"La otra cara de Quebec"
Sin comentarios nos permitimos reproducir el artículo bajo el título: "La otra cara de Quebec", cuyo autor es el abogado Santander Tristán Donoso. Dice así: "La Cumbre Continental de Quebec, bajo la premisa de avanzar por los caminos del libre mercado y fortalecer la institucionalidad democrática, se ha encontrado con el grito continental de las voces de miles de delegados de la sociedad civil, que denunciaban los planes encubiertos de las grandes corporaciones del capital transnacional, principalmente de Estados Unidos.
La comunidad canadiense se ha quedado perpleja ante la desproporcionada movilización policiaca, detenciones y gases lacrimógenos para arremeter contra los manifestantes, quienes mandaron un mensaje claro a nuestro continente americano: no al libre mercado, al proyecto económico de la contaminación, a la pobreza extrema, a la sumisión de los Estados pobres ante la destrucción de sus recursos naturales y a la ingobernabilidad.
Cada uno de nuestros presidentes, llevaba su agenda propia y su petición de recursos monetarios al nuevo presidente George W. Bush, quien como dijo la prensa canadiense, proyectó un perfil humilde y con interés de escuchar y aprender de nuestros países latinoamericanos. Es decir, consciente de su capacidad de poder, no necesitó de imposiciones, pues sus homólogos ya venían en posición genuflexa.
En la silla de los acusados, estuvo Haití, pues las elecciones que dieron el triunfo al presidente Aristide, han sido cuestionados por fraudulentas, situación que colisiona con la democracia, el nuevo acompañante ético de la política del libre mercado. Sin embargo, nadie habló de la victoria de Al Gore por los electores norteamericanos y de su derrota por los Colegios Electorales; nadie analizó las causas de la pobreza y el aumento de la degradación ambiental de América, pues lo relevante era el libre mercado y la ruptura de todas nuestras barreras nacionales, reglamentaciones ambientales y protección biotecnológica.
En el trasfondo del debate económico, hay una confusión entre el principio de la libre iniciativa y el proyecto de libre mercado. Esta mezcla intencionada, conduce al peligro de confundir la libertad e iniciativa privada de crear proyectos productivos sostenibles y romper con las trabas burocráticas de los gobiernos con la estrategia de muerte de las multinacionales y la necesidad de apertura sin restricciones de nuestros mercados a su insaciable voracidad.
He ahí la trampa de una globalización sin responsabilidad social, ni ambiental. De forma casual, pero providencial la clausura de la Cima Continental, coincidió con el Día Mundial de la Tierra, el cual se celebró en todo Canadá y se aprovechó para condenar el proyecto del libre mercado. Uno de los actos en tal sentido, se realizó en Guelph, Ontario donde se presentaron diversas ponencias de catedráticos universitarios así como un grupo musical llamado Grannies (Abuelitas), mujeres de 60 y 70 años, agricultoras, quienes cantaron diciendo: "Esto del libre mercado es la nueva gran mentira.." Tal vez un claro mensaje de la sabiduría de nuestros viejos que no debemos olvidar".
La comunidad canadiense se ha quedado perpleja ante la desproporcionada movilización policiaca, detenciones y gases lacrimógenos para arremeter contra los manifestantes, quienes mandaron un mensaje claro a nuestro continente americano: no al libre mercado, al proyecto económico de la contaminación, a la pobreza extrema, a la sumisión de los Estados pobres ante la destrucción de sus recursos naturales y a la ingobernabilidad.
Cada uno de nuestros presidentes, llevaba su agenda propia y su petición de recursos monetarios al nuevo presidente George W. Bush, quien como dijo la prensa canadiense, proyectó un perfil humilde y con interés de escuchar y aprender de nuestros países latinoamericanos. Es decir, consciente de su capacidad de poder, no necesitó de imposiciones, pues sus homólogos ya venían en posición genuflexa.
En la silla de los acusados, estuvo Haití, pues las elecciones que dieron el triunfo al presidente Aristide, han sido cuestionados por fraudulentas, situación que colisiona con la democracia, el nuevo acompañante ético de la política del libre mercado. Sin embargo, nadie habló de la victoria de Al Gore por los electores norteamericanos y de su derrota por los Colegios Electorales; nadie analizó las causas de la pobreza y el aumento de la degradación ambiental de América, pues lo relevante era el libre mercado y la ruptura de todas nuestras barreras nacionales, reglamentaciones ambientales y protección biotecnológica.
En el trasfondo del debate económico, hay una confusión entre el principio de la libre iniciativa y el proyecto de libre mercado. Esta mezcla intencionada, conduce al peligro de confundir la libertad e iniciativa privada de crear proyectos productivos sostenibles y romper con las trabas burocráticas de los gobiernos con la estrategia de muerte de las multinacionales y la necesidad de apertura sin restricciones de nuestros mercados a su insaciable voracidad.
He ahí la trampa de una globalización sin responsabilidad social, ni ambiental. De forma casual, pero providencial la clausura de la Cima Continental, coincidió con el Día Mundial de la Tierra, el cual se celebró en todo Canadá y se aprovechó para condenar el proyecto del libre mercado. Uno de los actos en tal sentido, se realizó en Guelph, Ontario donde se presentaron diversas ponencias de catedráticos universitarios así como un grupo musical llamado Grannies (Abuelitas), mujeres de 60 y 70 años, agricultoras, quienes cantaron diciendo: "Esto del libre mercado es la nueva gran mentira.." Tal vez un claro mensaje de la sabiduría de nuestros viejos que no debemos olvidar".