La otra cara de Panamá
Hace más de un año presenté un libro titulado "Otra cara de la Historia" que, de paso, lo recomiendo. Ahora les hablaré de la otra cara de Panamá y los panameños, pues pareciera que tenemos dos mundos que no se encuentran y que van paralelos para no lograr ponerse de acuerdo. Esas líneas son diferentes, una más ancha y más prominente que la otra y ésta, por momentos, parece desaparecer.
Ya he dicho anteriormente que la salud de los pobres está supeditada a lo que digan o hagan las autoridades. Ellos no tienen protección a sus derechos, a esos derechos a recibirla completa y dignamente. Ahora van más de 40 fallecidos por una negligencia de las autoridades del Seguro y todos son pobres, gente que, al no tener dinero, deben hacer uso de la Caja de Seguro Social. La atención en ambas zonas de salud es mala, no hay medicamentos, no hay equipos, no hay humanización, sólo saben subirse los salarios cuando llegan a esos puestos y la gente pobre sufriendo. No hay derecho para que algunos devenguen sueldos de 10,000 balboas y otros de 200 ó menos, o cercanos.
Cuando hay inundaciones, ¿quiénes sufren? Los pobres que no tienen protección legal ni educación suficiente para no permitir los factores que provocan las inundaciones. Las viviendas de los pobres son deficientemente construidas y no existen leyes ni gobierno que vigile esas estafas de parte de empresas inescrupulosas. Ahora los bloque que utilizan son defectuosos y las viviendas de los pobres se vendrán abajo. Y si el Gobierno trata de protegerlos con leyes, las empresas protestan porque merman sus entradas. Hasta cuándo seguiremos viendo estas injusticias sociales.
La educación de los pobres es lo peor que tenemos. Son ellos los que se ven obligados a asistir a escuelas sin servicios indispensables, sin agua, sin sanitarios, sin equipos modernos de tecnología, sin aprender inglés, sin un programa de enseñanza acorde con el mundo actual. Sabemos que la educación es el centro del desarrollo del país. Sin ella no existen posibilidades de que los pobres accedan a poderes económicos, sociales y políticos. Sin ella no veremos gobernantes venidos de capas humildes, a menos que se hayan enriquecido corruptamente. Sin educación no saldrán de la pobreza ni surgirán en la vida; igualmente vivirán en miseria, con trabajos humildes y sueldos que les obstaculiza ni siquiera un extra en su vida.
Cuando eliminaron la enseñanza del inglés en las escuelas, fue para los pobres porque las privadas continuaron con el mismo. Ahora, ellos cojean de ese defecto y se les imposibilita su entrada a buenas posiciones. La Universidad de Panamá goza de la peor enseñanza para los pobres y salen mal preparados porque vienen así desde la secundaria.
Pienso y analizo si las posibilidades de los pobres, de aquellos que no pueden tener más de lo que ganan, se limitan a casi nada. ¿Qué puede suceder? Que les llegue la oportunidad de hacer una trampa, pedir una coima, entrar en la corrupción, en la inmoralidad que les de dinero fácil pero peligroso y son ellos los que caen en la tentación y es para ellos la "justicia" terminando en la cárcel.
Es por esto que se ha acentuado la diferencia de clases sociales, aquella que comenzó Omar Torrijos y que se acentuó durante la dictadura y de la cual no nos hemos desligado. Es por eso que los pobres odian a los que tienen algo más que ellos; es por esto que uno de estos días habrá una explosión social que nos llevará al descalabro y a la presencia de un Chávez y en donde no se salvará nadie. Mientras algunos empresarios traten mal a sus empleados, mientras la riqueza esté en manos de pocos sin llegar al alma de muchos, corremos el peligro de perder todo por no querer tener menos.
A pesar de que los panameños somos dadivosos, falta aún mucho para que exista una justicia social que equipare las posibilidades, las necesidades y que los pobres no lleguen a ser juguete de los que más tienen, sino seres humanos en igualdad de condiciones. No juguemos con esta situación y miremos hacia delante con fe, con fraternidad y con justicia social.
marisin@movistar.com.pa
Denunciamos la existencia de mafias y redes de control que fomentan la trata de personas, la explotación sexual de mujeres, niñas, niños y adolescentes, valiéndose de diversos medios incluyendo el turismo sexual. Entre sus componentes se cuentan algunos agentes públicos y aporte fundamental para visibilizar la problemática de la trata y el tráfico ilícito de personas.
Ya he dicho anteriormente que la salud de los pobres está supeditada a lo que digan o hagan las autoridades. Ellos no tienen protección a sus derechos, a esos derechos a recibirla completa y dignamente. Ahora van más de 40 fallecidos por una negligencia de las autoridades del Seguro y todos son pobres, gente que, al no tener dinero, deben hacer uso de la Caja de Seguro Social. La atención en ambas zonas de salud es mala, no hay medicamentos, no hay equipos, no hay humanización, sólo saben subirse los salarios cuando llegan a esos puestos y la gente pobre sufriendo. No hay derecho para que algunos devenguen sueldos de 10,000 balboas y otros de 200 ó menos, o cercanos.
Cuando hay inundaciones, ¿quiénes sufren? Los pobres que no tienen protección legal ni educación suficiente para no permitir los factores que provocan las inundaciones. Las viviendas de los pobres son deficientemente construidas y no existen leyes ni gobierno que vigile esas estafas de parte de empresas inescrupulosas. Ahora los bloque que utilizan son defectuosos y las viviendas de los pobres se vendrán abajo. Y si el Gobierno trata de protegerlos con leyes, las empresas protestan porque merman sus entradas. Hasta cuándo seguiremos viendo estas injusticias sociales.
La educación de los pobres es lo peor que tenemos. Son ellos los que se ven obligados a asistir a escuelas sin servicios indispensables, sin agua, sin sanitarios, sin equipos modernos de tecnología, sin aprender inglés, sin un programa de enseñanza acorde con el mundo actual. Sabemos que la educación es el centro del desarrollo del país. Sin ella no existen posibilidades de que los pobres accedan a poderes económicos, sociales y políticos. Sin ella no veremos gobernantes venidos de capas humildes, a menos que se hayan enriquecido corruptamente. Sin educación no saldrán de la pobreza ni surgirán en la vida; igualmente vivirán en miseria, con trabajos humildes y sueldos que les obstaculiza ni siquiera un extra en su vida.
Cuando eliminaron la enseñanza del inglés en las escuelas, fue para los pobres porque las privadas continuaron con el mismo. Ahora, ellos cojean de ese defecto y se les imposibilita su entrada a buenas posiciones. La Universidad de Panamá goza de la peor enseñanza para los pobres y salen mal preparados porque vienen así desde la secundaria.
Pienso y analizo si las posibilidades de los pobres, de aquellos que no pueden tener más de lo que ganan, se limitan a casi nada. ¿Qué puede suceder? Que les llegue la oportunidad de hacer una trampa, pedir una coima, entrar en la corrupción, en la inmoralidad que les de dinero fácil pero peligroso y son ellos los que caen en la tentación y es para ellos la "justicia" terminando en la cárcel.
Es por esto que se ha acentuado la diferencia de clases sociales, aquella que comenzó Omar Torrijos y que se acentuó durante la dictadura y de la cual no nos hemos desligado. Es por eso que los pobres odian a los que tienen algo más que ellos; es por esto que uno de estos días habrá una explosión social que nos llevará al descalabro y a la presencia de un Chávez y en donde no se salvará nadie. Mientras algunos empresarios traten mal a sus empleados, mientras la riqueza esté en manos de pocos sin llegar al alma de muchos, corremos el peligro de perder todo por no querer tener menos.
A pesar de que los panameños somos dadivosos, falta aún mucho para que exista una justicia social que equipare las posibilidades, las necesidades y que los pobres no lleguen a ser juguete de los que más tienen, sino seres humanos en igualdad de condiciones. No juguemos con esta situación y miremos hacia delante con fe, con fraternidad y con justicia social.
marisin@movistar.com.pa
Denunciamos la existencia de mafias y redes de control que fomentan la trata de personas, la explotación sexual de mujeres, niñas, niños y adolescentes, valiéndose de diversos medios incluyendo el turismo sexual. Entre sus componentes se cuentan algunos agentes públicos y aporte fundamental para visibilizar la problemática de la trata y el tráfico ilícito de personas.