La persecución de Martha Stewart
En la tercera semana del juicio a Martha Stewart, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué el fiscal federal ha enjuiciado a alguien por recibir información privilegiada? ¿Acaso ese delito no tiene que ver más bien con las actuaciones de un ejecutivo que utiliza -en beneficio propio- una información que no es todavía conocida por el público?
El gobierno federal acusó a Martha Stewart de haber recibido el 27 de diciembre de 2001 información de su corredor de bolsa sobre que Samuel Waksal, presidente de ImClone Systems, estaba vendiendo sus acciones de la empresa porque sabía que la Agencia de Alimentos y Medicinas (FDA) anunciaría una decisión adversa al día siguiente sobre la aprobación de Erbitux, una nueva medicina de la empresa contra el cáncer. Stewart vendió sus 3,928 acciones a 58 dólares. Cuando se conoció la noticia de la no aprobación, las acciones de ImClone bajaron a 45 dólares, por lo cual Stewart se ahorró unos 50 mil dólares.
Waksal se declaró culpable del uso indebido de información privilegiada y está sirviendo una condena de siete años. Stewart, que era amiga personal de él, no ha sido acusada de mal uso de información privilegiada sino de fraude y de obstruir el curso de la justicia. El gobierno alega que al dar declaraciones falsas sobre la venta de sus acciones de ImClone, ella estaba tratando ilegalmente de mantener alto el precio de las acciones de su propia empresa, Martha Stewart Living Omnimedia.
Seguramente que el Departamento de Justicia hubiera querido acusar a Stewart de uso indebido de información privilegiada, pero la ley no es clara y es dudoso que un tercero que se entera de información privilegiada está violando la ley.
La SEC, agencia federal que fue creada para proteger a los inversionistas y mantener la integridad de los mercados de valores, debiera dejar tranquila a gente como Stewart y dedicarse a perseguir a los verdaderos bandidos del mundo empresarial. De hecho, a los inversionistas se les debe animar a conseguir toda la información que puedan. Mientras más información tengan, mejor será para los mercados.
Los fiscales federales han tenido poco éxito en contra de terceros que logran obtener ese tipo de información. Aunque está claro que lo altos ejecutivos de una empresa incumplen sus responsabilidades fiduciarias si, por ejemplo, compran acciones sabiendo que su empresa va a ser adquirida por otra firma, es sumamente dudoso que Stewart pueda estar sujeta a un juicio bajo la ley de mal uso de información privilegiada. Waksal, y no ella, era directivo de ImClone.
Además, ¿quién se perjudicó? Asumamos que Martha Stewart sí sabía que Waksal estaba vendiendo sus acciones. Eso le ha podido dar una ventaja sobre el comprador de sus 3.928 acciones, pero el comprador estaba dispuesto a hacer la compra ese día; si no le hubiera comprado a ella, le hubiera comprado a otro.
En un libro publicado en 1966, el economista Henry Manne demostró cómo el uso de información privilegiada hace en realidad más eficiente a los mercados al acelerar la información que de inmediato se refleja en los precios. Eso es lo que queremos de los mercados libres: una respuesta rápida a la realidad. En la mayoría de los mercados, como en el del arte o del ganado, es perfectamente aceptable que unos tengan información privilegiada y otros no. Los precios, a fin de cuentas, reflejarán esos hechos y el público se mantiene informado por los precios.
Yo sigo pensando que la insistencia de la SEC en un campo nivelado es palabrería de relaciones públicas y mal uso de la ciencia económica. La SEC jamás había perseguido al cliente de una casa de bolsa que actuara tras recibir información de su corredor sobre las operaciones de otro cliente. Quizás el corredor de Stewart podría ser penalizado por Merril Lynch al haber violado políticas internas de la empresa, pero el enjuiciamiento de otro cliente es algo totalmente distinto.
El mal uso de información privilegiada debe estar sujeto a las leyes que prohíben el espionaje empresarial y el robo de información y secretos comerciales. Ya es tiempo que el Congreso defina claramente que el mal uso de información privilegiada se refiere a actuaciones indebidas de ejecutivos, técnicos y abogados de una empresa, dejando en paz a los inversionistas. A estos más bien se les debe fomentar el interés en buscar información sobre sus acciones, en lugar de penalizarlos por ello.
Los verdaderos perdedores en esta comedia de errores parecen ser los accionistas de Martha Stewart Living Omnimedia, cuyas acciones han caído de 19 a 12 dólares. Por otra parte, las acciones de ImClone se dispararon 32% el 13 de febrero, cuando el FDA aprobó Erbitux como medicina contra el cáncer del colon.
* Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
(c) www.aipenet.com
El gobierno federal acusó a Martha Stewart de haber recibido el 27 de diciembre de 2001 información de su corredor de bolsa sobre que Samuel Waksal, presidente de ImClone Systems, estaba vendiendo sus acciones de la empresa porque sabía que la Agencia de Alimentos y Medicinas (FDA) anunciaría una decisión adversa al día siguiente sobre la aprobación de Erbitux, una nueva medicina de la empresa contra el cáncer. Stewart vendió sus 3,928 acciones a 58 dólares. Cuando se conoció la noticia de la no aprobación, las acciones de ImClone bajaron a 45 dólares, por lo cual Stewart se ahorró unos 50 mil dólares.
Waksal se declaró culpable del uso indebido de información privilegiada y está sirviendo una condena de siete años. Stewart, que era amiga personal de él, no ha sido acusada de mal uso de información privilegiada sino de fraude y de obstruir el curso de la justicia. El gobierno alega que al dar declaraciones falsas sobre la venta de sus acciones de ImClone, ella estaba tratando ilegalmente de mantener alto el precio de las acciones de su propia empresa, Martha Stewart Living Omnimedia.
Seguramente que el Departamento de Justicia hubiera querido acusar a Stewart de uso indebido de información privilegiada, pero la ley no es clara y es dudoso que un tercero que se entera de información privilegiada está violando la ley.
La SEC, agencia federal que fue creada para proteger a los inversionistas y mantener la integridad de los mercados de valores, debiera dejar tranquila a gente como Stewart y dedicarse a perseguir a los verdaderos bandidos del mundo empresarial. De hecho, a los inversionistas se les debe animar a conseguir toda la información que puedan. Mientras más información tengan, mejor será para los mercados.
Los fiscales federales han tenido poco éxito en contra de terceros que logran obtener ese tipo de información. Aunque está claro que lo altos ejecutivos de una empresa incumplen sus responsabilidades fiduciarias si, por ejemplo, compran acciones sabiendo que su empresa va a ser adquirida por otra firma, es sumamente dudoso que Stewart pueda estar sujeta a un juicio bajo la ley de mal uso de información privilegiada. Waksal, y no ella, era directivo de ImClone.
Además, ¿quién se perjudicó? Asumamos que Martha Stewart sí sabía que Waksal estaba vendiendo sus acciones. Eso le ha podido dar una ventaja sobre el comprador de sus 3.928 acciones, pero el comprador estaba dispuesto a hacer la compra ese día; si no le hubiera comprado a ella, le hubiera comprado a otro.
En un libro publicado en 1966, el economista Henry Manne demostró cómo el uso de información privilegiada hace en realidad más eficiente a los mercados al acelerar la información que de inmediato se refleja en los precios. Eso es lo que queremos de los mercados libres: una respuesta rápida a la realidad. En la mayoría de los mercados, como en el del arte o del ganado, es perfectamente aceptable que unos tengan información privilegiada y otros no. Los precios, a fin de cuentas, reflejarán esos hechos y el público se mantiene informado por los precios.
Yo sigo pensando que la insistencia de la SEC en un campo nivelado es palabrería de relaciones públicas y mal uso de la ciencia económica. La SEC jamás había perseguido al cliente de una casa de bolsa que actuara tras recibir información de su corredor sobre las operaciones de otro cliente. Quizás el corredor de Stewart podría ser penalizado por Merril Lynch al haber violado políticas internas de la empresa, pero el enjuiciamiento de otro cliente es algo totalmente distinto.
El mal uso de información privilegiada debe estar sujeto a las leyes que prohíben el espionaje empresarial y el robo de información y secretos comerciales. Ya es tiempo que el Congreso defina claramente que el mal uso de información privilegiada se refiere a actuaciones indebidas de ejecutivos, técnicos y abogados de una empresa, dejando en paz a los inversionistas. A estos más bien se les debe fomentar el interés en buscar información sobre sus acciones, en lugar de penalizarlos por ello.
Los verdaderos perdedores en esta comedia de errores parecen ser los accionistas de Martha Stewart Living Omnimedia, cuyas acciones han caído de 19 a 12 dólares. Por otra parte, las acciones de ImClone se dispararon 32% el 13 de febrero, cuando el FDA aprobó Erbitux como medicina contra el cáncer del colon.
* Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
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