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La OTAN desbocada


Washington/AIPE.- Cuando desapareció la Unión Soviética, ha debido pasar lo mismo con la OTAN. La razón de ser de la OTAN era impedir cualquier agresión soviética contra Europa. Cuando se desplomó la Unión Soviética y su imperio, la función de la OTAN dejó de existir.
Pero lo mismo que las demás organizaciones supranacionales, la OTAN había acumulado una inmensa burocracia, con todos los "derechos adquiridos" que eso implica. Por tal razón, en lugar de cerrar sus puertas, la OTAN más bien creció, incorporando naciones que habían formado parte del bloque soviético.
Al reinventarse, la OTAN está siguiendo los pasos del Fondo Monetario Internacional. A comienzos de los 70, cuando el presidente Nixon eliminó el sistema de cambios fijos, para cuya regulación se había creado el FMI, éste -para no desaparecer- se inventó un nuevo papel: prestamista de gobiernos en dificultades económicas.
En su nuevo papel, el FMI ha hecho muchísimo daño y bajo el Nuevo Orden Mundial logra una permanencia que le permitirá seguir ocasionando serios trastornos, tanto económicos como políticos, en las regiones más pobres del mundo.
Ahora que la OTAN ha sobrevivido su época, los políticos se han adueñado de la organización, convirtiéndola en una agresiva fuerza militar intervencionista. Esos políticos se sienten con derecho a desplegar fuerzas militares sin aprobación legislativa, procediendo a bombardear a Serbia.
La guerra aérea contra Serbia está causando crecientes víctimas civiles.
Recientemente, estos cobardes ataques de la OTAN causaron la muerte de dos niñas, de 10 y 12 años. ¿En qué se diferencia la muerte de estas escolares con las ocurridas en el colegio de Columbine, Colorado?
La diferencia es la siguiente. En Columbine, un par de jóvenes envueltos en una cultura nihilista perdieron la cabeza. A la vida no se respeta ni en las películas de Hollywood ni bajo la política vigente sobre abortos y sólo los "extremistas religiosos" critican a esos cultos satánicos y violentos.
Por el contrario, la muerte de las niñas en Serbia es el resultado de un acto oficial del presidente de Estados Unidos, quien decidió bombardear a un país con el que no estamos en guerra. Bill Clinton, quien solía gritarle "asesinos de niños" a nuestros soldados en Vietnam, se ha convertido en exactamente eso.
Pero en lugar de exigir responsabilidad presidencial, los congresistas republicanos, todavía envueltos en la retórica de la Guerra Fría, piden más fuerza para alcanzar la victoria. Las niñitas que cuentan son sólo las de Colorado.
Irak fue bombardeado por invadir a un país vecino, por poner en peligro nuestras fuentes de petróleo y por construir armas de destrucción masiva.
Serbia no ha invadido a nadie ni nos ha amenazado de ninguna forma. Por el contrario, está tratando de controlar una insurgencia separatista dirigida por un grupo de narcotraficantes. Por razones que todavía no ha explicado, el presidente Clinton está del lado de los narcotraficantes.
Los estadounidenses y europeos tienen que despertar de su letargo y comprender que la primera utilización de la OTAN como fuerza expedicionaria ha sido para intervenir en un conflicto del lado de unos narcotraficantes.
¿Qué más pruebas necesitamos para no seguir armando a la OTAN?
En un despacho desde Belgrado para el New York Times, el corresponsal David Binder, el 1 de noviembre de 1987, reportó que células albanesas habían infiltrado al ejército yugoslavo y estaban asesinando a los serbios, envenenando el agua potable, quemando las cosechas, acuchillando a jóvenes serbios y violando a sus mujeres.
Parece que los serbios están ahora contestando esas provocaciones. ¿Cómo y por qué se metieron en esto Clinton y la OTAN? ¿Cómo se siente el piloto que despegó para ir a matar a soldados serbios y terminó matando a unas escolares? ¿Cómo se sienten los senadores demócratas que no cumplieron con su deber de impugnar a ese granuja en la Casa Blanca? ¿Cuál será el próximo acto ilegal e inapropiado de Bill Clinton?

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