¿La OEA dónde...?
La actitud de la OEA ante la crisis de Honduras pone en evidencia la inercia y el doble estándar con que opera este organismo. Durante el punto alto de la crisis nos preguntábamos: ¿Dónde estaba la OEA cuando Mel Zelaya pisoteaba la Constitución de su país? o ¿cuando Chávez y Ortega intervenían en los asuntos internos hondureños? ¡Qué ironía era ver como la OEA los convertía en esos caballeros paladines de la democracia cuando son los personajes que más han atentado contra los sistemas democráticos! Ahora se está gestando otra situación que es aún más peligrosa que la crisis de Honduras.
Soplan vientos de guerra en nuestro Pueblo de América, iniciados por el dictador venezolano. La OEA calla cuando se supone que vele por la paz y buenas relaciones entre los Pueblos de América. Veamos como la hipocresía y el doble estándar opera en las relaciones de los miembros de la OEA y la incapacidad de sus dirigentes en realizar esfuerzos para que la paz y las buenas relaciones imperen entre sus miembros. ¿Dónde está la OEA cuando Chávez insulta a sus colegas gobernantes latinoamericanos, y mete sus narices en asuntos de otros países, pero no permite que lo critiquen; ni siquiera a la OEA permite opinar sobre asuntos de su país o el cacareado “Socialismo del XXI”?
Observen el gran alboroto que se ha formado por la decisión soberana de Colombia de permitir acceso a sus bases militares a tropas norteamericanas, bajo pleno control y mando colombiano. Los gobiernos “progresistas” le cayeron en pandilla a Colombia. Sin embargo, no lo hicieron en el caso venezolano ¿qué dijeron la OEA y sus miembros “progresistas” cuando, anterior a la decisión colombiana, Chávez decide armar una fabrica para 100 mil AK-47; le abre las puertas a la armada y aviación militar rusa con la visita de sus más grandes artefactos de guerra y acuerdos de soporte logístico (uso de puertos, aeropuertos... ) para uso de las fuerzas rusas y órdenes de compra de mortíferos juguetes de guerra, tanques y cohetes de medio alcance (aún no llegan a Panamá; por ahora) La falta es grave, pero no se formó ningún alboroto.
Chávez mete de nuevo a Rusia en los asuntos de nuestro continente; que ya, gracias a su fracaso en Cuba, había abandonado y la trae en el peor momento con el resurgimiento de la autocracia en Rusia y renovados planes imperialistas de Putin. Chávez no termina, la situación se torna más crítica. No satisfecho con los autócratas rusos, realiza gestiones para igual traer a nuestro medio lo peor del fundamentalismo musulmán y los países más peligrosos del Medio Oriente, Siria e Irán. Sus acciones no son sólo son afrentas al verdadero espíritu bolivariano sino que nos involucra en conflictos que hasta ahora, no han sido de nuestra incumbencia. Los acuerdos con Irán incluyen su ayuda para el desarrollo de capacidad nuclear de Venezuela para propósitos “pacíficos”. ¿Pacíficos? ¿Cuándo ha sido Chávez “pacifista”? Y ¿la OEA? Con estas acciones, muchas anteriores a la decisión colombiana, “el Bolivariano” provoca la mayor carrera armamentista de la historia moderna de América. Y ¿la OEA dónde?
¿Qué resulta de todo esto? Brasil anuncia un plan para modernizar sus fuerzas militares que incluye la construcción de submarinos nucleares. Paraguay hace igual anuncio. Chile ya está haciéndolo. Ecuador sigue camino. Pronto Perú, si ya no lo ha hecho. Y, ¿la OEA dónde está?
Los panameños debemos estar alerta y muy preocupados por el desarrollo de esta situación. No podemos olvidarnos de nuestra posición estratégica global; ni que el Canal puede convertirse en objetivo militar o del terrorismo. Cualquier conflicto armado en nuestra vencindad puede acarrear consecuencias graves para nuestra seguridad e integridad territorial. No tenemos capacidad bélica para defendernos. ¿Dependeríamos de nuestros amigos del Norte? La OEA es el foro lógico para discutir y buscar el renacer de un clima de paz y buenas relaciones en los países de este Pueblo de América, pero sería ilusorio recurrir a ese organismo si vemos su comportamiento actual.
¿Qué nos queda? Confiar que nuestra neutralidad canalera sea respetada y que nuestra habilidad diplomática nos mantenga alejados del conflicto; tarea difícil, lo admito, vean el entorno, pero muy necesaria.
*Ex Banquero y Diplomático.