La procuradora más cara del mundo
En los 36 meses que la señora Gómez ha ejercido el cargo, personalmente, ha recibido emolumentos por 360,000 balboas, a razón de 10,000 mensuales. A ellos deben agregarse otros gastos colaterales, como la caravana de automóviles con que siempre se desplaza y el séquito de guardaespaldas que "protegen" su residencia o la acompaña a hacer hasta sus compras personales.
A pocos meses de que la señora Gómez asumiera el cargo, cuando la mayoría de los medios de comunicación la ponían por las nubes y "coreaban" la lluvia de destituciones de funcionarios de todo rango, realizadas sin respetar las reglas del debido proceso, advertí sobre las consecuencias de esas arbitrariedades.
Después del reciente fallo de la Corte Suprema, que declaró arbitraria la destitución un fiscal superior, ordenó su restitución y el pago de salarios caídos, por más de 200,000 balboas, son ya varios los casos en que a la flamante procuradora la dejan "sin piso", por decir lo menos. Pero ese caso no es el único. Otros fiscales, también arbitrariamente destituidos han demandado la ilegalidad de sus despidos. Hasta ahora y por lo bajo, las extralimitaciones de la señora Gómez, de manera directa, han causado al Estado una lesión patrimonial que ronda el medio millón de balboas. Y no se olvide que los cargos que ocupaban los destituidos fueron llenados por otras personas. Y tampoco se olvide que los afectados, en estricto derecho, basándose en la condena proferida por la Corte Suprema, también podrían reclamar otros perjuicios sufridos, pues al perder su ingreso dejaron de tener los recursos para cumplir obligaciones hipotecarias y de otra naturaleza. Y también tendrían derecho a que se les resarciera por el daño moral ocasionado a su prestigio profesional y personal.
Por lo que ha trascendido, son mucho más de una docena los funcionarios que han demandado las destituciones, sin debido proceso, hechas por la jefa del Ministerio Público. Cuando todos esos casos sean resueltos, casi con toda seguridad dándole la razón a los reclamantes, la lesión patrimonial directamente causada por las decisiones de la señora Gómez podría sumar varios millones de balboas que, desde luego, ella no pagará sino el Tesoro Público.
Ante el rumbo que han marcado los fallos hasta ahora pronunciados, sensato sería que la señora Gómez, para evitarle mayores perjuicios económicos al Estado, procediera a restituir a los injustamente despedidos y renunciara al cargo. Pero es iluso esperar que lo haga, pues, según ella, en última instancia, todos los funcionarios del Ministerio Público son de "su libre nombramiento y remoción". Y en el Ministerio Público, en abierta violación de la Constitución, no existe una carrera que garantice estabilidad a sus funcionarios. De hecho, ninguno sabe si cobrará la próxima quincena.
Las arbitrariedades de la señora Gómez serán corregidas por los tribunales competentes y los afectados tendrán que volver a sus cargos y recibir los salarios caídos. Pero lo grave de esa situación es que el perjuicio económico no lo sufrirá ella sino el Estado. Si se suman sus emolumentos, "los gastos colaterales" y las lesiones patrimoniales que ha causado y seguirá causando, mientras siga en el cargo, la señora Gómez es, sin lugar a dudas, la procuradora más cara del mundo.