La Patria sublime
En este mes patriótico hacemos votos por infinitas realizaciones y conquistas sociales y espirituales a fin de que en la nación impere la fraternidad entre hermanos y el diálogo en que ha de fundamentarse de una vez por todas la cohesión social, la grandeza moral y la justicia social.
En estos momentos temerarios y de grandes convulsiones saturnales en que vive el mundo: de crisis de valores, marginación social y económica, hambre y miseria, destrucciones de naciones y raza y del individuo humano de una América amenazada por grandes y eternos enemigos suyos de orden mundial, nacional o local, como la corrupción materialista que se dirige a un incierto futuro complementado con la dislocación genética embrional, los virus desintegrantes del ente humano y narcotráfico, reafirmamos los principios universales de la vida planetaria en toda su potencialidad cósmica; mediante la superación humana integral como vía propia para enfrentar la globalización de la muerte en todos sus aspectos circunstanciales.
Que los hijos de la patria sean verdaderos titanes olímpicos que se levantan majestuosos sobre sí mismos en medio de la vorágine cada vez más abyecta y satánica con el amanecer.
Debemos prepararnos y organizarnos para cualquier impacto telúrico o de sismo social como suceso inmediato que se nos viene encima con furia demencial. Afiancemos el loor patrio que nos hizo una nación, proclamado por Don Manuel Amador Guerrero, primer Presidente de la República; Don Manuel E. Amador, hijo creador de nuestra Bandera Nacional; Don Justo Arosemena; Nicanor Villalaz, creador de nuestro Escudo Patrio; Don Santos Jorge y Jerónimo de La Ossa autores del Himno Nacional (música y letra, respectivamente); Ricardo Miró, poeta sagrado de la patria. Todas las estrellas de nuestra constelación patriótica como Mateo Iturralde, creador de la amada frase: "Yo no vendo mi Patria"; Don Guillermo Andreve y Don Manuel José Hurtado son pioneros de la cultura e identidad nacional y espiritual, así como un Urraca y Bayano inmortales.
¡Saludos a nuestro actual Presidente Martín Torrijos! ¡Viva Noviembre! ¡Vivan los Tratados Torrijos-Carter! ¡Viva Panamá!
En estos momentos temerarios y de grandes convulsiones saturnales en que vive el mundo: de crisis de valores, marginación social y económica, hambre y miseria, destrucciones de naciones y raza y del individuo humano de una América amenazada por grandes y eternos enemigos suyos de orden mundial, nacional o local, como la corrupción materialista que se dirige a un incierto futuro complementado con la dislocación genética embrional, los virus desintegrantes del ente humano y narcotráfico, reafirmamos los principios universales de la vida planetaria en toda su potencialidad cósmica; mediante la superación humana integral como vía propia para enfrentar la globalización de la muerte en todos sus aspectos circunstanciales.
Que los hijos de la patria sean verdaderos titanes olímpicos que se levantan majestuosos sobre sí mismos en medio de la vorágine cada vez más abyecta y satánica con el amanecer.
Debemos prepararnos y organizarnos para cualquier impacto telúrico o de sismo social como suceso inmediato que se nos viene encima con furia demencial. Afiancemos el loor patrio que nos hizo una nación, proclamado por Don Manuel Amador Guerrero, primer Presidente de la República; Don Manuel E. Amador, hijo creador de nuestra Bandera Nacional; Don Justo Arosemena; Nicanor Villalaz, creador de nuestro Escudo Patrio; Don Santos Jorge y Jerónimo de La Ossa autores del Himno Nacional (música y letra, respectivamente); Ricardo Miró, poeta sagrado de la patria. Todas las estrellas de nuestra constelación patriótica como Mateo Iturralde, creador de la amada frase: "Yo no vendo mi Patria"; Don Guillermo Andreve y Don Manuel José Hurtado son pioneros de la cultura e identidad nacional y espiritual, así como un Urraca y Bayano inmortales.
¡Saludos a nuestro actual Presidente Martín Torrijos! ¡Viva Noviembre! ¡Vivan los Tratados Torrijos-Carter! ¡Viva Panamá!