La poesía en el contexto actual de las comunicaciones
La tercera ola -esa marea de las telecomunicaciones instantáneas, Internet y realidad virtual- ha cambiado el contexto de la comunicación a nivel mundial. El lenguaje en general -y en el caso que nos atañe, el lenguaje poético- ha sufrido de rápidos cambios en su praxis, sintáctica y semántica; evolución ocasionada por la tecnología que empezó a revolucionar el mundo a principios del siglo XX, ejemplificada en una pléyade de corrientes, formas y estilos como la surrealista, la dadaísta, la creacionista, la ultraísta, entre otras.
Hoy en día, la poesía de post-vanguardia y la anti-poesía buscan otros objetivos, más allá de la creación de consciencias y de mundos que Satre y Huidobro hubieran apoyado respectivamente. Muy ligadas a la novedosa ley de remediación -todo medio debe ser nuevo para ser significativo- buscan lo novedoso, sea truculento o excepcional, a través de un redescubrimiento de la unión entre forma y fondo. Sin embargo, la poesía en general y el lenguaje poético que le da chispa, también está redescubriendo sus fines.
La poesía siempre ha sido una metacomunicación donde un aspecto relacional, llámese empatía, sentimiento o inspiración clasifica su contenido.
Mucha de la poesía de vanguardia y post-vanguardia fue rebeldía al formalismo que obscurecía el verdadero significado de los poemas. Por ello, el lenguaje salió desnudo hacia el lector. No obstante, la aparición de otros canales artísticos de comunicación fonética, pronto relegó el lenguaje poético al esoterismo.
Así, la poesía y quizás toda la literatura tuvo que buscar un espacio entre las artes mayores, desnudas y paulatinamente en proceso de abstracción. La tecnología hizo del arte visto y escuchado mucho más accesible pero más comercial, hecho que a veces atentaba contra la calidad del producto final. La literatura -y particularmente la poesía- se concretizó en un arte para minorías.
En realidad, nunca fue diseñada para las mayorías. Pero lo cierto es que ahora competía en el presente con una infinidad de canales dentro y fuera de la literatura. Es decir, cuando García Lorca publicó su "Romancero Gitano", tenía la exclusividad de un medio -la poesía como palabra escrita- entre otros contados, como la música en vivo o incluso la radio. Ahora, si algún Lorca contemporáneo hiciera lo mismo, quizás su obra no sería tan significativa, en parte por la ley de remediación y también porque estaría absorbida en un mare mágnum de medios accesibles al público que perturbarían la correcta difusión de su nuevo "Romancero..."
Ahora, lo cierto es que la poesía -y la literatura en general- tiene una ventaja significativa sobre los medios actuales de comunicación: la comunicación contemporánea, por enfocarse en cantidad, tiende a ser a corto plazo. Por el contrario, la literatura... perdura: es más fácil recordar la generación de 1927 -coetáneos de Lorca- y no a los cantantes de aquella época.
La poesía mantiene un sitial en la historia porque ésta es la que al final la reconoce como significativa para un episodio o representativa de era. La literatura descollante es inmortal, contrario a los demás artes de palabra, que se les hace más difícil resistir el embate de los siglos.
Por eso, la poesía contiene un alto grado de introspección para el pasado. Y el lenguaje poético comunica muchos de los sentimientos omitidos en las crónicas biográficas. Por eso, la verdadera poesía durará aunque alterne su forma, porque no hay otra manera de guardar un amor trunco en una computadora...
Hoy en día, la poesía de post-vanguardia y la anti-poesía buscan otros objetivos, más allá de la creación de consciencias y de mundos que Satre y Huidobro hubieran apoyado respectivamente. Muy ligadas a la novedosa ley de remediación -todo medio debe ser nuevo para ser significativo- buscan lo novedoso, sea truculento o excepcional, a través de un redescubrimiento de la unión entre forma y fondo. Sin embargo, la poesía en general y el lenguaje poético que le da chispa, también está redescubriendo sus fines.
La poesía siempre ha sido una metacomunicación donde un aspecto relacional, llámese empatía, sentimiento o inspiración clasifica su contenido.
Mucha de la poesía de vanguardia y post-vanguardia fue rebeldía al formalismo que obscurecía el verdadero significado de los poemas. Por ello, el lenguaje salió desnudo hacia el lector. No obstante, la aparición de otros canales artísticos de comunicación fonética, pronto relegó el lenguaje poético al esoterismo.
Así, la poesía y quizás toda la literatura tuvo que buscar un espacio entre las artes mayores, desnudas y paulatinamente en proceso de abstracción. La tecnología hizo del arte visto y escuchado mucho más accesible pero más comercial, hecho que a veces atentaba contra la calidad del producto final. La literatura -y particularmente la poesía- se concretizó en un arte para minorías.
En realidad, nunca fue diseñada para las mayorías. Pero lo cierto es que ahora competía en el presente con una infinidad de canales dentro y fuera de la literatura. Es decir, cuando García Lorca publicó su "Romancero Gitano", tenía la exclusividad de un medio -la poesía como palabra escrita- entre otros contados, como la música en vivo o incluso la radio. Ahora, si algún Lorca contemporáneo hiciera lo mismo, quizás su obra no sería tan significativa, en parte por la ley de remediación y también porque estaría absorbida en un mare mágnum de medios accesibles al público que perturbarían la correcta difusión de su nuevo "Romancero..."
Ahora, lo cierto es que la poesía -y la literatura en general- tiene una ventaja significativa sobre los medios actuales de comunicación: la comunicación contemporánea, por enfocarse en cantidad, tiende a ser a corto plazo. Por el contrario, la literatura... perdura: es más fácil recordar la generación de 1927 -coetáneos de Lorca- y no a los cantantes de aquella época.
La poesía mantiene un sitial en la historia porque ésta es la que al final la reconoce como significativa para un episodio o representativa de era. La literatura descollante es inmortal, contrario a los demás artes de palabra, que se les hace más difícil resistir el embate de los siglos.
Por eso, la poesía contiene un alto grado de introspección para el pasado. Y el lenguaje poético comunica muchos de los sentimientos omitidos en las crónicas biográficas. Por eso, la verdadera poesía durará aunque alterne su forma, porque no hay otra manera de guardar un amor trunco en una computadora...