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La palabra de Uribe


En los últimos días de diciembre de 2007, la opinión pública internacional centró su atención en Colombia. A instancias de las FARC, se gestionaba allí una acción humanitaria de evidentes proyecciones políticas. Con la intención de desagraviar al presidente venezolano Hugo Chávez, luego que su homólogo colombiano Álvaro Uribe pusiera fin a la mediación que éste realizaba para facilitar la liberación de 45 rehenes, las FARC anunciaron la puesta en libertad de tres rehenes: la exparlamentaria Consuelo González; Clara Rojas, compañera de fórmula de la candidata presidencial Ingrid Betancourt; y del niño Emmanuel, hijo de Rojas con un guerrillero y nacido en cautiverio.

Mediante la maniobra, las FARC buscaban elevar el averiado perfil político de Chávez (la cumbre de Chile y el "no" del referéndum), y poner en aprietos a la administración de Nariño, que quedaba marginada de la gestión, o al menos era eso lo que esperaban. La opinión pública internacional siguió la supuesta liberación iniciada el 22 de diciembre, pero el año concluyó y no se produjo. Como epílogo de la misma, el presidente Uribe anunció que la liberación era imposible porque uno de los rehenes, Emmanuel, no estaba en manos de las FARC. En principio el anuncio no dejó de despertar sospechas. Confirmado, sin embargo, no hay duda que la palabra de Uribe Vélez se crece y, al tener en su poder al niño en cuestión, demuestra que su estrategia contra la guerrilla ha convertido en inexpugnables las ciudades. Es una victoria de Uribe, y demuestra que la izquierda, en esta parte de Sudamérica que incluye al megalómano Chávez, abusó de su charlatanería y pocas luces.

101 años de Panamá América

 
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