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La oposición "light"



La oposición política tiene la posibilidad de ser, pero no lo es realmente. Sólo lo parece. Y los "pintorescos" cambios de partidos políticos que se han producido este año entre varios diputados de la Asamblea Nacional, las fusiones "light" de diversos partidos políticos y la casi nula participación pública de la oposición frente a los graves problemas que a diario enfrenta el gobierno, son algunos de los hechos que apuntan a pensar que la oposición en nuestro país es prácticamente inexistente.
Lo grave de esta situación es que ninguna democracia puede sentirse consolidada sin una verdadera oposición. O sea, si la democracia en Panamá "cojea" por falta de una oposición co-responsable, el gobierno pierde el equilibrio. Y si el gobierno del presidente Torrijos tropieza, la culpa será de todos.
La oposición política tiene el deber de realizar cada día el análisis crítico sobre todos los temas que aquejan a la sociedad, ayudar a la reflexión pública, buscar propuestas alternativas a las del gobierno y generar marcos de entendimiento y relación para permitir el consenso ciudadano. Sin embargo, la oposición política que se practica en Panamá es, la mayoría de las veces, "obstruccionista". La crítica que realiza no se sustenta en planteamientos ideológicos o en doctrinas filosóficas distintas, ni mucho menos en una anhelada búsqueda del bien común, sino en oscuros intereses individuales o en la oportunidad electoral del momento.
Cada vez son más las agrupaciones gremiales, los sindicatos, las organizaciones civiles y hasta las espontáneas asociaciones de vecinos los que lideran la oposición. Pero es una expresión política circunscrita a sus espacios y a las necesidades individuales de sus miembros. Y aunque no los descalifica, muy por el contrario, estrecha la visión de las respuestas a los problemas nacionales. La oposición debe estar siempre activa y no sólo en tiempo de elecciones.

101 años de Panamá América

 
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