La pobreza, principal enfermedad del planeta
Según la OMS, la condición, factor de riesgo o enfermedad más común en el planeta, es la pobreza, definida con la identificación Z - 59.6, de acuerdo a la 10a. Clasificación Internacional de las Enfermedades. Este flagelo afecta al 40% de nuestra población, siendo más prevalente, crónico y letal en el sector rural y los grupos indígenas. No dudo que al mejorar la educación y la productividad individual se incidirá positivamente para superar esto.
Una acción que sí se hace impostergable es que los más de B/.2,000 millones de ganancia neta que se produce en la economía nacional, tendrán que ser de alguna manera redistribuidos con equidad y justicia entre los casi tres millones de panameños; de lo contrario, continuará la excesiva acumulación de capitales en manos de unas cuantas decenas de familias y seguirá ampliándose la brecha entre los que se están muriendo de indigestión y los que los hacen por desnutrición crónica.
Mientras los jubilados y pensionados cierran las calles para que se les aumente un balboa al día y los obreros realizan presiones para intentar alcanzar, a través de sus salarios mínimos aunque sea, a la canasta básica familiar que ronda los B/. 400, los suplentes y principales de los principales cargos de los Organos Legislativo, Judicial y Ejecutivo usufructúan de fueros y privilegios que cada día se hacen más inaceptables para el panameño común. Todo, en medio de un silencio de ilustre componedor, de quienes también deberían de promover los intereses de los de los menos favorecidos y más necesitados.
Ante el número creciente de panameños que no tienen ni para comprar las cada vez más costosas medicinas que recetamos y que tienen que esperar largos períodos para conseguir camas para hospitalizarse, para ser vistos por médicos especialistas o para realizarse cirugías programadas, muchas instalaciones estatales sanitarias viejas y nuevas, continúan por múltiples causas entre ellas la asfixiante burocracia, sin personal, sin equipos y sin insumos críticos suministrados con oportunidad y en cantidad y calidad adecuadas. Sin embargo, pareciera que la panacea de moda para resolverlo todo, aupada por algunos teóricos, quienes todavía insisten en desconocer nuestra realidad social y económica, es la creación de Patronatos coordinados por los Clubes Cívicos o entes tipo ONG, los cuales al parecer también se encargarán de asumir la responsabilidad que el Estado, a través de los recientes gobiernos de turno, ha estado pretendiendo ceder, en relación al deber constitucional que posee sobre la salud de todos.
No importa quién financie, administre o provea el servicio, lo fundamental es contar con contratos-programas detallados y exhaustivos de los procesos, productos e impactos que, como autoridades de salud, debemos asegurar que se realicen en la unidad espacio-tiempo para satisfacer de manera universal e integral las necesidades y demandas sanitarias de nuestras comunidades.
Expreso mi complacencia ante el hecho de que a lo largo de los últimos períodos presidenciales se han desarrollado reuniones promovidas por el PNUD, las IFI y la sociedad civil, para formular estrategias y trazar caminos en la intención de disminuir la miseria y acabar con la pobreza en el país. Ojalá y finalmente reconozcan que ya no se hace necesario realizar más costosos estudios, investigaciones, encuestas y diagnósticos por parte de expertos nacionales o extranjeros, tan solo preocuparnos y ocuparnos de que el pueblo tenga concretamente un techo digno donde cobijarse, plata para pagar el bus, comida en la paila, ropa y zapatos en buen estado, sitios para capacitarse y recrearse; oportunidad de trabajos con salarios suficientes, un pedazo de tierra para cultivar, caminos de penetración para sacar los productos que serán pagados a precios justos; atención sanitaria completa y oportuna sin discriminaciones de ningún tipo. Lo demás, por ahora, sale sobrando.
Sin embargo, Salvatierra es un hombre trabajador y sabe salir adelante.
Confesó que desde hace cinco meses su actividad ha mejorado, debido a la compra de una panga con sus otros equipos de pesca como lo es el motor y el trasmallo en B/.5 mil.
Los equipos fueron adquiridos gracias a la Embajada de Taiwán y él tiene que cancelarlos a través de una cuota mensual que deposita en la Asociación de Pescadores de Puerto Caimito.
Puerto Caimito es un corregimiento localizado a 15 minutos del centro del distrito de La Chorrera, a unos 50 kilómetros de la capital del país.
Tiene una población de más de 7 mil habitantes.
A este pueblo se le llama así por la gran cantidad de árboles de caimito existentes en las orillas.
En Puerto Caimito, la tierra del grande del béisbol, Mariano Rivera, la pobreza avanza por las calles sin problema alguno.
Esa misma pobreza de la que los sectores marginados del país siguen quejándose.
El crecimiento de la economía en un 6.1% no es percibida en esas áreas, según coinciden expertos.
En ese sentido, el asesor económico de la Federación Nacional de Cámaras de Panamá, Alexis Soto, dijo recientemente que "sigue sin generarse empleos y sin disminuir la pobreza".
"La mayor parte de este crecimiento (68.7%) se da en sectores donde los intentos por disminuir los niveles de desempleo y de pobreza son muy pocos".
Entre los distritos que presentan mayores índices de pobreza destacan el área del oriente de Chiriquí y Chiriquí Grande, donde se concentra la comarca indígena, Bocas del Toro; en Veraguas, Cañazas, Las Palmas, La Mesa, San Francisco; en Herrera, Los Pozos, Las Minas; en Coclé los distritos de Penonomé, Olá, La Pintada; en Panamá, el área de Capira, Chepo y la Comarca Kuna Yala.
Una acción que sí se hace impostergable es que los más de B/.2,000 millones de ganancia neta que se produce en la economía nacional, tendrán que ser de alguna manera redistribuidos con equidad y justicia entre los casi tres millones de panameños; de lo contrario, continuará la excesiva acumulación de capitales en manos de unas cuantas decenas de familias y seguirá ampliándose la brecha entre los que se están muriendo de indigestión y los que los hacen por desnutrición crónica.
Mientras los jubilados y pensionados cierran las calles para que se les aumente un balboa al día y los obreros realizan presiones para intentar alcanzar, a través de sus salarios mínimos aunque sea, a la canasta básica familiar que ronda los B/. 400, los suplentes y principales de los principales cargos de los Organos Legislativo, Judicial y Ejecutivo usufructúan de fueros y privilegios que cada día se hacen más inaceptables para el panameño común. Todo, en medio de un silencio de ilustre componedor, de quienes también deberían de promover los intereses de los de los menos favorecidos y más necesitados.
Ante el número creciente de panameños que no tienen ni para comprar las cada vez más costosas medicinas que recetamos y que tienen que esperar largos períodos para conseguir camas para hospitalizarse, para ser vistos por médicos especialistas o para realizarse cirugías programadas, muchas instalaciones estatales sanitarias viejas y nuevas, continúan por múltiples causas entre ellas la asfixiante burocracia, sin personal, sin equipos y sin insumos críticos suministrados con oportunidad y en cantidad y calidad adecuadas. Sin embargo, pareciera que la panacea de moda para resolverlo todo, aupada por algunos teóricos, quienes todavía insisten en desconocer nuestra realidad social y económica, es la creación de Patronatos coordinados por los Clubes Cívicos o entes tipo ONG, los cuales al parecer también se encargarán de asumir la responsabilidad que el Estado, a través de los recientes gobiernos de turno, ha estado pretendiendo ceder, en relación al deber constitucional que posee sobre la salud de todos.
No importa quién financie, administre o provea el servicio, lo fundamental es contar con contratos-programas detallados y exhaustivos de los procesos, productos e impactos que, como autoridades de salud, debemos asegurar que se realicen en la unidad espacio-tiempo para satisfacer de manera universal e integral las necesidades y demandas sanitarias de nuestras comunidades.
Expreso mi complacencia ante el hecho de que a lo largo de los últimos períodos presidenciales se han desarrollado reuniones promovidas por el PNUD, las IFI y la sociedad civil, para formular estrategias y trazar caminos en la intención de disminuir la miseria y acabar con la pobreza en el país. Ojalá y finalmente reconozcan que ya no se hace necesario realizar más costosos estudios, investigaciones, encuestas y diagnósticos por parte de expertos nacionales o extranjeros, tan solo preocuparnos y ocuparnos de que el pueblo tenga concretamente un techo digno donde cobijarse, plata para pagar el bus, comida en la paila, ropa y zapatos en buen estado, sitios para capacitarse y recrearse; oportunidad de trabajos con salarios suficientes, un pedazo de tierra para cultivar, caminos de penetración para sacar los productos que serán pagados a precios justos; atención sanitaria completa y oportuna sin discriminaciones de ningún tipo. Lo demás, por ahora, sale sobrando.
Sin embargo, Salvatierra es un hombre trabajador y sabe salir adelante.
Confesó que desde hace cinco meses su actividad ha mejorado, debido a la compra de una panga con sus otros equipos de pesca como lo es el motor y el trasmallo en B/.5 mil.
Los equipos fueron adquiridos gracias a la Embajada de Taiwán y él tiene que cancelarlos a través de una cuota mensual que deposita en la Asociación de Pescadores de Puerto Caimito.
Puerto Caimito es un corregimiento localizado a 15 minutos del centro del distrito de La Chorrera, a unos 50 kilómetros de la capital del país.
Tiene una población de más de 7 mil habitantes.
A este pueblo se le llama así por la gran cantidad de árboles de caimito existentes en las orillas.
En Puerto Caimito, la tierra del grande del béisbol, Mariano Rivera, la pobreza avanza por las calles sin problema alguno.
Esa misma pobreza de la que los sectores marginados del país siguen quejándose.
El crecimiento de la economía en un 6.1% no es percibida en esas áreas, según coinciden expertos.
En ese sentido, el asesor económico de la Federación Nacional de Cámaras de Panamá, Alexis Soto, dijo recientemente que "sigue sin generarse empleos y sin disminuir la pobreza".
"La mayor parte de este crecimiento (68.7%) se da en sectores donde los intentos por disminuir los niveles de desempleo y de pobreza son muy pocos".
Entre los distritos que presentan mayores índices de pobreza destacan el área del oriente de Chiriquí y Chiriquí Grande, donde se concentra la comarca indígena, Bocas del Toro; en Veraguas, Cañazas, Las Palmas, La Mesa, San Francisco; en Herrera, Los Pozos, Las Minas; en Coclé los distritos de Penonomé, Olá, La Pintada; en Panamá, el área de Capira, Chepo y la Comarca Kuna Yala.