La pesadilla de la energía eléctrica
La enajenación hecha al sector eléctrico del control estatal, no ha generado los beneficios que se esperaban, tales como mayor producción, servicio eficiente y menores costos, sino que por el contrario se hacen grandes negocios a costa de la población, especialmente de la más necesitada. Eso afirma Sharon Beder, autora del libro "Energía y poder; la lucha por el control de la energía del mundo", en la que analiza los casos de las privatizaciones de Brasil, India y Argentina.
Beder, en una entrevista reciente al periódico La Jornada de México, señaló que dadas "las fallidas" experiencias privatizadoras del sector, serán pocos los países que sucumbirán a las presiones del Banco Mundial para trasladar la energía eléctrica a manos privadas. La autora asegura que se trata de un sector estratégico del desarrollo de cualquier país, de allí que se debe enfocar de otra manera su valoración nacional.
Este enfoque resulta altamente pertinente al conocerse en Panamá, las disputas surgidas entre las empresas distribuidoras de energía eléctrica y el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), y que según informaciones aparecidas en este diario, se deben a que las primeras, según el Ente, cobraron millones de dólares en exceso a sus clientes.
Al respecto han surgido los entuertos legales, las acusaciones en los medios y las sospechas entre la población. Pero frente a los hechos concretos, es decir, al encarecimiento desmedido de este vital servicio público, bien haría el actual gobierno panameño en revisar su política en materia energética y de servicios públicos, ya que ellos son estratégicos para el adecuado desarrollo del país y para garantizar el bienestar de la población.
Beder, en una entrevista reciente al periódico La Jornada de México, señaló que dadas "las fallidas" experiencias privatizadoras del sector, serán pocos los países que sucumbirán a las presiones del Banco Mundial para trasladar la energía eléctrica a manos privadas. La autora asegura que se trata de un sector estratégico del desarrollo de cualquier país, de allí que se debe enfocar de otra manera su valoración nacional.
Este enfoque resulta altamente pertinente al conocerse en Panamá, las disputas surgidas entre las empresas distribuidoras de energía eléctrica y el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), y que según informaciones aparecidas en este diario, se deben a que las primeras, según el Ente, cobraron millones de dólares en exceso a sus clientes.
Al respecto han surgido los entuertos legales, las acusaciones en los medios y las sospechas entre la población. Pero frente a los hechos concretos, es decir, al encarecimiento desmedido de este vital servicio público, bien haría el actual gobierno panameño en revisar su política en materia energética y de servicios públicos, ya que ellos son estratégicos para el adecuado desarrollo del país y para garantizar el bienestar de la población.