La pesadilla del informe educativo
El último informe educativo del Ministerio de Educación de Panamá, SINECA 2008, aunque se ha producido en un siglo completamente nuevo, ha arrojado los resultados de siempre: Pésimo rendimiento de los estudiantes en Español y Matemáticas, evaluaciones en materias como Ciencias Sociales y Naturales muy por debajo de la media, además de escaso conocimiento de Inglés.
Frente al informe, el ministro de Educación, Salvador Rodríguez, ha reconocido que la reforma curricular se encuentra estancada. Aunque esta opinión no es técnicamente muy rigurosa, por lo menos reconoce sin refugiarse en eufemismos, que la situación de su sector está en crisis.
Pero a estas alturas del problema, la sociedad entera espera que el Gobierno en pleno, no sólo el ministro del ramo, reaccione al cuadro deplorable que pinta el último informe del Sistema Nacional de Evaluación de la Calidad de los Aprendizajes, donde es fácil concluir que luego de nueve diálogos por la calidad de la educación, el saldo de este esfuerzo no ha sido tomado en cuenta por sus principales actores: gobierno, docentes y estudiantes. Todos se han convertido en elementos estancos del fracasado sistema educativo que nos tiene entre los últimos vergonzosos lugares en la región.
Las razones podrán ser explicadas de muchas maneras, pero es obvio que ha faltado voluntad, decisión y liderazgo para imponer los cambios necesarios. Lo grave es que las deficiencias educativas son estructurales, limitarán muy en serio el crecimiento nacional y tendrá un impacto severo en las oportunidades de salir del subdesarrollo.