La palabra
No deseo ahondar mucho en lo que voy a decir porque quiero dar un mensaje conciso y directo. El uso de la palabra en nuestros tiempos para la redacción de nuestros escritos de todo género en Panamá (noticias, diarios, columnas, e-mails, etc.) sigue remontándose a tiempos antiguos.
Me refiero a que para enviar un mensaje no hay que dar tantas vueltas ni usar tantas "decoraciones", al menos que lo que se pretende es publicar un "arte literario". Yo quisiera que todos hiciéramos un esfuerzo en la práctica de llevar nuestros mensajes de manera fácil y entendible para que la actual juventud y gentes de diversos estratos sociales pueden entenderse mejor.
Los tiempos cambian, y con el perdón de nuestros excelentes y admirables catedráticos, yo creo que es hora de acogernos y adaptarnos al pensar de la nueva juventud. Lo digo porque hay muchas ideas interesantes que se están exponiendo en nuestros análisis políticos, sociales y económicos del país que deben de alguna manera vibrar en los cerebros de la juventud promedio, particularmente estudiantes y a aquéllos que por falta de recursos no tienen acceso a tal entendimiento como aquéllos que si están dotados de recursos.
Aún cuando todos tenemos libre albedrío, pienso que la participación de la juventud en los comicios electorales no debe ser puramente propagandista, de tirar boletas, ni papeletas, o de vociferar palabras agresivas, manifestaciones o de ir en contra de otros utilizando fundamentos ya sean justificados o no justificados. La juventud promedio debe aprender a expresarse mejor, a ser más analíticos y por ende a utilizar de mejor manera el raciocinio. Nadie es incapaz de hacerse entender; todos podemos hacernos entender sin tantos rodeos.
Por ello exhorto al estudiante o joven profesional cuyas aspiraciones a una mejor vida para el país siguen dormidas, que las despierte y las exprese de manera libre para que el pueblo tome su liderazgo y también salga de su invernadero y finalmente se de cuenta que no tenemos por qué seguir aceptando las humillaciones y los manipuleos del actual gobierno ni de ningún extranjero, presentes y futuros.
Por eso vuelvo y repito, hagamos de la PALABRA su mejor uso, su mejor expresión, de manera que su mensaje sea directo, esté al alcance de todos, y nos ayude a tomar la decisión adecuada para las próximas elecciones y/o las reformas a la constitución.
Como se explica que la Administración del Canal de Panamá, se proponga recurrir a la rebaja de salarios a los trabajadores del Canal para invertir esos ahorros en obras de alto riesgo, y que no sólo es una causa de conflicto en las relaciones obrero-patronales sino que en la práctica implantaría dos escalas saláriales que significarían la restauración del rol de oro y del rol de plata, de tan ingrata recordación.
Se justifica dejar en las manos exclusivas de la ACP los estudios de los planes de expansión o modernización del Canal, sin darlos a conocer ni divulgarlos a la opinión pública, no obstante que los tratados o convenios internacionales o contratos que celebre el Órgano Ejecutivo además de ser objeto de aprobación por el Órgano Legislativo, por mandato constitucional serán sometidos a referéndum nacional.
Me refiero a que para enviar un mensaje no hay que dar tantas vueltas ni usar tantas "decoraciones", al menos que lo que se pretende es publicar un "arte literario". Yo quisiera que todos hiciéramos un esfuerzo en la práctica de llevar nuestros mensajes de manera fácil y entendible para que la actual juventud y gentes de diversos estratos sociales pueden entenderse mejor.
Los tiempos cambian, y con el perdón de nuestros excelentes y admirables catedráticos, yo creo que es hora de acogernos y adaptarnos al pensar de la nueva juventud. Lo digo porque hay muchas ideas interesantes que se están exponiendo en nuestros análisis políticos, sociales y económicos del país que deben de alguna manera vibrar en los cerebros de la juventud promedio, particularmente estudiantes y a aquéllos que por falta de recursos no tienen acceso a tal entendimiento como aquéllos que si están dotados de recursos.
Aún cuando todos tenemos libre albedrío, pienso que la participación de la juventud en los comicios electorales no debe ser puramente propagandista, de tirar boletas, ni papeletas, o de vociferar palabras agresivas, manifestaciones o de ir en contra de otros utilizando fundamentos ya sean justificados o no justificados. La juventud promedio debe aprender a expresarse mejor, a ser más analíticos y por ende a utilizar de mejor manera el raciocinio. Nadie es incapaz de hacerse entender; todos podemos hacernos entender sin tantos rodeos.
Por ello exhorto al estudiante o joven profesional cuyas aspiraciones a una mejor vida para el país siguen dormidas, que las despierte y las exprese de manera libre para que el pueblo tome su liderazgo y también salga de su invernadero y finalmente se de cuenta que no tenemos por qué seguir aceptando las humillaciones y los manipuleos del actual gobierno ni de ningún extranjero, presentes y futuros.
Por eso vuelvo y repito, hagamos de la PALABRA su mejor uso, su mejor expresión, de manera que su mensaje sea directo, esté al alcance de todos, y nos ayude a tomar la decisión adecuada para las próximas elecciones y/o las reformas a la constitución.
Como se explica que la Administración del Canal de Panamá, se proponga recurrir a la rebaja de salarios a los trabajadores del Canal para invertir esos ahorros en obras de alto riesgo, y que no sólo es una causa de conflicto en las relaciones obrero-patronales sino que en la práctica implantaría dos escalas saláriales que significarían la restauración del rol de oro y del rol de plata, de tan ingrata recordación.
Se justifica dejar en las manos exclusivas de la ACP los estudios de los planes de expansión o modernización del Canal, sin darlos a conocer ni divulgarlos a la opinión pública, no obstante que los tratados o convenios internacionales o contratos que celebre el Órgano Ejecutivo además de ser objeto de aprobación por el Órgano Legislativo, por mandato constitucional serán sometidos a referéndum nacional.