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La prensa en peligro


Se ha dado a conocer que el año 2009 fue uno de los peores para la prensa, en razón de que fueron asesinados 113 periodistas. En el ámbito latinoamericano y caribeño, la situación entraña caracteres de peligro, debido al accionar del crimen organizado, cuya punta de lanza es el narcotráfico que solamente en México, en el lapso indicado, cobró la vida de 13 comunicadores.

Inquieta no únicamente esta agresividad de las mafias sino la tendencia a silenciar medios independientes, que caracteriza a regímenes que siguen la línea del socialismo del siglo XXI que, hasta el momento, nadie ha podido precisar en qué consiste y que se mueve entre el más chabacano de los populismos, la búsqueda en los escombros de ideologías sepultadas por la caída del Muro de Berlín y la tendencia a perpetuarse en el poder, como los hermanos Castro en Cuba.

Hugo Chávez, en Venezuela, que propició la aprobación de la Ley de Delitos Mediáticos, ha cerrado decenas de canales y emisoras, mientras ataca, sistemáticamente, a los medios que no comparten su bullanguera y hostil política.

En Ecuador, se produjo un pésimo precedente: la suspensión por tres días del canal Teleamazonas y la clausura de radio Arutam; se pasó de la agresión verbal a los hechos concretos y ampliamente repudiados. El presidente Correa abunda en calificativos para la prensa que no les afín, a la que tilda de mentirosa y corrupta. En este país, es notoria la apropiación, por parte del Gobierno, de varios medios y los que mantienen su línea de independencia son apostrofados de la manera referida. En la actualidad, cursa en la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, un proyecto de Ley de Comunicación que desde ya ha sido identificado como Ley Mordaza.

Evo Morales, al seguir incondicionalmente las directrices de Chávez, asimismo agravia a la prensa que no es oficialista.

Nicaragua, con su incapaz régimen de inspiración retrógrada, agrede y presiona a medios y periodistas dignos que salen por los fueros de las genuinas independencia y democracia. Las turbas sandinistas jamás podrán silenciar las voces de la libertad. Esta corriente de retraso ha llegado también a la culta Argentina, donde la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, promovida por el Gobierno, intenta amedrentar, mientras crece la campaña de hostigamiento a los medios.

El diagnóstico general es que, en los países en mención, empieza a extenderse peligrosamente la intolerancia para la prensa autónoma, lo cual jamás debe ser aceptado por los ciudadanos de pensamiento altivo, que saben de la vital trascendencia de los básicos derechos y garantías del ser humano para la vigencia de su dignidad y adelanto.

Complace resaltar a Costa Rica que, fiel a sus nobles tradiciones, presenta lo contrario y la prensa libre se desenvuelve en ejemplar ambiente de respeto, como acaba de reconocer la organización internacional Periodistas sin Fronteras. Este paradigma debe imitarse y no las malhadadas prácticas del totalitarismo.

101 años de Panamá América

 
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