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La oposición al Gobierno


En reciente encuesta política se dio a conocer que cerca del 70% de los panameños consideran como positiva la labor del Presidente de la República Don Ricardo Martinelli, lo cual es una cifra altísima, tal vez, la mayor en nuestra historia política. Ese respaldo popular del Mandatario quedó demostrado recientemente cuando en un acto multitudinario (Juegos Centroamericanos), el Sr. Martinelli fue ovacionado. Por lo regular, en actos similares era muy usual que el Presidente de la República recibiera una gran abucheada. Por eso hemos visto como muchos de ellos se abstuvieron de ir a actos donde se congregaban gran cantidad de personas. Tomando esos mismos datos de dicha encuesta tenemos que llegar a la conclusión de que el 30% de la población considera como negativa la gestión administrativa del actual gobierno. Lo curioso que muestra dicha encuesta es que la opinión pública no ve a ningún partido como efectivo en su labor de oposición. Es muy preocupante que sean los medios de comunicación señalados como los más efectivos en señalar los errores del gobierno del Señor Martinelli. Esto es peligroso, pues la misión de los medios de comunicación es informar objetivamente sobre los hechos y no colocarse en el papel que le corresponde a los partidos políticos. Esa encuesta viene demostrando que los partidos no están llevando con claridad sus mensajes de oposición al pueblo panameño. Se trata de que los partidos políticos están dando un mensaje equivocado a la ciudadanía o que las mismas figuras de esos partidos cuestionan hoy lo que ayer no hicieron, careciendo, así, de la fuerza moral para llevar adelante sus críticas con aceptación pública.

En una democracia los partidos políticos tienen un papel muy importante. Son ellos los que frenan a un gobierno en cualquier exceso que cometan o en los errores que haga. No son los medios de comunicación, ni los sindicatos, a quienes corresponde este papel. Son los partidos políticos quienes deben ejercerla.

Lamentablemente los partidos políticos no están haciendo bien su papel. Se dedican, equivocadamente, a oponerse, solo por oponerse, a cualquier acción que tome el gobierno sin presentar alternativas. No basta con señalar los malo, sino como se logra lo bueno. Eso es lo que desea la comunidad.

En el Siglo XXI no se puede usar la misma política del pasado siglo. Si se persiste en ella solo conducirá al fracaso y afectando con ello a la democracia. Los partidos, principalmente, deben hacerse un análisis de cuales han sido hasta ahora sus fallas para poder llevar a cabo efectivamente el papel que la sociedad exige de ellos.

La carencia de una oposición responsable lleva a convertir a los gobiernos en regímenes autocráticos y eso no lo queremos para Panamá.

101 años de Panamá América

 
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