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¿La pérdida del poder adquisitivo puede generar una explosión social?


El crecimiento económico de Panamá en el 2007 fue de 11,2%, el más alto en Latinoamérica, pero la inflación aumentó espectacularmente hasta el 6,4%, la mayor desde hace 28 años. En lo que va de este año, la inflación lleva un acumulado de 8.8%; o sea, si en el 2007 el poder adquisitivo del panameño disminuyó en un 6.4%, este año disminuirá por encima del 8.8%.

Recordemos que el nuevo salario fue establecido en B/ 310.00 para las pequeñas empresas y B/ 325.00 para las grandes, a esos réstele el 8.8%, y es lo que hasta hoy vamos perdiendo en el poder adquisitivo.

El gremio de trabajadores aboga por un aumento general de los salarios. La Conep y la Cámara de Comercio opinan que la solución no es esa, más bien hay que elevar nuestras productividad y competitividad en las empresas nacionales.

Hay otras propuestas como la indexación salarial, el décimo cuarto mes, bonos y congelación de los precios de la canasta básica. Sin embargo, el poder adquisitivo del panameño sigue reduciéndose; ahora ya no asiste a recreación familiar, bajó su consumo de bebidas alcohólicas, ya no luce marcas finas, ha dejado de asistir a la universidad, ya no tiene tres o cuatro hogares substitutos, pero "chinguea" más y asiste a los casinos para ver si la suerte le arregla la vida.

Su racionalidad consumista lo impulsa a buscar soluciones en la política, vende su voto al mejor postor, no le interesa si el que compra es gobierno u oposición, el quiere solucionar su poder adquisitivo diario, ya que sus pelaos no entienden que subió la leche, la luz, la gasolina; que el chino ya no fía, que ya no hay qué empeñar y que su "pai" lo botó porque no "resuelve" nada. Así hoy es más explosivo, cierra calles, tumba a los colombianos, roba al vecino, dispara sin piedad, le echa toda la culpa al gobierno; vive el día a día sin esperanzas en el mañana. Confundido, asiste a cualquier congregación religiosa. Sin embargo cree en la "marea roja", en Pelenchín, en Mariano, y quiere morir de viejo como Durán.

Ese es nuestro Panamá, una generación que ve pasar el dinero con ganas de protestar, sin definición política, lo que lo hace vulnerable a cualquier opción, aún en contra de su posición clasista. Todo lo critica. Sin embargo, se la va a jugar en los próximos comicios electorales; allí está puesta su esperanza para cambiar su estatus socio-económico. Señores políticos cuidado, busquemos una mejor distribución de los ingresos, sólo así paramos la explosión social que se avecina. Recuerde que ya ha mostrado sus enormes garras. Recuerden que los gobiernos pasan, pero el hambre se queda.

elamphrey@hotmail.com

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