La Pasión
Querido Director,
Comprenderá usted que siendo hoy Domingo de Ramos y a continuación La Semana Santa, tengo que hablarle de la Pasión de Cristo. Es cierto que desde el final de la 2ª Guerra Mundial, en Italia las autoridades socialistas y comunistas, ateos o no, presiden o colaboran con los actos religiosos más destacados del año y fundamentalmente, la Semana Santa. Durante muchos años Roma tuvo alcalde comunista y con absoluta naturalidad y sin vergüenza alguna, se postraba de rodillas ante el Papa de turno. Ya sabe que los españoles lo hacemos todo a lo grande y así en los últimos 20 años los mismos políticos socialistas y comunistas que han promulgado leyes totalmente anti-católicas y ahora ya quieren retirar el crucifijo de las escuelas públicas y privadas, se han hecho fervientes devotos de las cofradías que acompañan a las imágenes de las procesiones de esta semana. Si va usted a la de Sevilla, se encontrará usted con más de dos millones de personas que aplauden, lloran, cantan y vitorean a sus vírgenes o cristos preferidos. Lo más curioso es que por delante de las imágenes cubiertos de túnica y capuchón van esos políticos, que previamente han llegado con la cabeza descubierta para poder ser reconocidos, fotografiados e intentar arañar votos en las próximas elecciones. Para ser justos hay que reconocer que todavía varios millones de españoles ven en las procesiones festivas del sur o en las austeras y en silencio del centro y norte (Zamora, Valladolid, Ávila) los mejores momentos del año para revivir y estar junto a Cristo Salvador.
Me consta que usted sabe quién es Miguel Bosé, cantante y prototipo de la Izquierda Caviar española: nació rico, hijo de famoso torero y bella actriz italiana; se educó en los mejores colegios de Madrid y Londres, pronto adoptó una posición personal y sexual ambigua, lo que le proporcionó miles de seguidores de ambos lados; después actuaba en los conciertos con una larga falda de mujer, trabajó para Almodóvar haciendo de travesti, y por fin, ya no oculta su condición. Ha confesado haberse desintoxicado varias veces de sustancias y alcohol y por supuesto, se muestra solidario con cualquier persona o movimiento que vaya en contra de la decencia, el orden y la moral.
Ahora se ha hecho colombiano e inmediatamente de tú a tú, le ha propuesto al presidente Uribe, intermediar con las FARC, de las que es público partidario. Al disidente cubano Zapata, muerto en huelga de hambre, lo calificó de delincuente común y a los pobres inmigrantes de color que tiran una manta en la calle e intentan sobrevivir en las calles de Madrid vendiendo CDs y DVDs, dijo tener ganas de patearles y que fuesen a la cárcel. Le pedimos a Bosé que como nuestro Señor Jesucristo, y ese sí que era Hijo de Dios, monte en una borriquilla y acompañado de sus más fieles fans, atraviese este domingo la Puerta de Alcalá de Madrid con humildad y arrepentimiento, cantándose a sí mismo, que por cierto, no lo hace mal.