La presencia de la Iglesia en los medios
La presencia de la Iglesia en los medios de comunicación, incluyendo cómo logró el Canal TV5, interesa a la opinión pública doblemente, porque la mayoría de los panameños somos católicos y lo que toca a nuestra Iglesia nos concierne, y porque en una democracia los factores de la opinión pública son muy importantes y nos afectan a todos. El tema lo suscita la entrevista al Padre Manolo Blanquer, que el periodista Julio Bermúdez le hizo y publicó el 3 de agosto bajo el título "Un dominico en los medios" en el excelente nuevo suplemento Semblanzas del cual es editor en El Panamá América.
Me parece muy justo que se destaque la personalidad del Padre Blanquer, director de FeTV, y se reconozca su esfuerzo, pues en su actividad en radio y en televisión como medios de evangelizar la cultura, con la inculturación del mensaje evangélico en el lenguaje contemporáneo, él ha demostrado una total dedicación.
Sin embargo, a esta entrevista necesita añadírsele temas conexos para tener una visión más completa y realista de la presencia de la Iglesia en los medios. El primer tema es el problema de fondo que ha tenido, por lo menos en el pasado, FeTV, el de teleaudiencia. Noto que el Padre Blanquer, en su entrevista, se limita a una afirmación imprecisa: "el proyecto, que en estos momentos, julio del 2003, es una realidad y se ha ganado un lugar en la teleaudiencia, que lo ve como una auténtica alternativa". Pero la teleaudiencia se mide regularmente. Deberían ser públicas las cifras de teleaudiencia que FeTV ha obtenido hasta ahora, como deben ser las de toda televisora. Si la teleaudiencia fuera poca, sería recomendable que la administración y programación de FeTV fueran evaluadas por un equipo de técnicos de alguna televisora con similar misión y reconocidamente exitosa. Sólo una evaluación semejante puede permitir saber si los recursos que se han invertido en la misma están dando resultados satisfactorios. Como en este caso no cabe la menor duda de la honradez en el manejo de los recursos, la causa del problema de teleaudiencia, si lo hubiere, sería el estilo de administración o la adecuación de la programación. Por lo demás, si el problema no existe y la teleaudiencia es razonable, sería muy bueno saberlo, porque la percepción común y corriente no es esa y habría que corregirla.
La situación financiera de FeTV fue al comienzo excepcionalmente afortunada. Su historia la explica. Como al segundo mes de instalado el gobierno democrático después de la dictadura, se presentaron a la oficina del Director de Medios de Comunicación Social del Ministerio de Gobierno y Justicia, Edwin Cabrera, tres personalidades eclesiásticas: Mons. McGrath, Mons. Emiliani y el Padre Crestar Durán para solicitar algunas frecuencias de radio que le permitieran a la Iglesia cubrir todo el territorio nacional, pues entonces sólo tenía Radio Hogar, fundada en 1954, y Radio Veraguas, fundada en 1969. El Director les dijo que tendría que consultar con el Ministro de Gobierno y Justicia, pero que conociendo su pensamiento él estaba seguro que sería cuestión de que se formalizara la solicitud y se consideraran los aspectos técnicos.
Ese mismo día en un evento al que asistimos los dos, el Director me informó en mi calidad de Ministro del ramo de la solicitud y me preguntó si a la Iglesia no le interesaría más bien el canal 5 de televisión . En efecto, en el Ministerio habíamos encontrado que bajo la dictadura dicho canal había cambiado de presuntos propietarios según los militares cambiaban de presunto Presidente, de manera que su condición legal era harto dudosa. Además, los presuntos propietarios le debían al Estado, en concreto a COFINA, una suma considerable y no habían abonado nada en mucho tiempo.
Vi la oportunidad de que se creara algo como la "televisión pública" que existe en los Estados Unidos y que por no ser comercial puede ofrecer una programación cultural y moralmente de mejor calidad. Los cínicos esperaban que yo aprovechara mi condición de Ministro del ramo para quedarme con dicho canal de televisión. Además, ya había recibido la visita de un emisario de uno de los presuntos propietarios con la sugerencia de que, si les ratificaba su posesión del canal, estaría a mi disposición en las próximas elecciones. Inmediatamente puse fin a la conversación, declarándole que le haría el favor de no haber entendido su sugerencia.
Pensé que una Fundación presidida por la Iglesia podía darnos una televisión cultural y moralmente mejor, y evitaríamos así la sospecha de politización. Consulté con el Presidente Endara ese mismo día y estuvo de acuerdo.
Cuando desde el Ministerio le hicimos la propuesta a Mons. McGrath, aceptó gustoso. También aceptó nuestra sugerencia de que la Junta de Síndicos de la Fundación que se creara tuviera miembros de otras familias espirituales y representantes de las televisoras comerciales, para que TV5 estuviera abierta a diversas corrientes culturales y para que las televisoras comerciales no vieran en TV5 una competidora, sino un complemento programático. Sin embargo, a los pocos días Mons. McGrath me comunicó que la Iglesia no estaba en condiciones de cubrir los costos de comprarle el equipo a sus dueños, pagar las prestaciones laborales acumuladas y cubrir los costos iniciales de operación. El Ministerio dio entonces un paso más. Le ofreció a la Fundación por crearse la concesión de Cable Onda, que producía un importante ingreso, pero cuya situación legal y financiera era análoga a la de TV5. Con ello se completó la creación de la única televisora en el país que no era ni comercial ni política. TV11, por su parte, que no es comercial y había sido política en dependencia de la Universidad. Es ahora ultra política-partidista en dependencia del Ministerio de Educación.
Cuando la Fundación responsable por FeTV decidió vender el negocio de Cable Onda para constituir un fideicomiso que le permitiera concentrar toda su atención en la televisora, obtuvo B/32,000,000. Con ello pagó deudas y obligaciones y pudo constituir fideicomiso unos 24 millones de balboas No creo que muchas otras televisoras de programación religiosa y cultural hayan podido comenzar sus actividades con un fondo equivalente. Pero por eso mismo, y dado el papel que el Estado jugó en su establecimiento, tanto más razón tiene la opinión pública para exigir conocer con precisión el estado de sus finanzas y la relación de las mismas al éxito de la empresa no en términos de rendimiento financiero, aunque es indispensable que no pierda dinero, sino en términos de teleaudiencia y de calidad programática, evaluadas ambas lo más objetiva y ecuánimemente posible.
Hay que recordar que la parcialización puede ser puramente política, o político-partidista o político-ideológica. No estoy seguro que FeTV haya evitado o esté evitando una cierta parcialización político-ideológica por carencia de un pluralismo fuerte.
Debo añadir un comentario a la entrevista del Padre Blanquer. Cuando mencionó su grabación, el 24 de febrero de 1988 en la Nunciatura, del mensaje del Presidente del Valle anunciando la destitución del General Noriega, eché de menos una mención a Mons. José Sebastián Laboa. El hecho de que un Presidente grabe clandestinamente en una Nunciatura el anuncio de su intento por liberar a su país de un nefasto dictador, es tan extraordinario que sólo fue posible gracias a un sacerdote y Nuncio excepcional, movido por una audacia espiritual que lleva la marca de Cristo.
Para evaluar la presencia de la Iglesia en los medios, se necesita abordar otro tema, el de los otros medios de comunicación social. El Padre Blanquer sólo menciona que él participó en Radio 10 por invitación del director de un programa.
Para completar el cuadro de la presencia de la Iglesia en los medios, habría que comenzar por Radio Hogar, fundado en 1954, por el Padre Manuel Maguregui, S.J. quien la dirigió hasta 1960 (curiosamente fue el representante en Panamá del gobierno vasco en exilio), y luego fue dirigida por los Padres Enrique María Laburu, Luis Medrano, Ignacio Castañeda, de nuevo Luis Medrano, quien fue expulsado del país por la dictadura el 3 de marzo de 1970, Jon Iriarte, Rosendo Torres, de 1974 a 1991, durante algunos de los peores años de la dictadura, y desde 1991 hasta ahora por el Padre Fernando Guardia. Hoy Radio Hogar se ha extendido a Penonomé, particularmente, con un programa de educación rural.
Desde 1969 se estableció en Santiago de Veraguas Radio Veraguas. Se informa que goza de una buena condición financiera y de gran capacidad de penetración. Por otra parte en la ciudad de Panamá, la Iglesia tiene otra radio, Radio María, y en el Interior Radio Voz sin Fronteras en Darién y Radio Católica de Chiriquí en David.
Sorprende sobremanera que entre todas estas radios católicas en Panamá no haya ningún vínculo orgánico, estable y cooperativo, para tener mejores noticieros, programas nacionales de mayor impacto y una mayor capacidad de captar publicidad. La conferencia Episcopal tiene el reto de obtener la información financiera, programática y de audiencia de cada emisora, de establecer una asociación que le permita a cada una de estas emisoras cumplir mejor aún con su misión particular y a todas en conjunto reforzar la pastoral en y por los medios .
Quedan por considerar los medios escritos. Desde el comienzo de la República hemos tenido unas 20 publicaciones, que no eran ni revistas ni boletines parroquiales o de movimientos y grupos de seglares: en 1912 La Defensa Social, en 1950 El Lábaro, en 1960 El Faro, en 1971 el Boletín Senda, cerrado por presión gubernamental a raíz del asesinato del Padre Gallego, y de 1976 a 1980 la Revista Senda. El semanario Panorama Católico, que existe desde 1985 hasta ahora, tiene actualmente una circulación nacional de 14,000 ejemplares. Se debiera analizar la circulación de Panorama Católico según se le de preponderancia a las noticias de la Iglesia para sus filigreses panameños o a las noticias nacionales e internacionales, tanto religiosas como seculares, desde un punto de vista de interpretación católica para un público más amplio. Y también se debe estudiar si habría posibilidad para otro tipo de publicación católica en Panamá. En cuando a las radioemisoras y publicaciones se debe recordar que ninguna comenzó con un fideicomiso equivalente al de FeTV. Para evaluar la presencia de la Iglesia en los medios en Panamá debemos tener presente las cartas pastorales de la Conferencia Episcopal Panameña donde ha manifestado sus valores y criterios al respecto, particularmente, la intitulada La Nueva Evangelización y Sociedad Panameña de 1993. En ella se sugieren tres líneas pastorales: 1. Apoyar y acompañar pastoralmente a los comunicadores sociales; 2. evangelizar el ámbito e inculturar la fe en el lenguaje de los medios; 3. animar la formación de agentes pastorales en el trabajo específico de esta evangelización. Y también plantea el deber de "fomentar las inciativas encaminadas hacia la democratización de la comunicación y, por ende, de la cultura" (carta pastoral antes mencionada II, 3, 154-8).
Al mismo tiempo hay que tener presente que la opinión pública exige de todos los medios que hagan transparente la sociedad global en la que vivimos, en nuestro caso Panamá como sociedad con su política y su gobierno, también hagan trasparente la comunidad más íntima que nos sustenta, en nuestro caso la Iglesia a la que pertenecemos, y finalmente hagan trasparentes los medios mismos que nos informan, incluyendo en nuestro caso sobre todo a FeTV, a las radioemisoras católicas panameñas y a Panorama Católico.
Me parece muy justo que se destaque la personalidad del Padre Blanquer, director de FeTV, y se reconozca su esfuerzo, pues en su actividad en radio y en televisión como medios de evangelizar la cultura, con la inculturación del mensaje evangélico en el lenguaje contemporáneo, él ha demostrado una total dedicación.
Sin embargo, a esta entrevista necesita añadírsele temas conexos para tener una visión más completa y realista de la presencia de la Iglesia en los medios. El primer tema es el problema de fondo que ha tenido, por lo menos en el pasado, FeTV, el de teleaudiencia. Noto que el Padre Blanquer, en su entrevista, se limita a una afirmación imprecisa: "el proyecto, que en estos momentos, julio del 2003, es una realidad y se ha ganado un lugar en la teleaudiencia, que lo ve como una auténtica alternativa". Pero la teleaudiencia se mide regularmente. Deberían ser públicas las cifras de teleaudiencia que FeTV ha obtenido hasta ahora, como deben ser las de toda televisora. Si la teleaudiencia fuera poca, sería recomendable que la administración y programación de FeTV fueran evaluadas por un equipo de técnicos de alguna televisora con similar misión y reconocidamente exitosa. Sólo una evaluación semejante puede permitir saber si los recursos que se han invertido en la misma están dando resultados satisfactorios. Como en este caso no cabe la menor duda de la honradez en el manejo de los recursos, la causa del problema de teleaudiencia, si lo hubiere, sería el estilo de administración o la adecuación de la programación. Por lo demás, si el problema no existe y la teleaudiencia es razonable, sería muy bueno saberlo, porque la percepción común y corriente no es esa y habría que corregirla.
La situación financiera de FeTV fue al comienzo excepcionalmente afortunada. Su historia la explica. Como al segundo mes de instalado el gobierno democrático después de la dictadura, se presentaron a la oficina del Director de Medios de Comunicación Social del Ministerio de Gobierno y Justicia, Edwin Cabrera, tres personalidades eclesiásticas: Mons. McGrath, Mons. Emiliani y el Padre Crestar Durán para solicitar algunas frecuencias de radio que le permitieran a la Iglesia cubrir todo el territorio nacional, pues entonces sólo tenía Radio Hogar, fundada en 1954, y Radio Veraguas, fundada en 1969. El Director les dijo que tendría que consultar con el Ministro de Gobierno y Justicia, pero que conociendo su pensamiento él estaba seguro que sería cuestión de que se formalizara la solicitud y se consideraran los aspectos técnicos.
Ese mismo día en un evento al que asistimos los dos, el Director me informó en mi calidad de Ministro del ramo de la solicitud y me preguntó si a la Iglesia no le interesaría más bien el canal 5 de televisión . En efecto, en el Ministerio habíamos encontrado que bajo la dictadura dicho canal había cambiado de presuntos propietarios según los militares cambiaban de presunto Presidente, de manera que su condición legal era harto dudosa. Además, los presuntos propietarios le debían al Estado, en concreto a COFINA, una suma considerable y no habían abonado nada en mucho tiempo.
Vi la oportunidad de que se creara algo como la "televisión pública" que existe en los Estados Unidos y que por no ser comercial puede ofrecer una programación cultural y moralmente de mejor calidad. Los cínicos esperaban que yo aprovechara mi condición de Ministro del ramo para quedarme con dicho canal de televisión. Además, ya había recibido la visita de un emisario de uno de los presuntos propietarios con la sugerencia de que, si les ratificaba su posesión del canal, estaría a mi disposición en las próximas elecciones. Inmediatamente puse fin a la conversación, declarándole que le haría el favor de no haber entendido su sugerencia.
Pensé que una Fundación presidida por la Iglesia podía darnos una televisión cultural y moralmente mejor, y evitaríamos así la sospecha de politización. Consulté con el Presidente Endara ese mismo día y estuvo de acuerdo.
Cuando desde el Ministerio le hicimos la propuesta a Mons. McGrath, aceptó gustoso. También aceptó nuestra sugerencia de que la Junta de Síndicos de la Fundación que se creara tuviera miembros de otras familias espirituales y representantes de las televisoras comerciales, para que TV5 estuviera abierta a diversas corrientes culturales y para que las televisoras comerciales no vieran en TV5 una competidora, sino un complemento programático. Sin embargo, a los pocos días Mons. McGrath me comunicó que la Iglesia no estaba en condiciones de cubrir los costos de comprarle el equipo a sus dueños, pagar las prestaciones laborales acumuladas y cubrir los costos iniciales de operación. El Ministerio dio entonces un paso más. Le ofreció a la Fundación por crearse la concesión de Cable Onda, que producía un importante ingreso, pero cuya situación legal y financiera era análoga a la de TV5. Con ello se completó la creación de la única televisora en el país que no era ni comercial ni política. TV11, por su parte, que no es comercial y había sido política en dependencia de la Universidad. Es ahora ultra política-partidista en dependencia del Ministerio de Educación.
Cuando la Fundación responsable por FeTV decidió vender el negocio de Cable Onda para constituir un fideicomiso que le permitiera concentrar toda su atención en la televisora, obtuvo B/32,000,000. Con ello pagó deudas y obligaciones y pudo constituir fideicomiso unos 24 millones de balboas No creo que muchas otras televisoras de programación religiosa y cultural hayan podido comenzar sus actividades con un fondo equivalente. Pero por eso mismo, y dado el papel que el Estado jugó en su establecimiento, tanto más razón tiene la opinión pública para exigir conocer con precisión el estado de sus finanzas y la relación de las mismas al éxito de la empresa no en términos de rendimiento financiero, aunque es indispensable que no pierda dinero, sino en términos de teleaudiencia y de calidad programática, evaluadas ambas lo más objetiva y ecuánimemente posible.
Hay que recordar que la parcialización puede ser puramente política, o político-partidista o político-ideológica. No estoy seguro que FeTV haya evitado o esté evitando una cierta parcialización político-ideológica por carencia de un pluralismo fuerte.
Debo añadir un comentario a la entrevista del Padre Blanquer. Cuando mencionó su grabación, el 24 de febrero de 1988 en la Nunciatura, del mensaje del Presidente del Valle anunciando la destitución del General Noriega, eché de menos una mención a Mons. José Sebastián Laboa. El hecho de que un Presidente grabe clandestinamente en una Nunciatura el anuncio de su intento por liberar a su país de un nefasto dictador, es tan extraordinario que sólo fue posible gracias a un sacerdote y Nuncio excepcional, movido por una audacia espiritual que lleva la marca de Cristo.
Para evaluar la presencia de la Iglesia en los medios, se necesita abordar otro tema, el de los otros medios de comunicación social. El Padre Blanquer sólo menciona que él participó en Radio 10 por invitación del director de un programa.
Para completar el cuadro de la presencia de la Iglesia en los medios, habría que comenzar por Radio Hogar, fundado en 1954, por el Padre Manuel Maguregui, S.J. quien la dirigió hasta 1960 (curiosamente fue el representante en Panamá del gobierno vasco en exilio), y luego fue dirigida por los Padres Enrique María Laburu, Luis Medrano, Ignacio Castañeda, de nuevo Luis Medrano, quien fue expulsado del país por la dictadura el 3 de marzo de 1970, Jon Iriarte, Rosendo Torres, de 1974 a 1991, durante algunos de los peores años de la dictadura, y desde 1991 hasta ahora por el Padre Fernando Guardia. Hoy Radio Hogar se ha extendido a Penonomé, particularmente, con un programa de educación rural.
Desde 1969 se estableció en Santiago de Veraguas Radio Veraguas. Se informa que goza de una buena condición financiera y de gran capacidad de penetración. Por otra parte en la ciudad de Panamá, la Iglesia tiene otra radio, Radio María, y en el Interior Radio Voz sin Fronteras en Darién y Radio Católica de Chiriquí en David.
Sorprende sobremanera que entre todas estas radios católicas en Panamá no haya ningún vínculo orgánico, estable y cooperativo, para tener mejores noticieros, programas nacionales de mayor impacto y una mayor capacidad de captar publicidad. La conferencia Episcopal tiene el reto de obtener la información financiera, programática y de audiencia de cada emisora, de establecer una asociación que le permita a cada una de estas emisoras cumplir mejor aún con su misión particular y a todas en conjunto reforzar la pastoral en y por los medios .
Quedan por considerar los medios escritos. Desde el comienzo de la República hemos tenido unas 20 publicaciones, que no eran ni revistas ni boletines parroquiales o de movimientos y grupos de seglares: en 1912 La Defensa Social, en 1950 El Lábaro, en 1960 El Faro, en 1971 el Boletín Senda, cerrado por presión gubernamental a raíz del asesinato del Padre Gallego, y de 1976 a 1980 la Revista Senda. El semanario Panorama Católico, que existe desde 1985 hasta ahora, tiene actualmente una circulación nacional de 14,000 ejemplares. Se debiera analizar la circulación de Panorama Católico según se le de preponderancia a las noticias de la Iglesia para sus filigreses panameños o a las noticias nacionales e internacionales, tanto religiosas como seculares, desde un punto de vista de interpretación católica para un público más amplio. Y también se debe estudiar si habría posibilidad para otro tipo de publicación católica en Panamá. En cuando a las radioemisoras y publicaciones se debe recordar que ninguna comenzó con un fideicomiso equivalente al de FeTV. Para evaluar la presencia de la Iglesia en los medios en Panamá debemos tener presente las cartas pastorales de la Conferencia Episcopal Panameña donde ha manifestado sus valores y criterios al respecto, particularmente, la intitulada La Nueva Evangelización y Sociedad Panameña de 1993. En ella se sugieren tres líneas pastorales: 1. Apoyar y acompañar pastoralmente a los comunicadores sociales; 2. evangelizar el ámbito e inculturar la fe en el lenguaje de los medios; 3. animar la formación de agentes pastorales en el trabajo específico de esta evangelización. Y también plantea el deber de "fomentar las inciativas encaminadas hacia la democratización de la comunicación y, por ende, de la cultura" (carta pastoral antes mencionada II, 3, 154-8).
Al mismo tiempo hay que tener presente que la opinión pública exige de todos los medios que hagan transparente la sociedad global en la que vivimos, en nuestro caso Panamá como sociedad con su política y su gobierno, también hagan trasparente la comunidad más íntima que nos sustenta, en nuestro caso la Iglesia a la que pertenecemos, y finalmente hagan trasparentes los medios mismos que nos informan, incluyendo en nuestro caso sobre todo a FeTV, a las radioemisoras católicas panameñas y a Panorama Católico.