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La opinión internacional es culpable


La opinión internacional tiene parte de la culpa del asesinato de los once diputados del Valle de Cauca. Su indecisión, su poca comprensión del problema colombiano, su crítica constante y muchas veces inmerecida contra el gobierno y el ejercito de Colombia, y su increíble silencio ante la mayoría abusos de la guerrilla son causantes de que los terroristas de las FARC se atrevan a actuar con la impunidad que lo hacen.
La comunidad europea, y en algunas oportunidades también la norteamericana, ha hecho solo tímidos esfuerzos por condenar abusos contra los derechos humanos perpetuados por la narcoguerrilla. Casi nada se ha oído contra el reclutamiento, entrenamiento y utilización, como combatientes de primera línea, de niños y niñas menores de 15 años. Pocos se han manifestado contra los ataques a poblaciones civiles, algunas de ellas masacradas a bala o machete o quemadas con cilindros de gas disparados a distancia. Y pocas y tardías condenas han hecho contra el secuestro constante de civiles para ser canjeados por dinero o para obtener concesiones del gobierno.
Por años, Colombia ha buscado la condena internacional de estos hechos y ha obtenido solo una pálida respuesta. Fue difícil que se incluyeran a las FARC en la lista de organizaciones terroristas y aún son varios los países y organizaciones europeas que apoyan estos grupos dándoles tanta o más credibilidad que al gobierno. Reciben a sus enviados como "luchadores por el cambio social", ignorando su actuación como terroristas y narcotraficantes. Tal vez, el mundo desconoce las escalofriantes cifras del secuestro en Colombia. Según la Fundación País Libre, durante los últimos 10 años, en Colombia han sido secuestradas 23,144 personas y 1,254 de ellas han sido asesinadas en cautiverio.
Sólo desde el secuestro de Ingrid Betancourt, ciudadana colombo-francesa, Francia ha tomado conciencia y ha hecho esfuerzos serios en lo referente a este crimen de lesa humanidad. De igual manera, otras naciones, en años recientes, han ofrecido su colaboración en las negociaciones y se han ofrecido como garantes en un proceso de paz. Pero no se escucha una condena enérgica y "con dientes" contra las FARC. Tal vez, este horrendo genocidio político de los diputados colombianos se hubiera podido evitar si la comunidad internacional actuara de otra manera.
(*) Analista colombiana.
www.aipenet.com

Si eso ocurre, chisteando, dijo que mejor hay que dejar el vehículo en la casa y caminar, porque habrá enormes tranques.
El presidente de la SPIA es partidario de la construcción de puentes para ayudar al tráfico.
Lo que expuso fue que la construcción de obras no solo debe verse en la parte técnica, sino también la social.
Es decir que con los trabajos no se puede afectar a los ciudadanos, de manera que sea imposible la circulación vehicular.
Pero, sugirió que se haga por etapas, aunque habrá oposiciones.
"En vez de ver que se busca mejorar la ciudad, lo que van a hacer es lo imposible para entorpecer cualquier actividad que se genere", indicó.
Habló del puente en la entrada a Cerro Patacón, donde comentó que hay un tranque descomunal.
Las piezas de metal tipo Mabey están a la vista.

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