La Presidenta y el Plan Colombia
El combate del Cerro Montezuma, el fin de semana pasado, fue el bautizo de fuego del primer batallón de "rangers" colombiano, entrenado por Estados Unidos con los auspicios del "Plan Colombia". Ochenta muertos y un centenar de heridos de ambos bandos, fue el saldo sangriento del feroz ataque de unos 500 guerrilleros contra una base de comunicaciones, vital para la coordinación de las acciones de guerra apoyada por satélites y aviones. Por lo pronto, las primeras acciones bélicas del plan se desarrollan en la zona sur de Colombia, lejos de nuestra frontera. Eso nos permite contar con algunos meses para seguir preparándonos. El discurso de la presidenta Moscoso el viernes pasado, resume en dos párrafos y once líneas, los términos de la política oficial de su gobierno frente al Plan Colombia.
Empezó la mandataria definiendo la naturaleza del plan, como "un acuerdo bilateral" entre Estados Unidos y Colombia, del que no somos parte. Y denegó implícitamente la tesis de que se trata de un plan multilateral que incluye a las naciones limítrofes, que es el concepto que sugieren algunos. Por las dudas, dijo textualmente: "Panamá no tiene, ni tendrá injerencia o participación alguna" en ese plan y en esa guerra. Y ofreció "colaborar en todo lo que esté a nuestro alcance, dentro del marco de nuestra política de neutralidad, en el logro de una solución pacífica y concertada a sus conflictos". O sea que Panamá se declara neutral y sólo colaborará en la búsqueda de una solución negociada tal como hiciera México en Centroamérica.
Obviamente, no es fácil desentenderse del todo de una guerra en un país vecino. La experiencia enseña que guerrilleros colombianos usan nuestro territorio para descansar y abastecerse, mientras el ejército colombiano vestido de paramilitar los persigue, provocando oleadas de refugiados.
Frente a este problema, la señora Presidenta tuvo también respuesta. Dijo que la "afluencia de ciudadanos colombianos hacia nuestras fronteras, es un problema panameño que como Estado soberano debemos enfrentar y para el cual ya se están haciendo los preparativos necesarios, con los recursos de nuestro propio presupuesto y sin injerencias externas".
Lo anterior implica que Panamá se distancia aún más del conflicto vecino, enfrentando sus secuelas, en términos de refugiados e incursión de elementos armados, con sus propios recursos materiales, económicos y policiales, "sin injerencias externas", en velada alusión a Estados Unidos, el supremo director de orquesta. ¿Rechazaremos acaso los tres o cuatro millones de dólares de ayuda colateral del plan para recalcar nuestra neutralidad en el conflicto?.
Empezó la mandataria definiendo la naturaleza del plan, como "un acuerdo bilateral" entre Estados Unidos y Colombia, del que no somos parte. Y denegó implícitamente la tesis de que se trata de un plan multilateral que incluye a las naciones limítrofes, que es el concepto que sugieren algunos. Por las dudas, dijo textualmente: "Panamá no tiene, ni tendrá injerencia o participación alguna" en ese plan y en esa guerra. Y ofreció "colaborar en todo lo que esté a nuestro alcance, dentro del marco de nuestra política de neutralidad, en el logro de una solución pacífica y concertada a sus conflictos". O sea que Panamá se declara neutral y sólo colaborará en la búsqueda de una solución negociada tal como hiciera México en Centroamérica.
Obviamente, no es fácil desentenderse del todo de una guerra en un país vecino. La experiencia enseña que guerrilleros colombianos usan nuestro territorio para descansar y abastecerse, mientras el ejército colombiano vestido de paramilitar los persigue, provocando oleadas de refugiados.
Frente a este problema, la señora Presidenta tuvo también respuesta. Dijo que la "afluencia de ciudadanos colombianos hacia nuestras fronteras, es un problema panameño que como Estado soberano debemos enfrentar y para el cual ya se están haciendo los preparativos necesarios, con los recursos de nuestro propio presupuesto y sin injerencias externas".
Lo anterior implica que Panamá se distancia aún más del conflicto vecino, enfrentando sus secuelas, en términos de refugiados e incursión de elementos armados, con sus propios recursos materiales, económicos y policiales, "sin injerencias externas", en velada alusión a Estados Unidos, el supremo director de orquesta. ¿Rechazaremos acaso los tres o cuatro millones de dólares de ayuda colateral del plan para recalcar nuestra neutralidad en el conflicto?.