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La prisión simulada de Zimbardo


Uno de los más ilustrativos experimentos sobre la adaptación de papeles fue realizado por el psicólogo de origen italiano Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford y sus asociados, donde se concluyó, entre otras cosas, que el individuo puede ser afectado por el medio ambiente en que se desenvuelve.
Los estudiantes de la Universidad de Stanford actúan los papeles de "guardias" y "prisioneros", en un experimento de prisión simulada que demostró lo rápido que los individuos aprenden nuevos papeles diferentes de sus personalidades y sin ningún entrenamiento especial.
Durante el estudio, los prisioneros ficticios empezaron a creer y actuar como si en verdad lo fueran, mientras los guardias constantemente les recordaban, su inferioridad y falta de poder, y en momentos los guardias que simulaban, adoptaban un comportamiento abusivo y autoritarios como si vivieran ese papel en la realidad. Por ejemplo, un guardia dijo: "Estoy sorprendido de mí mismo... les puse apodos y los hice limpiar los sanitarios con sus propias manos".
No sólo este experimento de simular un penal con actores seleccionados precisamente por su normalidad y estabilidad emocional y su contribución a la sociedad demostró que la presión de grupo y el adaptar el papel que le corresponde también se ve con frecuencia en los puestos de trabajo, el hogar y la iglesia, entre otras.
Con relación a los puestos de trabajo, no se puede decir que son un presidio simulado de Zimbardo, pero al ser analizado tiene una gran similitud, ya que se dan dos bandos: los jefes, que en este caso representarían los "guardias", y los empleados los "prisioneros".
En ocasiones las personas con cargos directivos son de buenas costumbres, creencias, dóciles o quizás simplemente personas estrictas, en tanto, las situaciones tensas que tiene que confrontar a diario le hace actuar quizás como nunca pensó, así mismo los trabajadores (prisioneros), adoptan un papel de sumisión o de rebeldía, este último que, en el peor de los casos, le lleva a una destitución.
La simulación en realidad probó ser un éxito al demostrar que los individuos aprenden rápidamente nuevos papeles o posiciones. Los investigadores tuvieron que parar el experimento después de sólo seis días debido a las reacciones patológicas que los participantes estaban mostrando.
Lastimosamente en la vida real, cualquier reacción no adecuada frente a una situación no puede ser suspendida por investigadores, ya que en el sector laboral, no se trata de una investigación ni de una actuación, sino de una cruda realidad, que el que se dispone a abandonar el escenario tras no soportar las presiones de grupo, quedaría sencillamente fuera de la farándula, en un buen panameño, "sin empleo".
No obstante, nos trae a la reflexión que el entorno en que el ser humano actúa puede influir en su comportamiento, ya sea de manera positiva o negativa, resultando a veces impredecible conocer cuál será la reacción de los interactuantes frente a una situación desconocida, aunque éste ostente ser de buena familia, consagrado a Dios o excelente profesional en su área de trabajo. Como dijo Shakespeare: "El mundo es un escenario, y los hombres y las mujeres, simplemente son actores"

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