La pobreza después de CADE
CADE 2000 se convirtió en el gran foro nacional de diagnóstico y propuestas de combate a la pobreza. Es muy positivo que un tema de gran importancia como este sea compartido por todos los sectores, cuando antes era un tema esquivado que, incluso, llevaba a satanizar a los que se expresaban acerca de él. Este gran foro permitió discutir sin prejuicios un tema que afecta a toda la población, y no sólo a los pobres, pues definitivamente no es sostenible ni el desarrollo ni la democracia en Panamá cuando un millón de ciudadanos están bajo la línea de la pobreza, un cuarto de millón en la miseria, y muchos miles en situación de vulnerabilidad, es decir, en la cuerda floja, prontos a caer ante cualquier variación económica negativa en el abismo de la pobreza creciente.
La pobreza es definitivamente un tema profundo y raizal. Esto quiere decir, que la problemática tiene tantas aristas y complejidades, que su solución supone la necesidad de cambios de fondo y abarcadores si se quiere verdaderamente superar la situación. En este marco -aunque la responsabilidad es de todos- el gobierno posee un rol fundamental en orientar las políticas y acciones, concertadas entre todos y todas.
Uno de los expositores internacionales afirmó que era posible terminar con la pobreza extrema con sólo una inversión efectiva del 3% del PIB, lo que no es un dato nuevo, pues ha sido expuesto muchas veces por economistas locales. Pero sería un error pensar que la solución estaría sólo en la trasferencia de estos recursos, sino se ataca algo fundamental: Nuestra sociedad es una máquina fabricar pobreza. Y la pobreza tiene muchas caras y ángulos. Nuestro modelo de economía y sociedad -agravado por el neoliberalismo- produce una franja estrecha de incluidos y una franja extensa de excluidos. Si no se añade equidad al crecimiento económico, sostenibilidad al desarrollo, participación real a la democracia, y ética social a una sociedad en crisis, no habremos hechos nada de verdad.
Este país no debería tener la pobreza que arrastra con los recursos que tiene. No es un país pobre aunque esté subdesarrollado. Tienen recursos reales y potenciales para enfrentar el problema de la indigencia. La pobreza es superable, pero sobre la base de un enorme esfuerzo conjunto, una decisión y voluntad política de actuar enfrentando la necesidad de por ejemplo: transformar el agro, descentralizar el país, desarrollo local, reformas fiscales, educación, empleo productivo, transparencia, eficiencia en el gasto social, participación ciudadana, entre otros aspectos fundamentales.
Pero el gran aporte de CADE, más allá de los diagnósticos y reflexiones fue la posibilidad de juntar cinco visiones representativas de sectores diversos de la sociedad panameña: los indígenas, los trabajadores, la sociedad civil, los empresarios y el gobierno, los cuales prepararon previamente sus propuestas sobre la base de talleres (apoyados por el PNUD. Cómo manifesté en varias ocasiones creo que faltaron los partidos políticos. El hecho de su número no debió haber sido obstáculo para escuchar su punto de vista en cuanto a propuestas. Quizás su mínima participación como asistente al evento fue muestra de esto.
Pues bien, cada uno de los cinco sectores expuso sus perspectivas para erradicar la pobreza, y aunque sus documentos no parecían tener jerarquización o prioridades, los aportes fueron ricos en propuestas contra la pobreza. Al final casi solemnemente, se firmó una declaración, en la cual se establecen las bases de un gran Acuerdo Nacional contra la Pobreza. La declaración establece el carácter alarmante e inaceptable de la pobreza. Se propone "trabajar por la adopción impostergable de políticas de Estado que promuevan la creación y mejor distribución de la riqueza nacional y el desarrollo humano sostenible, en un marco de solidaridad, equidad, transparencia jurídica y ética". Afirma que lo expuesto en el foro y las propuestas de los sectores, deben ser la base para formular este Acuerdo nacional. Además, se abre un debate nacional "con la más amplia representatividad de la población" para alcanza el Acuerdo que se traduzca en "una estrategia con objetivos medibles y cuantificables, a corto, mediano y largo plazo". El documento lleva las firmas de sus mentores, testigos, los sectores representados incluyendo el gobierno nacional en la persona del segundo Vice-Presidente de la República, representando al ejecutivo. Esto quiere decir que el gobierno nacional acepta abrir la participación y el debate, entendiéndose que el Plan de Desarrollo Social oficial será susceptible de converger con los otros sectores nacionales que estuvieron o no en el foro. Si CADE funciona, las cosas pueden cambiar en función de erradicar la pobreza: Funcionar significa, que se abrirá un seguimiento efectivo a los acuerdos consignados en la Declaración, que es una especie de pacto nacional contra la pobreza. Funcionar significa que el gobierno cumplirá con lo firmado, abriendo y no sólo consultando, a la participación real de todos los sectores. Significa que tendrá que concretarse la voluntad política necesaria para emprender medidas no sólo asistencialistas o paternalistas, sino participativas y raizales para enfrentar el flagelo.
Significa -ojalá que no- que si es sólo un buen evento más y otro documento de archivo, los panameños y panameñas seremos más pobres que antes, no sólo de pobreza económica, sino en pobreza moral, socia, ética y política al no poder resolver un problema que ya conocemos muy bien -en esto no hay excusas-, para el cual tenemos propuestas, pero hemos fracasamos en juntar las mejores y tener el valor de ponerlas a caminar. ¡Todos y todas tenemos la palabra!
La pobreza es definitivamente un tema profundo y raizal. Esto quiere decir, que la problemática tiene tantas aristas y complejidades, que su solución supone la necesidad de cambios de fondo y abarcadores si se quiere verdaderamente superar la situación. En este marco -aunque la responsabilidad es de todos- el gobierno posee un rol fundamental en orientar las políticas y acciones, concertadas entre todos y todas.
Uno de los expositores internacionales afirmó que era posible terminar con la pobreza extrema con sólo una inversión efectiva del 3% del PIB, lo que no es un dato nuevo, pues ha sido expuesto muchas veces por economistas locales. Pero sería un error pensar que la solución estaría sólo en la trasferencia de estos recursos, sino se ataca algo fundamental: Nuestra sociedad es una máquina fabricar pobreza. Y la pobreza tiene muchas caras y ángulos. Nuestro modelo de economía y sociedad -agravado por el neoliberalismo- produce una franja estrecha de incluidos y una franja extensa de excluidos. Si no se añade equidad al crecimiento económico, sostenibilidad al desarrollo, participación real a la democracia, y ética social a una sociedad en crisis, no habremos hechos nada de verdad.
Este país no debería tener la pobreza que arrastra con los recursos que tiene. No es un país pobre aunque esté subdesarrollado. Tienen recursos reales y potenciales para enfrentar el problema de la indigencia. La pobreza es superable, pero sobre la base de un enorme esfuerzo conjunto, una decisión y voluntad política de actuar enfrentando la necesidad de por ejemplo: transformar el agro, descentralizar el país, desarrollo local, reformas fiscales, educación, empleo productivo, transparencia, eficiencia en el gasto social, participación ciudadana, entre otros aspectos fundamentales.
Pero el gran aporte de CADE, más allá de los diagnósticos y reflexiones fue la posibilidad de juntar cinco visiones representativas de sectores diversos de la sociedad panameña: los indígenas, los trabajadores, la sociedad civil, los empresarios y el gobierno, los cuales prepararon previamente sus propuestas sobre la base de talleres (apoyados por el PNUD. Cómo manifesté en varias ocasiones creo que faltaron los partidos políticos. El hecho de su número no debió haber sido obstáculo para escuchar su punto de vista en cuanto a propuestas. Quizás su mínima participación como asistente al evento fue muestra de esto.
Pues bien, cada uno de los cinco sectores expuso sus perspectivas para erradicar la pobreza, y aunque sus documentos no parecían tener jerarquización o prioridades, los aportes fueron ricos en propuestas contra la pobreza. Al final casi solemnemente, se firmó una declaración, en la cual se establecen las bases de un gran Acuerdo Nacional contra la Pobreza. La declaración establece el carácter alarmante e inaceptable de la pobreza. Se propone "trabajar por la adopción impostergable de políticas de Estado que promuevan la creación y mejor distribución de la riqueza nacional y el desarrollo humano sostenible, en un marco de solidaridad, equidad, transparencia jurídica y ética". Afirma que lo expuesto en el foro y las propuestas de los sectores, deben ser la base para formular este Acuerdo nacional. Además, se abre un debate nacional "con la más amplia representatividad de la población" para alcanza el Acuerdo que se traduzca en "una estrategia con objetivos medibles y cuantificables, a corto, mediano y largo plazo". El documento lleva las firmas de sus mentores, testigos, los sectores representados incluyendo el gobierno nacional en la persona del segundo Vice-Presidente de la República, representando al ejecutivo. Esto quiere decir que el gobierno nacional acepta abrir la participación y el debate, entendiéndose que el Plan de Desarrollo Social oficial será susceptible de converger con los otros sectores nacionales que estuvieron o no en el foro. Si CADE funciona, las cosas pueden cambiar en función de erradicar la pobreza: Funcionar significa, que se abrirá un seguimiento efectivo a los acuerdos consignados en la Declaración, que es una especie de pacto nacional contra la pobreza. Funcionar significa que el gobierno cumplirá con lo firmado, abriendo y no sólo consultando, a la participación real de todos los sectores. Significa que tendrá que concretarse la voluntad política necesaria para emprender medidas no sólo asistencialistas o paternalistas, sino participativas y raizales para enfrentar el flagelo.
Significa -ojalá que no- que si es sólo un buen evento más y otro documento de archivo, los panameños y panameñas seremos más pobres que antes, no sólo de pobreza económica, sino en pobreza moral, socia, ética y política al no poder resolver un problema que ya conocemos muy bien -en esto no hay excusas-, para el cual tenemos propuestas, pero hemos fracasamos en juntar las mejores y tener el valor de ponerlas a caminar. ¡Todos y todas tenemos la palabra!