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La promesa de libre de comercio


Desarrollo. Oportunidad. Libertad. Opciones. La promesa del comercio y de los mercados abiertos ofrece estos beneficios y un futuro brillante para nuestros países. Como Embajadora de Estados Unidos en Panamá, estoy muy entusiasmada con el anuncio del lanzamiento de las negociaciones para un tratado de libre comercio. Esto constituye los primeros pasos de lo que promete ser un emocionante capítulo nuevo de las relaciones entre nuestras dos naciones.
Un acuerdo bilateral entre nuestras naciones hará que nuestras dos economías estén más estrechamente ligadas e incrementará el bienestar de los ciudadanos de ambos socios. El representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick, escribió en la carta a los líderes del Congreso anunciando la intención de negociar el acuerdo: "Panamá sirve como una importante encrucijada financiera y comercial en el hemisferio occidental y posee una de las economías más abiertas de la región". Un TLC ayudará a fomentar el crecimiento económico y la creación de empleos mejor remunerados en nuestros dos países, reduciendo y eliminando para el comercio y la inversión un mayor número de barreras ya existentes.
Panamá es también un socio confiable en la región, que trabaja estrechamente con nosotros promoviendo nuestros valores y objetivos comunes en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Un acuerdo bilateral es también un bloque importante en la creación de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Estados Unidos y Panamá están comprometidos con la meta de un área de libre comercio genuino, total y multilateral que promueva la integración hemisférica. Todos los que participamos debemos fomentar el diálogo necesario para alcanzar un acuerdo total y equilibrado que satisfaga las demandas de la economía mundial moderna de hoy y abordar al mismo tiempo las circunstancias especiales de muchos de los países más pequeños y más pobres.
Nuestro hemisferio ofrece ejemplos notables de cómo el comercio puede mejorar la vida. El Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) ha sido un gran éxito para sus tres signatarios, Canadá, México y Estados Unidos. Las célebres reformas económicas de Chile han reducido su tasa de pobreza en aproximadamente un tercio. México, que hasta mediados de la década de 1980 ni siquiera fue miembro del precursor de la OMC, se ha unido a ésta, ha firmado trece acuerdos de libre comercio además del NAFTA y ha sido anfitrión de conversaciones sobre el comercio mundial.
Los acuerdos comerciales deben reflejar la economía mundial moderna de hoy y no estar limitados a los temas tradicionales del comercio en bienes. Para ser competitivas en la economía mundial de hoy, las firmas no solamente dependen de su propia producción o eficiencia operativa, sino también de la oportunidad de participar en un entorno de eficiencia y competitividad en los servicios de que dependen; de un régimen de inversión previsible y justo; de procedimientos aduaneros eficientes y previsibles; y de transparencia en las reglamentaciones gubernamentales.
En un acuerdo de comercio moderno se establecen reglamentos justos y previsibles a los que todos deben adherirse. Un TLC cimentará las reformas loables que ya se han logrado en Panamá y nos guiarán hacia una mayor apertura y transparencia. Un TLC entre Estados Unidos y Panamá fortalecerá la democracia y apoyará nuestros valores fundamentales compartidos.
El acuerdo no sólo incrementará el comercio, sino que también promoverá un mayor respeto por el imperio de la Ley, un desarrollo sostenible e instituciones responsables de buen gobierno. Los requisitos fuertes contra la corrupción y la transparencia en el TLC ayudarán a combatir la corrupción.
Estados Unidos, a la vez que apoya firmemente las aperturas profundas y significativas del comercio, admite que cualquier acuerdo comercial hemisférico debe reconocer la diversidad económica de nuestra región. Es natural que a la gente le preocupen los cambios. Muchos estadounidenses también están preocupados. Pero el historial de la apertura de mercados posterior a la Segunda Guerra Mundial es bien claro, tanto para los países desarrollados como para los que están en desarrollo. El mantener erguidos los muros económicos y burocráticos entre nuestros países sólo perpetúa las ineficiencias, ahoga las oportunidades, enraíza los sistemas cerrados e impide que nuestros respectivos trabajadores, nuestras empresas comerciales, consumidores y agricultores alcancen su potencial máximo.
El costo a largo plazo de no abrir los mercados es claro: economías estancadas. Nuestro TLC y el ALCA crearán una región fuerte e integrada, en donde podremos unirnos para competir y enfrentar los retos del sistema de comercio mundial.
Nuestras negociaciones con Panamá nos llevarán a ambos hacia nuestro objetivo mutuo de incrementar el bienestar y la prosperidad de nuestros ciudadanos. Mucho trabajo queda por hacer. Pero como dijo el presidente George W. Bush en la Cumbre de las Américas, en abril de 2001: "Tenemos por delante una gran perspectiva del futuro: un hemisferio totalmente democrático, unido por la buena voluntad y por el comercio libre. Es un compromiso grande. Es también una oportunidad única y es una responsabilidad que compartimos". Juntos Estados Unidos y Panamá pueden empezar a construir la fundación sólida para un hemisferio más libre y más amplio.

101 años de Panamá América

 
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