La Procuradora General de la Nación
En la medida en que el funcionario comprenda sus deberes, sea capaz, honesto, trabajador y responsable, las instituciones serán eficientes y el país se encaminará por sendas de progreso y desarrollo integral. Tal reflexión nos viene a la mente cuando la Sra. Procuradora Ana Matilde Gómez, expresó ante comunicadores sociales y ante la faz de la nación que es necesario llevar adelante las investigaciones de los supuestos delitos de corrupción del pasado gobierno para librar a la República de tan dañino virus.
El acertado nombramiento por parte del presidente Martín Torrijos lleva al Ministerio Público una funcionaria decidida a cambiar la imagen de una entidad del Poder Judicial que había perdido toda credibilidad, respeto y simpatía. Ahora hay confianza en que la justicia en Panamá cumplirá su función lejos de intereses partidistas y personales; en que los derechos humanos serán salvaguardados; en que la democracia, la libertad y la justicia social no serán simples palabras, sino verdades que han de contribuir a que nuestra joven nación se torne más libre, soberana y democrática; en que la mora judicial que ha detenido la tan esperada justicia para los panameños, desaparecerá para prestigio del Poder Judicial.
Una lucha titánica como la emprendida por la señora Procuradora, demanda el respaldo de toda la ciudadanía y de aquellas instituciones que, como la Corte Suprema de Justicia, pueden contribuir a que la batalla contra la corrupción emprendida llegue a feliz término, máxime cuando el líder de la Patria Nueva tiene como prioridad en su programa de gobierno el tema de "Cero Corrupción" y ahora que ha llegado el momento de la verdad, el pueblo panameño espera que esto se cumpla.
Quizás con mejores funcionarios encargados de administrar justicia en pasadas administraciones, nos hubiéramos evitado muchos problemas que hoy obstaculizan la normal marcha de la República, tales como la crisis del Seguro Social; hubiéramos evitado las privatizaciones del IRHE y del INTEL, los escándalos de COFINA, del IDAAN, etc. Faltó en ese entonces la buena dirección, la honestidad, el anhelo de trabajar constructivamente por el país, sobre todo en lo que se refiere a la Caja de Seguro Social de donde se extrajeron millones de balboas para proyectos que nunca revirtieron a la institución. Y todo este golpe a las arcas de esa institución quedó en el olvido y no ha habido castigo para aquellos que atentaron contra los intereses económicos de esta entidad que pertenece a todos los panameños.
Consideramos que el Poder Judicial y el pueblo ha ganado mucho con la designación de la señora Ana Matilde Gómez, porque es una profesional que, en poco tiempo, ha demostrado una calidad de funcionaria que es digna de imitar; porque ha llegado en el momento propicio en que el Poder Judicial, está en los límites del desprestigio y necesitando, con urgencia, hombres y mujeres que con plena conciencia de sus deberes y responsabilidades ciudadanas, contribuyan a adecentar y a hacer más eficaces los procedimientos judiciales que conduzcan a una administración de justicia ejemplar y democrática.
El momento que vive el país es para concertar y llegar a acuerdos; para que la nueva funcionaria pueda continuar trabajando con la seguridad de que hay un pueblo que la respaldará, en la medida en que su gestión se encamine hacia el fortalecimiento de una verdadera justicia, la erradicación de la corrupción y el adecentamiento de las instituciones del Estado.
El acertado nombramiento por parte del presidente Martín Torrijos lleva al Ministerio Público una funcionaria decidida a cambiar la imagen de una entidad del Poder Judicial que había perdido toda credibilidad, respeto y simpatía. Ahora hay confianza en que la justicia en Panamá cumplirá su función lejos de intereses partidistas y personales; en que los derechos humanos serán salvaguardados; en que la democracia, la libertad y la justicia social no serán simples palabras, sino verdades que han de contribuir a que nuestra joven nación se torne más libre, soberana y democrática; en que la mora judicial que ha detenido la tan esperada justicia para los panameños, desaparecerá para prestigio del Poder Judicial.
Una lucha titánica como la emprendida por la señora Procuradora, demanda el respaldo de toda la ciudadanía y de aquellas instituciones que, como la Corte Suprema de Justicia, pueden contribuir a que la batalla contra la corrupción emprendida llegue a feliz término, máxime cuando el líder de la Patria Nueva tiene como prioridad en su programa de gobierno el tema de "Cero Corrupción" y ahora que ha llegado el momento de la verdad, el pueblo panameño espera que esto se cumpla.
Quizás con mejores funcionarios encargados de administrar justicia en pasadas administraciones, nos hubiéramos evitado muchos problemas que hoy obstaculizan la normal marcha de la República, tales como la crisis del Seguro Social; hubiéramos evitado las privatizaciones del IRHE y del INTEL, los escándalos de COFINA, del IDAAN, etc. Faltó en ese entonces la buena dirección, la honestidad, el anhelo de trabajar constructivamente por el país, sobre todo en lo que se refiere a la Caja de Seguro Social de donde se extrajeron millones de balboas para proyectos que nunca revirtieron a la institución. Y todo este golpe a las arcas de esa institución quedó en el olvido y no ha habido castigo para aquellos que atentaron contra los intereses económicos de esta entidad que pertenece a todos los panameños.
Consideramos que el Poder Judicial y el pueblo ha ganado mucho con la designación de la señora Ana Matilde Gómez, porque es una profesional que, en poco tiempo, ha demostrado una calidad de funcionaria que es digna de imitar; porque ha llegado en el momento propicio en que el Poder Judicial, está en los límites del desprestigio y necesitando, con urgencia, hombres y mujeres que con plena conciencia de sus deberes y responsabilidades ciudadanas, contribuyan a adecentar y a hacer más eficaces los procedimientos judiciales que conduzcan a una administración de justicia ejemplar y democrática.
El momento que vive el país es para concertar y llegar a acuerdos; para que la nueva funcionaria pueda continuar trabajando con la seguridad de que hay un pueblo que la respaldará, en la medida en que su gestión se encamine hacia el fortalecimiento de una verdadera justicia, la erradicación de la corrupción y el adecentamiento de las instituciones del Estado.