default

La nueva guerra y el terrorismo informativo


Por fortuna haber vivido un poco más de medio siglo y unas cuantas lecturas atentas de la historia mundial nos ha permitido ver con cierta objetividad los procesos sociales. Ello, en vez de deshumanizarnos, nos ha permitido acentuar nuestro amor a la humanidad y a la vida, evitando la sensiblería de tantos. Sobre los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y la posible respuesta militar de los Estados Unidos se ha empezado a decantar, a una semana de aquellos, la opinión pública. Por fortuna, la opinión sensata ha empezado a fluir con más regularidad y pueda ser que logre influir en nuestros comunicadores sociales (formadores de opinión, por excelencia) y nuestros políticos cotidianos. Para ello sería conveniente que ambos sectores se dieran una vuelta por periódicos de otros lares que han escapado de la demagogia de las grandes cadenas televisivas norteamericanas como la CNN o Telemundo. Les recomendamos, entre otros, los diarios "El Mostrador" de Chile, o "Página 12" de la Argentina, o "La Jornada" de México o "El País" de España sin dejar de mencionar él "Le Monde Diplomatique" francés o alguna de sus versiones latinoamericanas.
Una reflexión más reposada de los acontecimientos sobre la base de una información más veraz permite señalar lo siguiente: primero, no toda la información que circuló por las grandes cadenas norteamericanas fue verdadera. No digo la interpretación sino la misma información. Por ejemplo, nunca se confirmó sobre la bomba que se dijo había sido detonada en las puertas del Departamento de Estado o acerca de un camión lleno de explosivos capturado en un puente de Nueva York. Hoy sabemos, también, que es falsa la información acerca de un supuesto piloto suicida que está vivo o sobre las imágenes de festejo de un grupo de mujeres y niños palestinos, que en realidad corresponden a festejos de 1997 cuando la invasión de Kuwait. ¿Inocente desliz?. No, manipulación interesada de la información para provocar una reacción belicista en el pueblo norteamericano y la xenofobia antiárabe de muchos. De paso, para ocultar las culpas del propio imperialismo norteamericano en el desorden mundial actual. En segundo lugar, el tratamiento acerca del terrorismo ha empezado a desmilitarizarse en algunos medios. Sencillamente porque se sabe que una respuesta militar no lo resuelve mientras no terminen las injusticias que a diario apadrinan los países desarrollados. Además, para acabar con el terrorismo, que no tiene ubicación geográfica específica, se debe golpear a varios países. En el fondo, lo que busca los halcones del Pentágono y la Casa Blanca es aprovechar la ocasión, para intentar golpear, de paso, a algunos países que incomodan su política exterior. ¿Casualidad?. Por supuesto que no. Simple cálculo político. En tercer lugar, aparte de intentar golpear países que le incomodan, la pretendida "cruzada contra el terrorismo mundial" intenta poner a la defensiva a los movimientos de contestación social contra la política de neoliberalismo. Los que protestamos contra el capitalismo hoy corremos el riesgo (otro más) de ser tildados cómplices del terrorismo mundial. Para ello utilizan los medios informativos, los comentaristas políticos y las cadenas de televisión. Por fortuna, la historia sigue su rumbo y, más temprano que tarde, cambiará de signo. No se detienen los procesos sociales con mentiras y manipulaciones informativas.
El terrorismo, de cualesquiera especie, es condenable. Por los inocentes que mueren, por los daños que produce, por los efectos que deja y porque no obtiene, casi nunca, los fines de cambio social que pretende. Pero su combate no puede ser dirigido por un gobierno que ha despreciado, olímpicamente, la vida humana incluyendo a sus propios nacionales. Mucho menos por un gobierno que ha ejercido el terrorismo en sus peores manifestaciones. Ahora nos enteramos que el Vicepresidente de los Estados Unidos ha aceptado que se debe autorizar a la CIA y supongo que a las otras 14 agencias de seguridad a utilizar "personas poco honorables" como informantes y quién sabe en qué otro acto, en éste combate al terrorismo. No sé por qué no nos sorprende. ¿Cuándo ha sido distinto en la larga "historia de infamias" contra América Latina de esa agencia y de otras?. Tampoco me va a sorprender sí en Panamá tal actitud arranca aplausos de algunos. Un país que aplaude a sus propios invasores y que responsabiliza a sus propios nacionales de la invasión sufrida ¿por qué va a rechazar aquella actitud?. Por fortuna cada día son más los que en Panamá empiezan a entender el curso de los acontecimientos mundiales y nacionales. Eso creo yo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América