La prostitución infantil
En estos días se dio a la luz pública a través de la televisión, un video en donde, de manera elocuente, se proyecta la imagen que en Panamá se practica la prostitución infantil e indican ciertos colegios secundarios, en donde algunas estudiantes menores de edad se dedican a prostituirse.
En la polémica que surgió con motivo de este hecho, las televisoras entrevistaron a todo tipo de persona, pero de todas las entrevistas, la que más me llamo la atención fue la que le hicieron a un estudiante de secundaria que dijo que su papá estaba recluido en la Joyita y que su mamá trabajaba en la DIMA. Esta declaración inocente me pareció tan impactante que a través de este muchacho vi, un por qué de la delincuencia juvenil. Este muchacho sale de la escuela y se queda en la calle sometido a la influencia de los amigos, sin la posibilidad de que en casa haya alguien que lo esté esperando y que le dé una orientación, un consejo, una supervisión, que le pregunte cómo le fue en el colegio, etc.
El escándalo de la prostitución infantil más bien nos debe servir de clarinada para meditar y enfilar un mayor esfuerzo para reestructurar el sistema de enseñanza en el Ministerio de Educación, creando en cada colegio un departamento bien montado de servicio social, con trabajadores sociales, cuya misión sea atender y orientar caso por caso de todos los estudiantes, no sólo de su comportamiento en el colegio, sino también conocer cuál es su entorno familiar.
Es una responsabilidad del Gobierno, educar a nuestra juventud al costo que sea, hay que salir de la escuela y estar pendiente de la asistencia y comportamiento de los estudiantes en el colegio y en casa, para lo cual se requiere de una acción agresiva del Ministerio de Educación, a través del Departamento de Trabajo Social de cada escuela.
En todos los colegios de la República debe ser obligatoria, y en todos los años, las materias de Religión y Moral y Etica, con el propósito de mejorar la conducta de los estudiantes. En los casos de estudiantes problemáticos, las trabajadoras sociales deben ir a las casas de los mismos y conversar con sus padres para revisar el comportamiento del entorno familiar y tratar de integrar y orientar a los padres de familia en relación a la política del colegio y en la educación de sus hijos. Creo que si queremos, este caso de la prostitución infantil más bien nos debe de servir para corregir o mejorar el sistema educativo en su conjunto.
En la polémica que surgió con motivo de este hecho, las televisoras entrevistaron a todo tipo de persona, pero de todas las entrevistas, la que más me llamo la atención fue la que le hicieron a un estudiante de secundaria que dijo que su papá estaba recluido en la Joyita y que su mamá trabajaba en la DIMA. Esta declaración inocente me pareció tan impactante que a través de este muchacho vi, un por qué de la delincuencia juvenil. Este muchacho sale de la escuela y se queda en la calle sometido a la influencia de los amigos, sin la posibilidad de que en casa haya alguien que lo esté esperando y que le dé una orientación, un consejo, una supervisión, que le pregunte cómo le fue en el colegio, etc.
El escándalo de la prostitución infantil más bien nos debe servir de clarinada para meditar y enfilar un mayor esfuerzo para reestructurar el sistema de enseñanza en el Ministerio de Educación, creando en cada colegio un departamento bien montado de servicio social, con trabajadores sociales, cuya misión sea atender y orientar caso por caso de todos los estudiantes, no sólo de su comportamiento en el colegio, sino también conocer cuál es su entorno familiar.
Es una responsabilidad del Gobierno, educar a nuestra juventud al costo que sea, hay que salir de la escuela y estar pendiente de la asistencia y comportamiento de los estudiantes en el colegio y en casa, para lo cual se requiere de una acción agresiva del Ministerio de Educación, a través del Departamento de Trabajo Social de cada escuela.
En todos los colegios de la República debe ser obligatoria, y en todos los años, las materias de Religión y Moral y Etica, con el propósito de mejorar la conducta de los estudiantes. En los casos de estudiantes problemáticos, las trabajadoras sociales deben ir a las casas de los mismos y conversar con sus padres para revisar el comportamiento del entorno familiar y tratar de integrar y orientar a los padres de familia en relación a la política del colegio y en la educación de sus hijos. Creo que si queremos, este caso de la prostitución infantil más bien nos debe de servir para corregir o mejorar el sistema educativo en su conjunto.