La nueva propuesta financiera del Ministro Víctor Juliao
Mientras la mayoría de los panameños se concentraban en sus compras y festejos de fin de milenio, los medios de opinión destacaban en sus portadas los controvertibles y folclóricos temas de la Ley Chorizo, la Seguridad Nacional, la sorprendente propuesta del célebre "Cuchungo" Endara para ocupar el cargo de Magistrado en la Corte Suprema de Justicia, la posibilidad que un bribón vuelva a ocupar su puesto en esa alta institución jurídica y, últimamente, la estrategia financiera del Ministro de Economía y Finanzas, el Ingeniero Víctor Juliao, estrategia explicada por el Sr. Ministro en un artículo aparecido en el periódico La Prensa el 23 de diciembre del presente año.
Después de leer y releer la receta que el Ministro propone para cumplir con los objetivos de la presidenta Mireya Moscoso, en el sentido de "...erradicar la pobreza hasta donde fuera posible...", llegamos a la conclusión que la misma tiene realmente, entre uno de sus propósitos, "sacar la pata" por las desatinadas declaraciones que en diferentes ocasiones ha hecho el Ministro Juliao, logrando introducir incertidumbre e inseguridad en el sector privado y que hubiésemos sido calificados, nuevamente, por la Standard and Poors y por The Wall Street Journal, como país de riesgo para la inversión. La propuesta del Ministro Juliao es simple ( no podía ser de otra manera); consiste en utilizar 1,300 millones de dólares que posee el Estado para impulsar proyectos sociales, para pagar 1,800 millones de dólares de la Deuda y vender el 49 por ciento de las acciones que posee el Estado al sector privado, para que con el fruto de la venta los arnulfistas logren cumplir "... con buen tino y con resultados favorables los retos de su quinquenio".
Para entender bien los acontecimientos hay que recordar, además de las desatinadas e irreflexivas declaraciones del Ministro, sus posiciones en torno al uso del Fondo Fiduciario, fondo creado con propósitos estratégicos y permanentes para atacar la pobreza y que el Ministro arnulfista se ha propuesto dilapidar para, según él, cumplir con las promesas electorales de la Presidenta Mireya Moscoso. La nueva propuesta que hace el Ministro Juliao viene aderezada con melodiosos acordes que a oídos de la banca internacional y de los manejadores de los negocios bursátiles, los que manejan los intereses de empresarios con capitales financieros ociosos o de bajo rendimientos, suenan a sinfonías celestiales, por las pingues ganancias que obtendrían de apoyarse el plan en la Asamblea Legislativa. En el fondo se trata de "la misma jeringa con diferente pitongo", pues lo que busca el gobierno arnulfista con esta nueva propuesta, además de "sacar los cascos", es echarle manos a esas valiosas reservas de todo el pueblo panameño para dilapidarlas, eliminándole su carácter estratégico para enfrentar la pobreza; se trata ni más ni menos que pan para hoy - para el periodo del gobierno arnulfista - y hambre para mañana, cuando se hayan agotados esos fondos; se manifiesta nuevamente la clásica incapacidad de los que sólo actúan con luces cortas.
La venta de las acciones de la empresa Cable and Wirless es otro de los componentes del Plan Juliao. Lo cierto es que la participación accionaria del Estado panameño en esa empresa, como en otras, es otra reserva del Estado, con la diferencia de que en vez de ser dineros colocados en cuentas a plazo fijo, como los del Fondo Fiduciario, que generan intereses según las tasas del mercado, son acciones que producen dividendos o ganancias mayores de los que genera el Fondo Fiduciario, por ser ésta una actividad empresarial de buena rentabilidad (al menos así era considerado durante el gobierno del Presidente Pérez Balladares). Y aquí resulta paradójico, y a la vez contradictorio, que mientras la polémica sobre las reservas del Seguro Social, que ha girado en torno al rendimiento que paga el Banco Nacional a los fondos de los asegurados, y por buscar fórmulas para que esos fondos rindan más -- con ese objetivo el gobierno arnulfista le metió mano al Seguro Social por más de 200 millones de dólares, pagando 9 por ciento a los bonos emitidos para cerrar parte de la brecha del déficit presupuestario -- contradictoriamente las reservas accionarias del Estado, que rinden y rendirán más al gobierno, el Ministro Juliao las ofrece graciosamente al sector privado. La pregunta que inmediatamente asoma es ¿Gana con esta transacción la economía panameña?. Naturalmente que no, sólo cambia de bolsillo las ganancias; del bolsillo del Estado al bolsillo de la empresa privada, perdiéndose la posibilidad de mantener el Estado en cartera recursos que se destinen a proyectos sociales, pues para la empresa privada se han diseñado políticas económicas encaminada a darle seguridades jurídicas y condiciones óptimas para que inviertan en el país, que es la única forma de generar empleos y riquezas, y no con planes como el presentado por el Ministro Juliao. El Ministro confunde las críticas que hacen a la ineficiencia del Estado administrador con el derecho que puede tener éste a participar en la propiedad social, para dar respuestas donde la empresa privada no puede.
La propuesta del Ministro Juliao no dejará de sonar bien a las organizaciones financieras internacionales pues, frente a la alternativa a que esos recursos fuesen utilizados incorrectamente, consideran que es mejor para la salud del país que pague su deuda y, naturalmente, que reduzca su nivel de endeudamiento utilizando los bonos Brady, en vez de que se dilapiden esos fondos.
Nos parece que la iniciativa de la dirección del PRD en rechazar el Plan Juliao hace mérito a su naturaleza social y a los logros y éxitos que nuestro gobierno logró en su proyecto conocido como "Desarrollo Social con Eficiencia Económica". Ello indica firmeza, consecuencia y continuidad, pues con ese plan aumentaron las inversiones en la Economía Nacional y se redujo el desempleo en un dos por ciento; logramos que Panamá se convirtiera en un país seguro para la inversión; se logró una reducción en los precios de la canasta básica familiar; se logró vender parte de las empresas estatales evitándose caer en el "capitalismo salvaje"; se redujo los índices de pobreza; se desarrolló una estrategia de pago de la deuda pública, que ha sido reconocida internacionalmente como exitosa; se introdujo la necesaria disciplina en el manejo de las finanzas públicas y; se logró superar la calificación de " país de riesgo para la inversión". Todas estas acciones son razones de orgullo para llevar la frente en alto, a diferencia de lo que ha hecho el arnulfismo y su flamante Ministro de Economía y Finanzas, en tiempo record; empantanar al país con sus improvisadas acciones e irresponsables declaraciones, y que ahora tratan de enmendar con una medicina que resulta peor que la enfermedad que han creado.
Después de leer y releer la receta que el Ministro propone para cumplir con los objetivos de la presidenta Mireya Moscoso, en el sentido de "...erradicar la pobreza hasta donde fuera posible...", llegamos a la conclusión que la misma tiene realmente, entre uno de sus propósitos, "sacar la pata" por las desatinadas declaraciones que en diferentes ocasiones ha hecho el Ministro Juliao, logrando introducir incertidumbre e inseguridad en el sector privado y que hubiésemos sido calificados, nuevamente, por la Standard and Poors y por The Wall Street Journal, como país de riesgo para la inversión. La propuesta del Ministro Juliao es simple ( no podía ser de otra manera); consiste en utilizar 1,300 millones de dólares que posee el Estado para impulsar proyectos sociales, para pagar 1,800 millones de dólares de la Deuda y vender el 49 por ciento de las acciones que posee el Estado al sector privado, para que con el fruto de la venta los arnulfistas logren cumplir "... con buen tino y con resultados favorables los retos de su quinquenio".
Para entender bien los acontecimientos hay que recordar, además de las desatinadas e irreflexivas declaraciones del Ministro, sus posiciones en torno al uso del Fondo Fiduciario, fondo creado con propósitos estratégicos y permanentes para atacar la pobreza y que el Ministro arnulfista se ha propuesto dilapidar para, según él, cumplir con las promesas electorales de la Presidenta Mireya Moscoso. La nueva propuesta que hace el Ministro Juliao viene aderezada con melodiosos acordes que a oídos de la banca internacional y de los manejadores de los negocios bursátiles, los que manejan los intereses de empresarios con capitales financieros ociosos o de bajo rendimientos, suenan a sinfonías celestiales, por las pingues ganancias que obtendrían de apoyarse el plan en la Asamblea Legislativa. En el fondo se trata de "la misma jeringa con diferente pitongo", pues lo que busca el gobierno arnulfista con esta nueva propuesta, además de "sacar los cascos", es echarle manos a esas valiosas reservas de todo el pueblo panameño para dilapidarlas, eliminándole su carácter estratégico para enfrentar la pobreza; se trata ni más ni menos que pan para hoy - para el periodo del gobierno arnulfista - y hambre para mañana, cuando se hayan agotados esos fondos; se manifiesta nuevamente la clásica incapacidad de los que sólo actúan con luces cortas.
La venta de las acciones de la empresa Cable and Wirless es otro de los componentes del Plan Juliao. Lo cierto es que la participación accionaria del Estado panameño en esa empresa, como en otras, es otra reserva del Estado, con la diferencia de que en vez de ser dineros colocados en cuentas a plazo fijo, como los del Fondo Fiduciario, que generan intereses según las tasas del mercado, son acciones que producen dividendos o ganancias mayores de los que genera el Fondo Fiduciario, por ser ésta una actividad empresarial de buena rentabilidad (al menos así era considerado durante el gobierno del Presidente Pérez Balladares). Y aquí resulta paradójico, y a la vez contradictorio, que mientras la polémica sobre las reservas del Seguro Social, que ha girado en torno al rendimiento que paga el Banco Nacional a los fondos de los asegurados, y por buscar fórmulas para que esos fondos rindan más -- con ese objetivo el gobierno arnulfista le metió mano al Seguro Social por más de 200 millones de dólares, pagando 9 por ciento a los bonos emitidos para cerrar parte de la brecha del déficit presupuestario -- contradictoriamente las reservas accionarias del Estado, que rinden y rendirán más al gobierno, el Ministro Juliao las ofrece graciosamente al sector privado. La pregunta que inmediatamente asoma es ¿Gana con esta transacción la economía panameña?. Naturalmente que no, sólo cambia de bolsillo las ganancias; del bolsillo del Estado al bolsillo de la empresa privada, perdiéndose la posibilidad de mantener el Estado en cartera recursos que se destinen a proyectos sociales, pues para la empresa privada se han diseñado políticas económicas encaminada a darle seguridades jurídicas y condiciones óptimas para que inviertan en el país, que es la única forma de generar empleos y riquezas, y no con planes como el presentado por el Ministro Juliao. El Ministro confunde las críticas que hacen a la ineficiencia del Estado administrador con el derecho que puede tener éste a participar en la propiedad social, para dar respuestas donde la empresa privada no puede.
La propuesta del Ministro Juliao no dejará de sonar bien a las organizaciones financieras internacionales pues, frente a la alternativa a que esos recursos fuesen utilizados incorrectamente, consideran que es mejor para la salud del país que pague su deuda y, naturalmente, que reduzca su nivel de endeudamiento utilizando los bonos Brady, en vez de que se dilapiden esos fondos.
Nos parece que la iniciativa de la dirección del PRD en rechazar el Plan Juliao hace mérito a su naturaleza social y a los logros y éxitos que nuestro gobierno logró en su proyecto conocido como "Desarrollo Social con Eficiencia Económica". Ello indica firmeza, consecuencia y continuidad, pues con ese plan aumentaron las inversiones en la Economía Nacional y se redujo el desempleo en un dos por ciento; logramos que Panamá se convirtiera en un país seguro para la inversión; se logró una reducción en los precios de la canasta básica familiar; se logró vender parte de las empresas estatales evitándose caer en el "capitalismo salvaje"; se redujo los índices de pobreza; se desarrolló una estrategia de pago de la deuda pública, que ha sido reconocida internacionalmente como exitosa; se introdujo la necesaria disciplina en el manejo de las finanzas públicas y; se logró superar la calificación de " país de riesgo para la inversión". Todas estas acciones son razones de orgullo para llevar la frente en alto, a diferencia de lo que ha hecho el arnulfismo y su flamante Ministro de Economía y Finanzas, en tiempo record; empantanar al país con sus improvisadas acciones e irresponsables declaraciones, y que ahora tratan de enmendar con una medicina que resulta peor que la enfermedad que han creado.