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La productividad legislativa


En nuestro país es casi una regla que durante tiempos de confrontación entre estos órganos del Estado, la actividad legislativa se reduzca a la mínima expresión o desaparezca por completo. Este comportamiento institucional, que se da desde hace muchos años, encuentra su explicación en el hecho de que mientras una parte de los legisladores trabaja para sus circuitos, otros se dedican a cabildear para acomodar sus partidos.
Si bien es justificable que un cuerpo tan directamente vinculado con las preferencias de los votantes destine esfuerzos a renovar los compromisos con sus bases electorales, no puede olvidarse que la misión fundamental de la Asamblea es tratar en su seno los asuntos de incumbencia general a tiempo completo.
Frente a esta situación, es evidente que los legisladores se demoran en el tratamiento de temas importantes y se estima que ninguna decisión trascendente se tomará antes de la aprobación del Presupuesto General del Estado. Atravesados por las disputas internas, ni oficialistas ni opositores han acordado sentarse a debatir temas de la importancia del acceso a la información, reactivación económica, creación de empleos o la introducción de medidas de contingencia para minimizar la vulnerabilidad del Canal de Panamá frente a un acto terrorista.
Por estos días, a las ya de por sí difíciles circunstancias nacionales, se sumó el atraso en el cronograma legislativo, la abrumadora dinámica de un escenario internacional dominado por la inminencia de un conflicto de escala y consecuencias imprevisibles. En cuanto a la actitud que tendrá nuestro país, es materia de insoslayable pronunciamiento parlamentario, el de esperar que los legisladores se pongan a tono con la realidad y no manejen la dinámica institucional en torno a sus propias agendas partidistas, sino que comiencen a acatar la voluntad del pueblo que lo que espera son soluciones concretas. Ya llegará el momento de hacer campaña partidista, pero por ahora, no es necesario medir fuerzas sino unir esfuerzos para salir de la parálisis nacional.



101 años de Panamá América

 
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