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"La Política es un factor inherente a todo ser humano"


En el argot popular, la Política es reconocida por muchos como una lucha entre unos cuantos por alcanzar el poder, y los puestos políticos de mando son los carteles en las bases del alumbrado eléctrico, los suéteres y gorras con nombres de los candidatos, los cinco balboas recibidos cuando los políticos recorrieron sus vecindarios, las promesas vagas e imposibles de cumplir y los engaños. No obstante, "La Política esta relacionada con la acción de manejo, ya sea de una institución del Estado, empresa, el hogar o la sociedad". En ese sentido, todos somos políticos, pues generamos acciones para administrar y desenvolvernos en el medio en que vivimos, desde el mínimo balboa, hasta el cheque que ostentamos.

Sin embargo, existen personas que insisten de manera porfiada, en determinarse impolíticas, y que no ven más allá lo que conlleva elegir a un incapaz y falto de interés social para ocupar un puesto de índole político, sin siquiera tomar en consideración su intelecto, su sensibilidad humana, su estabilidad familiar y su trayectoria en comunidad. De allí que nos ocupa recordar la sentencia que reza: "La Política es algo demasiado importante para dejarlo en manos de los políticos". Trayéndose a colación dicho adagio, con el propósito de apelar a la conciencia del ciudadano para que recurra a buscar el cambio que la sociedad requiere a través de una elección de nuestro próximo gobernante, diputados, alcaldes y representantes, basada en un análisis profundo de la aptitud de los mismos, y en su capacidad para poder llevar a cabo una administración que pueda resolver con coherencia los flagelos que golpean la sociedad, no así por los discursos demagógicos, ni por militancia partidista.

De elegir mal para los próximos cinco años, la mala política seguirá en el paupérrimo estado en que se encuentra el pueblo, en la mala distribución de las riquezas de la Nación, en el mal servicio de salud y de transporte público; en la problemática de la educación nacional; en los niños famélicos y desnutridos; en las constantes peticiones de aumentos salariales por el alto costo de la vida; en el alto índice de contaminación atmosférica y de deforestación de tierras; en el creciente desempleo, y las laceraciones de los derechos humanos por parte de las autoridades, como cuando asesinaron hace un año al obrero Iromi Smith. Los gobiernos se constituyen en epidemias que pueden llegar a recrudecer la situación en la cual se encuentra la sociedad, si los intereses del ciudadano siguen siendo depuestos por los intereses partidistas y particulares.

Ya a poco menos de tres meses de la las elecciones, el proxenetismo político está en apogeo, y se agudiza la venta de propuestas a fin de llamar la atención del electorado. Por mi parte, y pensando en los años que me quedan por vivir, propugno la elección de políticos a base de la conciencia y no del corazón; para que a la postre no tengamos que aceptar como propia, la afirmación de que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen"; y que la ciudadanía tome parte de la política, y active la casi inexistente participación ciudadana en Panamá; de lo contrario, "Todo lo que es necesario para el triunfo del mal es que los hombres de bien no hagamos nada". (Edmund Burke).

101 años de Panamá América

 
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