"La política caliente (respuesta a una crítica)"
Decir la verdad suele provocar diversos comentarios en los medios escritos y cuando uno se atreve a opinar sobre la situación superficial de la política nacional y los posibles pronósticos de lo que puede suceder el 2 de mayo de 1999, el columnista es sujeto al cuestionamiento general como suele ocurrir en una plena democracia. Días atrás escribí un artículo titulado "Sobrevivirá la Oposición en la Asamblea", en el cual expongo varios puntos, entre los cuales está el sondeo del Distrito de San Miguelito. Este sector popular del país, que concentra más de 350,000 habitantes, "pone y tumba gobiernos". La fuerza votante oscila en más de 130,000 electores, superando incluso otras áreas claves para lograr el triunfo de los comicios presidenciales como los circuitos 8-7, 8-8, 8-9 y 8-10.
Nuestra perspectiva neutral admite que la tremenda organización política del Partido Revolucionario Democrático (P.R.D.) es evidente en San Miguelito desde hace ya varios lustros, cosa que no podemos negar. Las otras fuerzas que luchan por la hegemonía dentro de San Miguelito son el Partido Arnulfista, el Partido Demócrata Cristiano (P.D.C.) y el MOLIRENA. Estas agrupaciones políticas tratan de sobrevivir y aspiran a ocupar, por lo menos, una curul en el Organo Legislativo.
Reitero el concepto de que el Circuito 8-6, que abarca San Miguelito, tendrá dos (2) legisladores arnulfistas; mientras que el P.D.C. y el MOLIRENA tratarán de conquistar las dos restantes curules disponibles. La lógica electoral nos dice que para ganar, hay que sudar la gota gorda para superar los retos. Alberto Vallarino, tiene que esforzarse en obtener, aunque sea, uno de los puestos legislativos del denominado "cociente". La implementación del mismo siempre ha sido criticada por todos los sectores políticos, porque resulta un sistema arcaico de solucionar los problemas derivados de la elección legislativa.
Considero que la única forma de lograr la victoria es con el trabajo comunal en San Miguelito, la visita casa por casa en dicho distrito, la solución de los problemas sociales como el desempleo, la delincuencia, el aseo y la salud.
En 1994 fui testigo de los comicios generales en Los Andes No. 2 y observé cómo la militancia del P.R.D. supo aprovechar la debilidad del arnulfismo, que entonces era gobierno, para triunfar abrumadoramente en el Circuito 8-6. Lograron controlar tres (3) puestos legislativos. Los votos de Veranillo, Santa Librada, Mano de Piedra, San Isidro dieron esos tres diputados. Hoy, la realidad es otra. La Democracia Cristiana ha entrado en el bastión del P.R.D. de Los Andes, muy someramente, cosa que antes no ocurría en forma notable. Lo mismo ocurre con el arnulfismo en Veranillo. Los votos de las urbanizaciones de la periferia de la Vía Tocumen, como Villa Lucre, El Crisol, Cerro Viento, Dorasol, San Antonio y Brisas del Golf, son enteramente votos de castigo. Es allí donde se definirá si la oposición tiene una verdadera militancia de trabajo político en San Miguelito.
Con cociente o sin cociente medio y de tres cuartos, yo no trabajo. Hay que buscar los votos. Unión por Panamá y Acción Opositora tendrán su parte en San Miguelito, con sus diputados para cada uno. Eso es seguro. Y la lucha por dos restantes puestos legislativos del cociente estará entre tres candidatos del P.D.C; Alberto Mendoza, Anel García y el H.L. José del C. Serracín.
Desde hace dos años criticamos la existencia del vigente Código Electoral, el cual según nuestro entender, tiene muchos vicios y parcialismos hacia la continuidad eterna de una especie de Club Especial de Partidos Políticos. Mientras, la definición final de los puestos de diputados por cocientes representa otro elemento que perjudica el voto ciudadano.
Será la voluntad popular la que debe presionar al Tribunal Electoral para cambiar las normas de los comicios. Y a nosotros sólo nos queda continuar la búsqueda de los votos del pueblo panameño, para lograr el triunfo de alguna de las tres fuerzas políticas importantes del Istmo. Y eso es otra historia.
Nuestra perspectiva neutral admite que la tremenda organización política del Partido Revolucionario Democrático (P.R.D.) es evidente en San Miguelito desde hace ya varios lustros, cosa que no podemos negar. Las otras fuerzas que luchan por la hegemonía dentro de San Miguelito son el Partido Arnulfista, el Partido Demócrata Cristiano (P.D.C.) y el MOLIRENA. Estas agrupaciones políticas tratan de sobrevivir y aspiran a ocupar, por lo menos, una curul en el Organo Legislativo.
Reitero el concepto de que el Circuito 8-6, que abarca San Miguelito, tendrá dos (2) legisladores arnulfistas; mientras que el P.D.C. y el MOLIRENA tratarán de conquistar las dos restantes curules disponibles. La lógica electoral nos dice que para ganar, hay que sudar la gota gorda para superar los retos. Alberto Vallarino, tiene que esforzarse en obtener, aunque sea, uno de los puestos legislativos del denominado "cociente". La implementación del mismo siempre ha sido criticada por todos los sectores políticos, porque resulta un sistema arcaico de solucionar los problemas derivados de la elección legislativa.
Considero que la única forma de lograr la victoria es con el trabajo comunal en San Miguelito, la visita casa por casa en dicho distrito, la solución de los problemas sociales como el desempleo, la delincuencia, el aseo y la salud.
En 1994 fui testigo de los comicios generales en Los Andes No. 2 y observé cómo la militancia del P.R.D. supo aprovechar la debilidad del arnulfismo, que entonces era gobierno, para triunfar abrumadoramente en el Circuito 8-6. Lograron controlar tres (3) puestos legislativos. Los votos de Veranillo, Santa Librada, Mano de Piedra, San Isidro dieron esos tres diputados. Hoy, la realidad es otra. La Democracia Cristiana ha entrado en el bastión del P.R.D. de Los Andes, muy someramente, cosa que antes no ocurría en forma notable. Lo mismo ocurre con el arnulfismo en Veranillo. Los votos de las urbanizaciones de la periferia de la Vía Tocumen, como Villa Lucre, El Crisol, Cerro Viento, Dorasol, San Antonio y Brisas del Golf, son enteramente votos de castigo. Es allí donde se definirá si la oposición tiene una verdadera militancia de trabajo político en San Miguelito.
Con cociente o sin cociente medio y de tres cuartos, yo no trabajo. Hay que buscar los votos. Unión por Panamá y Acción Opositora tendrán su parte en San Miguelito, con sus diputados para cada uno. Eso es seguro. Y la lucha por dos restantes puestos legislativos del cociente estará entre tres candidatos del P.D.C; Alberto Mendoza, Anel García y el H.L. José del C. Serracín.
Desde hace dos años criticamos la existencia del vigente Código Electoral, el cual según nuestro entender, tiene muchos vicios y parcialismos hacia la continuidad eterna de una especie de Club Especial de Partidos Políticos. Mientras, la definición final de los puestos de diputados por cocientes representa otro elemento que perjudica el voto ciudadano.
Será la voluntad popular la que debe presionar al Tribunal Electoral para cambiar las normas de los comicios. Y a nosotros sólo nos queda continuar la búsqueda de los votos del pueblo panameño, para lograr el triunfo de alguna de las tres fuerzas políticas importantes del Istmo. Y eso es otra historia.