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La nueva visita del FMI


Las ya famosas cartas de intención, por medio de las cuales Panamá se compromete con el FMI a tomar ciertas medidas y éste a conceder o mantener una facilidad crediticia, son el producto de negociaciones entre el gobierno de turno y la institución financiera multinacional. Los compromisos acordados en ellas reflejan tanto las políticas del gobierno como las recomendaciones que el FMI le hace al país, las cuales usualmente se concentran en medidas tendientes a mejorar la situación fiscal del gobierno.
Los compromisos del año pasado fueron significativos: dejar en cero su déficit fiscal, ampliar la base impositiva del ITBM, cerrar el Banco Hipotecario, nombrar una comisión de alto nivel para buscarle solución al problema de la Caja de Seguro Social, darle autonomía financiera al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), entre otros. Durante enero de este año, el FMI hizo una evaluación de la economía nacional y del avance del gobierno en cada uno de estos aspectos. Los resultados fueron mixtos.
En esta visita, los resultados no serán muy diferentes, ya que la situación económica nacional y regional ha continuado empeorando. En particular, el compromiso de que el gasto público no arroje resultados deficitarios es difícil de cumplir porque las recaudaciones han bajado y la situación exige medidas contra el ciclo económico, como lo es el aumento del gasto público.
Por razones políticas, Panamá no ha cumplido con la mayoría de los compromisos adquiridos con el FMI. La oposición controla la mayoría de los curules en la Asamblea Legislativa, por lo cual fácilmente bloquea cualquier iniciativa del gobierno, especialmente porque éste ha reflejado poca habilidad política, especialmente ante la opinión pública a la cual muestra reiteras contradicciones. Por ejemplo, desde la campaña electoral se han opuesto a la privatización del IDAAN, a pesar de sus graves problemas, pero propusieron vender las acciones del Estado en la empresa telefónica.
Con todo lo anterior, anticipamos que esta visita del FMI producirá compromisos ajustados para acomodar la realidad actual y las perspectivas del porvenir. En materia financiera, el gobierno continúa recibiendo buenas notas del sector financiero internacional, tanto público como privado, principalmente por la previsión y la claridad del discurso. El problema es que cada vez se hace más evidente que el discurso, al menos de política económica, no se está convirtiendo en acciones concretas.


101 años de Panamá América

 
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