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La obesidad y el cáncer de mama


A propósito del pasado Día Mundial de la Salud, recordemos que la ONU creó el 1 de septiembre de 1948 la Organización Mundial de la Salud (OMS) para atender todo lo referente al cuidado de la vida humana, ya sea con medidas de prevención y profilaxis como en la atención de pandemias, endemias y epidemias; objetivos tan amplios como imponderables que conllevaron a nuestro continente a crear la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En tan noble briega y sin culminar el cubrimiento de tales metas primarias, estas entidades han tenido que aumentar sus enfoques, hacia accidentes químicos, biológicos y nucleares; y aún de más reciente surgimiento, hacia el cambio climático y el bioterrorismo. Paralelamente, asumieron que siendo la salud un concierto físico y mental, su mejoramiento tenía que contemplar un adecuado equilibrio entre las condiciones físicas, mentales y sociales de las personas. O sea que la buena salud está ligada también a disciplinas diferentes a la convencional medicina.

Tan complejo panorama ha exigido campañas intensas tanto de la OMS como de la OPS, en la inducción y capacitación de todos sus científicos, técnicos y auxiliares de cara a cada campaña específica. No obstante, ni las audacias de la evolución científica ni la vehemencia de las entidades, han quebrado el espinazo del troglodítico manejo del tema de la salud, en nuestros países emergentes.

En el caso de Panamá, pareciera que ni el enfermo quiere ni hay qué darle, pues, mientras los debates por la desbarajustada CSS no suscitan soluciones, tampoco la sociedad busca o manifiesta propuestas viables, compendiando la desidia. Y para la muestra un botón: La obesidad, que por supuesto dista de ser una secuela de la pobreza, sí lo es de lo cultural y afín con la diferencia entre alimentación y nutrición.

Según el MINSA, el 14,4 % de los hombres padece de obesidad, mientras que en las mujeres el porcentaje alcanza el 21,8 %. Y, el 50% de los adultos la sufren, mientras que el 12% de los niños ya padece la acumulación de grasas. La ministra Rosario Turner ha declarado que la obesidad está asociada, entre otros, a problemas cardiovasculares, de cáncer de próstata, colon y mama.

Otra fuente, la Sociedad Americana del Cáncer prueba que las mujeres que como adultas aumentan peso, asumen un mayor riesgo el resto de su vida de desarrollar todos los tipos de cáncer de mama, aunque rechacen los tratamientos hormonales que disimulan los síntomas de la menopausia. Hay que añadir que el hombre es portador de los genes cancerígenos. Esta es sólo una de las funestas aristas de esa bomba de tiempo: la obesidad.

Y mientras esa preocupación no sea concienciada por el pueblo, la necedad doblegará los nobles esfuerzos de toda OMS, OPS, CSS; ni siquiera el terror del amenazante cáncer detiene la macabra marcha de la obesidad. Mas, como un lenitivo citamos las palabras de la Directora de la OPS, Mirta Roses-Periago: "…en las Américas, podemos y debemos tener la osadía de soñar con victorias de gran beneficio para toda la ciudadanía y de alto impacto en los niveles de desarrollo humano de nuestros pueblos".

101 años de Panamá América

 
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