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La obediencia perredista


El Tribunal Electoral tiene la atribución constitucional (Artículo 137) de conocer la controversia sobre la decisión partidista de revocar el mandato de un legislador, pero apegado estrictamente a las normas del Código Electoral (CE). Igualmente el CE debe a su vez ajustarse estrictamente a la Constitución y es el caso que un número exagerado de sus normas desafían descaradamente las disposiciones constitucionales debido a las manipulaciones del Legislador y deleznable apoyo de las máximas autoridades electorales
Si bien el artículo 145 de la Constitución dispone que las causales para la revocatoria deben incluirse en los Estatutos aprobados por el TE, no lo es menos que en sus actos el partido debe ceñirse, según el 92 del CE, a la Constitución y las leyes. De lo anterior, aunque el Tribunal Electoral hubiere aprobado los Estatutos, ello no patentiza que las normas estatutarias que violen la Constitución tengan la fuerza de ley que hoy pretende el PRD en la defenestración de Carlos Afú.
La Constitución acierta que el Legislador en sus funciones actúa en interés de la Nación (artículo 144), de ahí que los Estatutos, plataforma ideológica, política y programática o decisión partidista, están por debajo. El 148 dispone que el Legislador no es responsable legalmente por su opinión y voto; o sea que siendo la revocatoria un acto legal, no puede fundamentarse en el voto que el legislador estimó atendía al interés nacional.
Ignoro las causales de la revocatoria perredista de Carlos Afú, pero si se refieren a su voto no hay vía legal para que prospere, pues viola disposición de la Constitución, cuya salvaguarda no es del TE sino de la Corte Suprema; por otra parte, si concierne a la denuncia que hizo sobre la supuesta coima, mal puede basarse en un acto que, por sentido común, está muy lejos de inmoral, pues es de sobrada moral denunciar un delito. El denunciante de corruptelas es protegido en las legislaciones de los países con sistema comprometido con la justicia, pero aquí se le persigue por la osadía.
Es indudable que lo televisado por Afú fue valiente y tan riesgoso que le produjo una instantánea cautelar.
De su denuncia y de lo dicho por Fito, han quedado imborrables dudas sobre la honorabilidad de la banca perredista y su CEN. La reacción no se hizo esperar y con la misma lealtad conque muchos de sus dirigentes sirvieron al régimen de los militares bajo una obediencia ciega, traducida hoy en una disciplina partidista al margen de los valores cívicos y morales, procedieron a castigar, en primera instancia y con denodada intensidad a Carlos Afú, por ser el más indisciplinado del trío que no atendió la orden marcial del CEN de no ratificar nombramientos.
La actitud del Ministerio Público de castigarlo, aunado a la represión implacable de periodistas, opinantes y columnistas que han citado casos sospechosos o corruptelas específicas, se ha constituido en un mensaje para que nadie se le ocurra siquiera murmurar la corrupción de funcionarios públicos o particulares. En varias ocasiones he escuchado a perredés referirse a Carlos Afú como un imbécil porque, en lugar de callar y quedarse con los billetes, cometió la torpeza de "sapear" y afectar la imagen de un inmaculado torrijismo que, en lugar de consternarse y ordenar una exhaustiva investigación a través de un inexistente "frente" (que tanto les gusta formar) de asuntos internos, ha optado por darle su merecido al "desleal".
No extraña que el partido que dice haber dejado ser el brazo derecho de Omar, Rubén, Manuel y cuantos coroneles y sargentos, haya optado por las mismísimas estrategias abúlicas de cuando Dante y desmanes de otrora. Pero, después de todo, lo que debe preocuparnos es que retornen a la cima del autoritario Ejecutivo en el 2004, cual espiral de 1994, por el querer de una paupérrima minoría electoral junto a los filosóficos del democristianismo que están gobernando el Ministerio Público.
Según Walter Watson, el transportista, al tener asegurados sus emolumentos, los que cobrará semanal o quincenalmente, cambiará su actitud hacia el usuario y el servicio que brinda, al no tener que conducir el vehículo en forma irresponsable.

Adbiel Abadía de 37 años, es palanca de un “diablo rojo” de la ruta Pedregal- Transístmica, que vive la cruda realidad de estos trabajadores.
Inicia la jornada desde las 3:30 a.m., hora en que sale de su casa en Las Acacias para llegar a la piquera de Pedregal.
A las 4.45 a. m. arranca el motor del 8B-139 para dar comienzo a su primera vuelta y a las 8:00 p.m. culmina su trabajo, tiempo que le permite completar cuatro vueltas desde Pedregal hasta la Gran Terminal en Albrook, un recorrido de más de 20 kilómetros, que lo hace muchas veces bajo un calor sofocante o un torrencial aguacero.
Es el único soporte económico de su familia, compuesta por sus tres hijos y su esposa, por lo que tiene que desafiar el sueño, el frío y la inseguridad de la noche para asistir a su trabajo.
“Con mucha suerte y bastante trabajo se logra sacar entre B/.20.00 ó B/.25.00 por día”, dijo Abdiel, quien en los últimos cinco años ha ajustado su escuálida entrada económica para pagar casa, escuela de los hijos, luz, agua y, además, vestir y alimentar a los suyos.
La fórmula es el ahorro diario para sobrevivir con esta entrada, comentó el conductor, quien a pesar de haber estudiado sólo hasta el tercer año de escuela secundaria, denota una buena educación.
Según Abadía, el aumento del pasaje no ha producido los resultados económicos que se esperaban, debido a que la creación de las nuevas rutas de Tocumen y la 24 de Diciembre por la Tumba Muerto han mermado pasajeros a la ruta de Pedregal.
Indicó que estas nuevas rutas han disminuido en casi un 90% los transbordos de pasajeros, que eran la ganancia neta de los conductores de la ruta de Pedregal, en puntos principales como El Parador.
Según el palanca, después de las 7:00 p.m., muchos busitos colegiales se dedican a transportar pasajeros desde El Parador, lo que también ha contribuido a mermar los ingresos.
Manifestó que la unificación del pasaje a B/.0.25 eliminó el problema conocido por los conductores como el “jopeo”, en el cual el pasajero no pagaba el pasaje real, sino que siempre declaraba los B/.0.15.
Con el “jopeo” se perdían casi hasta B/.15.00 por vuelta, pero ahora las nuevas rutas y los piratas son los que nos perjudican económicamente.
Para Abadía el sistema de cuenta puede ser sustituido por otro mejor para ellos, pero todo es voluntad de los dirigentes del transporte y del Gobierno para hacer cumplir la ley sobre el transporte público.
Sugirió que ambas partes, autoridades y transportistas se pongan de acuerdo para ensayar otras formas de pago, que puedan ayudar económicamente a los conductores.
Reconoció que el sistema de cuenta motiva a que muchos conductores tengan que viajar a altas velocidades para cumplir con el pago al propietario, ya que si no la completa, acumula una deuda en su contra.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.

101 años de Panamá América

 
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