La política intrascendente
Es penoso ver a quienes quieren dirigir un país que se asoma al Primer Mundo con conductas de reinas de carnaval. En las pasadas semanas vimos a todo tipo de candidato echando agua, tirando pasos y cantando canciones vulgares para hacerse ver más popular. En contraste con el elevado discurso de un Barak Obama, de la intensidad de una Hillary Clinton o de la integridad de un John McCain, parece que los panameños no nos merecemos más que payasadas y frases intrascendentes.
Los retos que nos plantea el desarrollo requieren de soluciones para el siglo XXI y no recetas obsoletas del siglo XX. Los panameños nos merecemos propuestas concretas que conjuguen la solución a problemas como el transporte, la seguridad, la salud y la educación, con fórmulas que atiendan las consideraciones ambientales, tecnológicas y de calidad de vida. Requerimos de equipos preparados, más que de hombres iluminados; de trayectorias intachables en lugar de fortunas inexplicables; de visionarios con carácter, en vez de soñadores irresponsables. Tenemos derecho a debates profundos sobre los problemas que trae el desarrollo, y las soluciones más eficientes y responsables que debemos ejecutar. Debemos discutir cómo repartimos la carga social de la forma más equitativa con todos los que habitamos este país y de qué forma nos comprometeremos con los que van quedando atrás.