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La ola de calor en Europa y EU


Un despacho recibido ayer desde París, nos habla de una inmensa morgue refrigerada que deberá ser ampliada urgentemente. La misma, está colmada y tiene capacidad para 2,000 cuerpos; la mayoría de las muertes se debe a la ola de calor que azota la "Ciudad Luz" y sus alrededores. La misma fuente cita un saldo de 3,000 muertos, en su mayoría niños y ancianos.
En Panamá vivimos con un promedio de 30 grados centígrados y eso es hablar de calor, pero estamos acostumbrados. Por las noches desciende a 27 grados y al mediodía sube a 34. Los extranjeros que nos visitan desde otras latitudes nos dicen que, aunque caliente, la temperatura es llevadera. Lo que realmente les abruma es la humedad. Es imposible caminar 100 metros sin quedar listo para tomar una ducha.
En Europa y Estados Unidos es verano. Quien crea que un panameño, acostumbrado al calor de su trópico, puede soportar aquello, se equivoca. En estos días la temperatura sube a más de 50 grados y en Londres anda por 40 grados. Sencillamente, moriríamos. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. La gente está falleciendo sofocada.
Obviamente, la temperatura corporal usualmente llega a los 37 grados, que al elevarse uno o dos grados causa fiebre y hasta convulsiones en los 40; la persona sencillamente perece cuando en el exterior se le expone por largo tiempo a temperaturas tan altas como las que hoy azota a Europa y Estados Unidos.
¿Por qué ocurre todo aquello? Por el abuso que hemos hecho sobre el ambiente. De tanto saturar de gases con monóxido de carbono de los automóviles y fábricas y de tanto usar y abusar de flurocarbonos, hemos acabado con buena parte de la capa protectora de ozono de la atmósfera, hasta el punto que en la Antártida hay un agujero del tamaño de Australia por el que se cuelan rayos solares cancerígenos.
Nadie está a salvo, los mismos agujeros descritos en la capa de ozono, pero de menor diámetro, están dispersos por todo el planeta. En Panamá, los especialistas dicen que hay uno de magnitud, suficiente para matarnos de cáncer; y de hecho ya nos está haciendo. Esa es la primera causa de muerte fuera de los accidentes de tránsito.
Las inundaciones en Arraiján, el calor, el recurrente fenómeno del Niño y la Niña, antes imperceptibles, la escasez de agua, la sequía en los campos, la hambruna resultante, todas son manifestaciones de un cuerpo enfermo que requiere cuidado urgente. Pero si no atendemos debidamente esas señales, el mal se hará irreversible y acabará con todo el planeta, salvo con ciertos microorganismos capaces de fabricar su propio oxígeno.

101 años de Panamá América

 
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