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La Patria de duelo


LAS MUERTES DE MÁS de 50 panameños en los trágicos casos de envenenamientos y del incendio de un bus son lamentadas profundamente por todos los ciudadanos. Como era de esperarse, han surgido toda clase de críticas y demandas por que se apliquen las medidas correctiva que las tragedias citadas imponen.
Pero, tengo pavor de la "comisionitis" que siempre se ejecuta toda vez que la ciudadanía clama que los responsables de cualquiera tragedia deben ser acusados y condenados para que sean el ejemplo que se debe seguir. La simple razón es que los problemas iguales o similares casi siempre han sido atacados a corto plazo, para luego desvanecerse en la ausencia de mediano y largo plazo.
Hay muchos problemas similares que han requerido el dinamismo del gobierno, de las organizaciones privadas y del ciudadano común y corriente. Por ejemplo, el problema de la basura el cual existe y se acrecienta porque los ciudadanos no toman medidas sencillas para no ensuciar, al contrario, continúan botando desechos por cualquier sitio que les venga en ganas.
Para desenmarañar y hallarle solución a los problemas de nuestra seguridad social y del transporte público hay que dar los primeros pasos y darles seguimientos de manera persistente, sin tregua. Creo que muchos recuerdan el asunto de la reforma educativa que tanta crítica mereció nada menos que durante la narcodictadura.
La verdad sea dicha, la calidad de nuestro sistema educativo lleva décadas que necesita mejorarse. Sin embargo, parece que lo único que hacemos es aumentar los salarios de los docentes, y crear condiciones que llevan a los estudiantes a cerrar calles, dañar propiedades ajenas y hasta coimear para darle paso a uno que otro automovilista. Lo mismo se puede decir de los problemas del transporte público. Nadie debe olvidar que Omar estrelló unos buses CUTSA debajo del paso elevado de la Universidad para recordarnos que él era un dictador con cariño, pero que podía ser tan duro como, digamos, el MAN.
Además de los problemas de reciente vigencia, CSS y transporte público, existen demasiados otros que requieren atención continua, perseverante (léase no cortoplacista). Uno de ellos, de importancia capital, es el Tercer Juego de Esclusas (3JE) cuya propuesta acaba de someterse a un referendo y, sólo después, se anuncia que el proyecto está en borrador y que se necesita una reingeniería administrativa para manejar este plan. Además, se cacarea acerca de la necesidad de un Plan de Desarrollo Nacional para que se utilice con transparencia la cornucopia de la abundancia que representa el 3JE. No obstante, de alguna manera, todo esto me acuerda del gran consenso de una Visión 2020 que no sé si terminó o si se esfumó en el espacio.
Pienso que lo anteriormente expuesto conforma verdades irrefutables. Y ya se oyen expresiones de que debemos ponernos los pantalones largos. Lo que es verdad.
Debemos echar a un lado las aspiraciones personales, egoístas, de grupos, de gremios, para hacer lo que más conviene a la Patria. Lo cual significa que deben surgir líderes íntegros, calificados, cuya meta es el bienestar de la Patria (vocablo sublime que algunos evocan heréticamente).
Los líderes citados deben provenir de todos los sectores del país pero, desafortunadamente, su origen principal está en los partidos politiqueros que controlan nuestra caricatura de democracia y que sólo piensan en el clientelismo, el amiguismo, el nepotismo, y muchos otros `ismos´.
Repito, la Patria necesita el liderazgo de ciudadanos desinteresados, íntegros, que trabajen hombro con hombro con quienes actúen a base de principios.
Lo que escribo es un objetivo permanente y creo que no está de más recordarlo, enfatizarlo, ahora que va a comenzar lo que algunos denominan, quizás de manera pomposa, "El Mes de la Patria".

101 años de Panamá América

 
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