La polémica continúa
El controversial proyecto de ley sobre el inglés, sigue generando críticas al sistema educativo panameño y, en especial, a docentes y entidades educativas (privadas y particulares) que imparten esta asignatura como lengua extranjera o segundo idioma. Se ha querido vender la idea que la inadecuada preparación del estudiante panameño en la performance de las cuatro habilidades básicas del idioma inglés (comprender, hablar, leer y escribir) es la responsable por la pérdida de centenares de plazas de trabajo que ofrecieron importantes transnacionales a la República de Panamá, para un mundo globalizado y competitivo. También se señala que esta ineficiencia provoca el desvío de recursos y esfuerzos a otros lares, donde supuestamente el discente logra insertarse sin problema alguno a una programación requerida.
Los inversores consideraron que la presencia tanto militar como civil de Estados Unidos en la vida nacional por décadas era mérito suficiente para concretizar sus megaproyectos apoyados por una pujante comunidad bilingüe, pero nos aventuramos a acotar que lejos de lograrse un marcado bilingüismo, se propició el aprendizaje del inglés en la consecución de un empleo más. La enseñanza del inglés, al igual que otras asignaturas del pensum de estudio en Panamá, no están articuladas entre sí y se apoyan en el método tradicional o memorístico. Frente a estas situaciones, el protagonismo del estudiante en su propio aprendizaje es nulo y exterioriza apatía o desinterés por aprender.
Articular contenidos programáticos para todas las asignaturas que se imparten en Panamá y que produzcan aprendizajes de calidad toma años y representa la inversión de mucho dinero. ¿Volcarán su atención en Panamá una vez más los inversores en Panamá en el futuro? ¿Lograrán los panameños comprender, hablar, escribir y leer fluidamente la lengua de William Shakespeare con los 17 millones de dólares del BID en tan sólo once semanas?
Los inversores consideraron que la presencia tanto militar como civil de Estados Unidos en la vida nacional por décadas era mérito suficiente para concretizar sus megaproyectos apoyados por una pujante comunidad bilingüe, pero nos aventuramos a acotar que lejos de lograrse un marcado bilingüismo, se propició el aprendizaje del inglés en la consecución de un empleo más. La enseñanza del inglés, al igual que otras asignaturas del pensum de estudio en Panamá, no están articuladas entre sí y se apoyan en el método tradicional o memorístico. Frente a estas situaciones, el protagonismo del estudiante en su propio aprendizaje es nulo y exterioriza apatía o desinterés por aprender.
Articular contenidos programáticos para todas las asignaturas que se imparten en Panamá y que produzcan aprendizajes de calidad toma años y representa la inversión de mucho dinero. ¿Volcarán su atención en Panamá una vez más los inversores en Panamá en el futuro? ¿Lograrán los panameños comprender, hablar, escribir y leer fluidamente la lengua de William Shakespeare con los 17 millones de dólares del BID en tan sólo once semanas?