La política y los jóvenes
El gigantesco hogar de ancianos en torres, litorales e islas, el futuro de la navegación ártica (gratis), los partidos-coaliciones/empresariales, que fingen creer, que el neoliberalismo ?será? el único modelo equitativo y eficiente, el despilfarro de 32 millones de subsidios y de donaciones anónimas (con agendas ocultas), no preocupa a muchos jóvenes (295,474) que tendrá 20-24 años en 2009, quienes no ven las interrelaciones entre los puestos que ocupa Panamá en América Latina: el primero en el ranking mundial de la globalización en 2007 (AT Kearney - revista Foreing Policy), y el segundo, en la brecha de ricos y pobres.
Un dogma asegura que la clase política es el espejo de la sociedad y que ésta tiene la clase de políticos que se merece. En ese espejo, se reflejan: 1. Dirigencias político-empresarial-abogados (conocidos por incultos, narcisos e idénticos defectos), sin que de ellas se ?desenmascaren? quiénes venden sociedades "off shore" para defraudar el fisco en terceros países y, paradójicamente, apoyan el combate a la evasión fiscal local; 2. el elector mayoritario: 60% de pobres, que enfrenta mansamente el futuro. Como el café sin cafeína, así es la política panameña: sin ideología, sin orgullo de ser derechista, así en los jóvenes: los pocos interesados en politiquear aspiran ser elegidos sin ideología; muy pocos se interesan en una política conectada a la realidad, sin voto estomacal, mientras que la mayoría convive con el "poco-me-importa" de la antipolítica: sentimiento negativo hacia políticos, porque practican la misma indolencia, ineficiencia, transparencia, despilfarro, lealtad a agendas ocultas de donantes y que convierten las reivindicaciones populares (organizaciones), en el enemigo común.
En la mayoría de sus hogares, no hay debate político, ni condenan la corresponsabilidad de sus parientes, de electores (2,122,522) ni de adherentes de partidos (1,172,968), por los resultados de sus elegidos. El déficit de análisis intelectuales honestos sobre los enfoques político-neoliberales, no preocupa a muchos jóvenes, mientras que excelentes planteamientos de algunos docentes son descartados por los poderes decisorios. ¿Quién toma nota?