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La propaganda Electoral


Desde un inicio advertimos que la mejor campaña es la de Ricardo Martinelli. Eso no ha variado. Por el contrario, a medida que arrecia el torneo, acercándose a su etapa final, y el gobierno, con la mismísima Presidenta a la cabeza, se mete de lleno en apoyo a un todavía anémico José Miguel Alemán, el sorprendente candidato presidencial opositor no deja de desconcertar a sus rivales y a expertos.
A pocas semanas de concluir el plazo electoral oficial para recomponer y reportar nóminas de candidatos, no parece quedar duda alguna de que Martinelli se mantendrá independiente y que buscará a fondo el triunfo. En tanto, más de un acreditado observador empieza a rascarse la cabeza sobre cómo influirá la enérgica participación de una cuarta candidatura presidencial entre quienes se disputan las primeras posiciones. Y hasta uno que otro empieza a aventurar un escenario en el que, luego de un inevitable desangre entre los favoritos, repunte quien reservándose fresco en la cola, aguarda el momento de la cosecha entre la podredumbre que sobrevendrá en lo peor de la campaña.
En el mismo sentido, la designación por Martinelli, como compañera de su fórmula vicepresidencial de la prestigiosa profesional Roxana Méndez, es una movida maestra. Se trata de una figura de gran atracción para la clase media, para los grupos desposeídos que conocen de su valioso trabajo social y para los votantes ávidos de caras nuevas. Méndez, además, parece proyectar una imagen recompuesta de una nueva generación de mujeres políticas en el momento que más se necesita, cuando la mayoría de sus veteranas congéneres del sector acusa indudable cansancio y desgaste, dramatizado en la frase que se repite con frecuencia: "Nunca más habrá otra mujer en la Presidencia". Martinelli, pues, ha dado otro golpe maestro, esta vez en procura de la mitad de los electores, que son también mujeres, absolutamente ausentes de las otras candidaturas presidenciales.
Otro detalle que se advierte es el de las miles de vallas que saturan lo largo y ancho de la geografía nacional. En las de la alianza oficialista aparece enorme tal o cual candidato a legislador o representante en grande y, abajo, rezagado, en un rincón insignificante, en pequeño, se lee "Alemán, Presidente". Al contrario son las de Torrijos y Endara, rivales entre sí aunque ambos también opositores, que invierten la fórmula, apareciendo su imagen en grande y, luego, en pequeño, la del candidato local. Y, para terminar, distinto a todos, como es su estilo, las de Martinelli, regiamente iluminadas, con su nombre y foto en grande, sin que nadie le haga sombra ni distraiga su proyección personal. ¿Busca acaso limitar su esfuerzo el gobierno hacia la obtención de la mayor cantidad posible de curules legislativas, más que en la Presidencia?
Telefonía por Internet no es igual a Voz sobre Internet. Telefonía por Internet es el transporte de llamadas telefónicas sobre redes con los protocolos Internet con la misma calidad a la de una llamada, y entre números telefónicos definidos por la UIT. Si las llamadas telefónicas internacionales normales son gravables, entonces telefonía internacional por Internet definida así podría serlo por ser otro servicio telefónico. No así el sistema de VoIP.
Además, quienes quieran ofrecer servicio de Telefonía por Internet deberán garantizar la calidad y el tiempo real. Si no, no podrán cobrar; y si intentan hacerlo, el usuario deberá poder poner su queja ante la CLICAC. Esto sí sería equidad para una seguridad jurídica, y no bloquea la introducción de tecnologías emergentes. Así sí podríamos alcanzar pronto el acceso universal. De esta manera, las leyes favorecerán al usuario y al ciudadano como debe ser.

101 años de Panamá América

 
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