos; lo lógico era mandarlos a reparar y seguir usándolos. En nuestra generación se presenta como más económico reemplazar lo dañado con una nueva unidad, que repararla.
Por esa misma causa, los fabricantes no producen nada para un período más largo que el ciclo de obsolescencia. Cuántas catedrales de siglos de antigüedad se yerguen en Europa y las principales capitales de América; los edificios se construían para la eternidad. Hoy en día se construye para no más de cien años, a lo sumo. Debido a lo ocurrido, habrá una nueva conciencia del rendimiento, de la conservación de recursos y del valor. La nueva economía será ecológica en cuanto a su responsabilidad con los recursos naturales y el ambiente, como en su capacidad de ser autosostenible. Este es el mundo que se abre ante nosotros, ojalá tengamos líderes con la claridad de comprenderlo y señalar el camino.