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La política económica contra el desempleo y pobreza


El que las propuestas de gobierno de cada uno de las alianzas electorales hayan incluido el tema del empleo y la pobreza no es nada novedoso, como bien consigna el Prof. Iván Quintero en su reciente publicación Panamá: Los pobres en el discurso político electoral. Los pobres y los desempleados se constituyen en un botín político a disputarse en cada contienda electoral, donde los candidatos y las alianzas políticas que representan, no dudan en recurrir al engaño para ganar votos. Para ellos, el fin (llegar al poder a toda costa) justifica los medios. Lo cierto es que el desempleo y la pobreza han alcanzado niveles cada vez más alarmantes. Los propios organismos internacionales incluso han tenido que inventar nuevas categorías para tratar el tema: ya no hablan tanto de la pobreza sino de los que son extremadamente pobres. La pobreza ya la asimilan como "algo natural" e inevitable y ahora dicen preocuparse, esencialmente, de la extrema pobreza. Hablan de la racionalidad del gasto público, el cual debe ser dirigido no hacia los pobres sino hacia los extremadamente pobres, para así, dicen, hacer el gasto gubernamental más productivo. Es como decir que un balboa gastado en alguien que se está muriendo de hambre es más valorado, es más productivo, que si el mismo balboa se gastara en alguien que solo tuviera hambre. Ciertamente que esta es una filosofía inhumana.
Tal lógica de razonamiento, en verdad expresa la gravedad del problema a que nos enfrentamos. Primero, porque al aceptar la pobreza como algo "natural", así mismo se renuncia a buscar una forma de organización económica que permita que todos los seres humanos puedan vivir cada vez mejor ya que no se trata de sobrevivir sino de vivir. El aceptar vivir con la pobreza es, precisamente, renunciar a buscarle soluciones. Y segundo, porque el sistema económico y quienes lo dirigen, tienden a afianzar la idea de que, igualmente el desempleo es inevitable y que, por tanto, no es posible el pleno empleo. Pero si la humanidad acepta esto, al mismo tiempo está aceptando que siempre habrá algunos seres humanos que no podrán satisfacer sus necesidades materiales de vida ya que el empleo es la forma esencial en que el ser humano logra obtener un ingreso con el cual poder satisfacer sus necesidades. Por esta razón, la sociedad no debe renunciar a la búsqueda del pleno empleo, de manera que no se debe aceptar el desempleo como algo inevitable.
Si alguna lección podemos extraer de la experiencia es que la actual organización económica ha fallado en la solución de la pobreza y el desempleo. Organizar la sociedad privilegiando a búsqueda de la máxima ganancia; el máximo lucro posible, es contrario al pleno empleo y a una remuneración económica que le permita a la gente vivir cada vez mejor. Maximizar ganancia significa minimizar costos y por tanto, minimizar los salarios ya que estos son considerados como costos. Hacer que el monto de los salarios pagados sea el más bajo posible también significa darle empleo a la menor cantidad posible de personas. De esta manera, solo se generarán aquellos empleos que no son contrarios a la maximización de la ganancia. Paradójicamente, el principio sobre el cual se organiza el sistema económico, es decir, la búsqueda de la máxima ganancia posible, necesita que exista el desempleo para que los salarios sean bajos y así poder minimizar costos. Propugnar por la maximización de la ganancia significa renunciar al pleno empleo, con lo cual se condena a un sector de la población a vivir en la pobreza.
De lo anterior se deriva que la búsqueda del pleno empleo así como la solución de la pobreza, supone una transformación del principio esencial que rige el sistema económico. Implica renunciar a la maximización de la ganancia, así como significa que la sociedad se tiene que organizar sobre la base de priorizar la vida humana (el pleno empleo bien remunerado) y no la máxima ganancia.
Otra derivación surge del planteamiento anterior: se necesita regular el nivel de ganancia. ¿Puede hacerse esto sosteniendo la política económica en la libre competencia, tal como plantea el enfoque neoliberal? Es absolutamente claro que la regulación de los niveles de ganancia no se les puede dejar a los propios empresarios porque estos siempre buscarán maximizar sus ganancias. Regular el nivel de ganancia, por distintos mecanismos, supone una acción de estricta vigilancia, de intervención gubernamental, lo cual es contrario al enfoque neoliberal. Es absurdo pretender resolver el desempleo y la pobreza, al mismo tiempo que se afirma que ello se hará promoviendo la libre competencia y la globalización, es decir, el neoliberalismo. Algunos han planteado la tesis de "la globalización con justicia social", lo cual es absurdo en tanto no se renuncie al principio de la maximización de la ganancia como la forma esencial en que se organiza el sistema económico.

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