La política del avestruz en Medio Oriente
Israel ocupa Belén y la Catedral de la Natividad. La balacera entre palestinos refugiados y el ejército israelí en la iglesia sacrosanta es una gran ofensa que puede generar más daño que los atentados suicidas. En el borde de una posible guerra religiosa global que rememore las cruzadas, en Washington, los halcones del Pentágono y la diplomacia están en otra perspectiva, a manera de un avestruz que oculta su cabeza en un hueco de tierra, ante lo imprevisible, lo desconocido.
Según comentan periodistas de Radio Netherland en Washington, mientras el conflicto en Medio Oriente se agudiza, el presidente norteamericano, George Bush, ha comenzado a recibir críticas en su país por la forma en que está manejado el problema. Algunos miembros del Congreso y senadores han manifestado sus dudas sobre la política asumida por el mandatario frente a esta crisis, mientras otros opinan que la estrategia de Bush carece de objetivos precisos.
Lo cierto es que al interior del gabinete Bush existe una clara división entre el secretario de Defensa y el vicepresidente Cheney, quienes respaldan al presidente en su apoyo a la política militar israelí, y el secretario de Estado, Colin Powell, que trata de calmar al gobierno de Ariel Sharon.
Para el analista político David Adamson, Bush ha optado por una estrategia cautelosa: "Este gobierno pone menos hincapié en la mediación norteamericana. Recordemos que la administración Clinton fue muy activa en el proceso de paz y fracasó", dijo Adamson. El analista agregó que Bush prefiere que las partes en conflicto hagan sus propios esfuerzos para alcanzar la paz, antes de arriesgarse a mediar políticamente. El problema es que la Casa Blanca no ve una clara voluntad de entendimiento pacífico, ni en Israel ni en Palestina.
Otra dimensión de la postura norteamericana es que después del 11 de septiembre de 2001 Washington ha implementado toda una política antiterrorista. En este contexto, lo que es bueno para Estados Unidos no puede ser malo para otros y ya que Estados Unidos está haciendo la guerra contra el terrorismo, Israel tendría el mismo derecho.
Por otra parte, el presidente Bush podría estar cuidando su futuro político, con miras a un próximo periodo presidencial. Cabe recordar que la administración de Bush padre hizo bastante presión sobre Israel, a comienzos de los años 90, y que ésta pudo ser una de las causas de su derrota electoral en 1992. Los grupos financieros hebreos son los mayores contribuyentes de las campañas en Estados Unidos.
La estrategia de Bush ha despertado la desconfianza de algunos miembros de su propio partido, el Republicano. Tal es el caso del senador Arlen Specter, quien declaró que el mandatario debe incrementar sus esfuerzos para detener la violencia en Medio Oriente y asumir un rol más activo en relación hacia los países árabes.
Mientras tanto, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Joseph Biden, piensa que la administración debe ofrecer un pacto de paz más amplio, que incluya a todos los países árabes.
Por su parte, el senador demócrata Joe Lieberman manifestó que es tiempo que el presidente solicite al Secretario de Estado, Colin Powell, que se haga presente en la región. La respuesta de Powell es que sólo irá a Medio Oriente cuando su presencia pueda cumplir un propósito realmente útil.
Mientras la administración Bush responsabiliza a Yasser Arafat por los últimos actos de violencia ente Israel y Palestina, públicamente no se han dado a conocer nuevas ideas. A lo más algunas vagas sugerencias de que Estados Unidos podría contribuir "monitoreando" el cumplimiento de un cese al fuego o de un acuerdo de paz.
Según comentan periodistas de Radio Netherland en Washington, mientras el conflicto en Medio Oriente se agudiza, el presidente norteamericano, George Bush, ha comenzado a recibir críticas en su país por la forma en que está manejado el problema. Algunos miembros del Congreso y senadores han manifestado sus dudas sobre la política asumida por el mandatario frente a esta crisis, mientras otros opinan que la estrategia de Bush carece de objetivos precisos.
Lo cierto es que al interior del gabinete Bush existe una clara división entre el secretario de Defensa y el vicepresidente Cheney, quienes respaldan al presidente en su apoyo a la política militar israelí, y el secretario de Estado, Colin Powell, que trata de calmar al gobierno de Ariel Sharon.
Para el analista político David Adamson, Bush ha optado por una estrategia cautelosa: "Este gobierno pone menos hincapié en la mediación norteamericana. Recordemos que la administración Clinton fue muy activa en el proceso de paz y fracasó", dijo Adamson. El analista agregó que Bush prefiere que las partes en conflicto hagan sus propios esfuerzos para alcanzar la paz, antes de arriesgarse a mediar políticamente. El problema es que la Casa Blanca no ve una clara voluntad de entendimiento pacífico, ni en Israel ni en Palestina.
Otra dimensión de la postura norteamericana es que después del 11 de septiembre de 2001 Washington ha implementado toda una política antiterrorista. En este contexto, lo que es bueno para Estados Unidos no puede ser malo para otros y ya que Estados Unidos está haciendo la guerra contra el terrorismo, Israel tendría el mismo derecho.
Por otra parte, el presidente Bush podría estar cuidando su futuro político, con miras a un próximo periodo presidencial. Cabe recordar que la administración de Bush padre hizo bastante presión sobre Israel, a comienzos de los años 90, y que ésta pudo ser una de las causas de su derrota electoral en 1992. Los grupos financieros hebreos son los mayores contribuyentes de las campañas en Estados Unidos.
La estrategia de Bush ha despertado la desconfianza de algunos miembros de su propio partido, el Republicano. Tal es el caso del senador Arlen Specter, quien declaró que el mandatario debe incrementar sus esfuerzos para detener la violencia en Medio Oriente y asumir un rol más activo en relación hacia los países árabes.
Mientras tanto, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Joseph Biden, piensa que la administración debe ofrecer un pacto de paz más amplio, que incluya a todos los países árabes.
Por su parte, el senador demócrata Joe Lieberman manifestó que es tiempo que el presidente solicite al Secretario de Estado, Colin Powell, que se haga presente en la región. La respuesta de Powell es que sólo irá a Medio Oriente cuando su presencia pueda cumplir un propósito realmente útil.
Mientras la administración Bush responsabiliza a Yasser Arafat por los últimos actos de violencia ente Israel y Palestina, públicamente no se han dado a conocer nuevas ideas. A lo más algunas vagas sugerencias de que Estados Unidos podría contribuir "monitoreando" el cumplimiento de un cese al fuego o de un acuerdo de paz.