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La promoción en el Miss Universo


El país cumplió plenamente su compromiso y hemos de sentirnos orgullosos. El evento costó al gobierno y los contribuyentes no menos de B/.10 millones. ¿Valió la pena? No lo sabemos. Es demasiado pronto para contestar esa pregunta. La transmisión televisada a una audiencia internacional estimada en 600 millones de espectadores fue para los expertos publicistas un éxito singular, porque raras veces se tiene la oportunidad de contar con un público cautivo tan numeroso.
Otros, sin embargo, objetan que es preferible gastarse la misma cantidad en cinco años, que en un solo evento que no tiene el mismo efecto de fijación en la audiencia. De cualquier modo, el gasto se hizo y sólo nos toca hacer un ejercicio de evaluación a posteriori. Para nosotros, hubo luces y sombras.
Las luces fueron la calidad, variedad y actualidad de las imágenes. Nos agradó la reiteración del tradicional atractivo que constituye el Canal, con la novedad de nuestro remozado Casco Viejo, ahora Casco Antiguo. En San Juan, Santo Domingo, Cartagena, Lima, Puebla y otras ciudades de América Latina, la parte colonial de las urbes constituye un polo de atracción turística.
También hemos de destacar la parte moderna de la capital, cuya muestra - por más que todas las urbes se parezcan - acaba de una vez por todas con el equivocado concepto “selvático” con que algunos nos conciben. También fue positiva la proyección de la infraestructura hotelera en las riberas del Canal, con el Gamboa Resort a la cabeza. Igual la muestra de la riqueza forestal y del pequeño funicular ecológico. ¡Imagínense lo que sería cuando se construya el proyectado teleférico que uniría a la Calzada de Amador con el Cerro Ancón!
No nos gustó, por ejemplo, el que la promoción siga girando entorno al concepto del Panamá canalero y metropolitano. La breve proyección del Fuerte San Lorenzo y San Blas, en la misma franja geográfica, no compensan ni equilibran lo acotado. Panamá es más que un Canal, nos cansamos de gritar, pero a nuestro juicio, se desperdició una oportunidad única de mostrar al mundo la otra mitad del país, la del interior, con Boquete, Cerro Punta, Coiba, la costa playera de Farallón, Coronado, Cerro La Vieja, Azuero, El Valle y los distintos puntos de deporte de aventura.
En fin, hemos de sentirnos satisfechos del evento, sin marearnos, porque queda mucho por hacer. Tenemos que mejorar la seguridad en las calles, hacer más hoteles, mejores carreteras, construir más facilidades, crear una verdadera cultura turística y ofrecer al visitante más diversión y cosas que hacer.
(Profesor de economía de la Universidad de Harvard y académico de Hoover Institution.
(c) www.aipenet.com)

101 años de Panamá América

 
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