La presidenta Moscoso y la X Cumbre Iberoamericana
Precisamente en el mes dedicado a exaltar los valores éticos y morales de aquellos panameños que no escatimaron esfuerzos ni sacrificios para legarnos una patria libre y soberana y para exaltar, también, los principios de amor y respeto a nuestro suelo, un acontecimiento trascendental como la X Cumbre Iberoamericana se llevó a cabo durante dos días, con el mayor de los éxitos y estamos seguros que los compatriotas de todos los rincones del país, han de sentir orgullo por haberse logrado este objetivo gracias a la organización, responsabilidad y planificación de un gobierno que comprendió, desde el primer momento, su papel de anfitrión y de líder de tan magno evento.
La tarea fue ardua y llena de graves responsabilidades. Pueblo y gobierno han estado a la altura en el cumplimiento de la misma dando, de esa manera, un gran ejemplo de civismo, de confraternidad y de profundos sentimientos de unidad iberoamericana.
Ante los ojos del mundo, Panamá está caminando confiada de su propio destino y perfeccionando la democracia, la libertad y la justicia social, lo que facilitará el logro de las metas fijadas por este cónclave en beneficio de la niñez, de la adolescencia y de la juventud de Iberoamérica.
Los frutos de esta cumbre deben constituir una permanente preocupación para todos los gobiernos y jefes de Estado representados y esos frutos, sólo serán una realidad cuando ellos, en un solo haz de voluntades y de esfuerzos, proclamen a los cuatro vientos su decisión de luchar contra el flagelo de la corrupción, de la violencia, la droga, el analfabetismo, la desnutrición, el hambre y la pobreza extrema que se enseñoreaban en Iberoamérica.
Fue el presidente de la hermana república de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, quien expresó la urgente necesidad de que todos los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la X Cumbre Iberoamericana, que tuvo por lema: "Base de la justicia y la equidad en el nuevo milenio", establezcan el compromiso de convencer a las organizaciones acreedoras para que el 3 por ciento se dedique a programas de apoyo que tiendan a lograr una vida mejor para la niñez, la adolescencia y la juventud.
La señora Mireya Moscoso, líder de esta gran Cumbre, inauguró el evento con un magnífico discurso que arrancó aplausos de los mandatarios asistentes. Entre otras cosas dijo que es necesario que el mundo cambie las reglas del juego de la economía mundial y enfrente unido la deuda externa como único medio viable para encarar, de manera exitosa, el tema de la pobreza que afecta, principalmente, a la juventud. Añadió que únicamente cambiando al ser humano, será posible acabar con la violencia, erradicar el SIDA y el consumo de droga, distribución más equitativa de las riquezas y en fin, vivir en paz.
En una de sus líneas, El Pulso de Panamá del diario "El Panamá América", del sábado 18 de noviembre del presente año, dice: "Orgullo. Después del lucido acto, sólo nos resta sentir orgullo de ser panameños. Reiteramos las virtudes de una pequeña nación que luchó un siglo para consolidar su independencia, liberar su territorio y conquistar el Canal, que ahora administra mejor que antes, y que todavía aguarda para el mundo otra grata sorpresa, la última epopeya de todos los tiempos: La ampliación del Canal"
La tarea fue ardua y llena de graves responsabilidades. Pueblo y gobierno han estado a la altura en el cumplimiento de la misma dando, de esa manera, un gran ejemplo de civismo, de confraternidad y de profundos sentimientos de unidad iberoamericana.
Ante los ojos del mundo, Panamá está caminando confiada de su propio destino y perfeccionando la democracia, la libertad y la justicia social, lo que facilitará el logro de las metas fijadas por este cónclave en beneficio de la niñez, de la adolescencia y de la juventud de Iberoamérica.
Los frutos de esta cumbre deben constituir una permanente preocupación para todos los gobiernos y jefes de Estado representados y esos frutos, sólo serán una realidad cuando ellos, en un solo haz de voluntades y de esfuerzos, proclamen a los cuatro vientos su decisión de luchar contra el flagelo de la corrupción, de la violencia, la droga, el analfabetismo, la desnutrición, el hambre y la pobreza extrema que se enseñoreaban en Iberoamérica.
Fue el presidente de la hermana república de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, quien expresó la urgente necesidad de que todos los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la X Cumbre Iberoamericana, que tuvo por lema: "Base de la justicia y la equidad en el nuevo milenio", establezcan el compromiso de convencer a las organizaciones acreedoras para que el 3 por ciento se dedique a programas de apoyo que tiendan a lograr una vida mejor para la niñez, la adolescencia y la juventud.
La señora Mireya Moscoso, líder de esta gran Cumbre, inauguró el evento con un magnífico discurso que arrancó aplausos de los mandatarios asistentes. Entre otras cosas dijo que es necesario que el mundo cambie las reglas del juego de la economía mundial y enfrente unido la deuda externa como único medio viable para encarar, de manera exitosa, el tema de la pobreza que afecta, principalmente, a la juventud. Añadió que únicamente cambiando al ser humano, será posible acabar con la violencia, erradicar el SIDA y el consumo de droga, distribución más equitativa de las riquezas y en fin, vivir en paz.
En una de sus líneas, El Pulso de Panamá del diario "El Panamá América", del sábado 18 de noviembre del presente año, dice: "Orgullo. Después del lucido acto, sólo nos resta sentir orgullo de ser panameños. Reiteramos las virtudes de una pequeña nación que luchó un siglo para consolidar su independencia, liberar su territorio y conquistar el Canal, que ahora administra mejor que antes, y que todavía aguarda para el mundo otra grata sorpresa, la última epopeya de todos los tiempos: La ampliación del Canal"