La razón de Saúl
Puede que Saúl Méndez nos tenga acostumbrados a sus opiniones radicales, pero ello no entraña que carezca de razones para sustentar algunas. Uno de esos casos se da cuando se opone a que el Seguro Social y el Estado renuncien a favor de los hospitales privados la prestación de servicios de salud a la población, porque al faltarles la competencia del sector público, los privados encarecerían sus servicios.
La razón de Saúl es atendible, a juzgar por la mala experiencia del sector energético, dentro de un mercado pequeño, de competencia imperfecta. Eso no ocurriría si tuviéramos un mercado más grande y participativo, interactuando libremente en un marco de plena y libre concurrencia. Pero esa no es la realidad.
Así las cosas, con menos de una decena de hospitales privados capaces de atender a asegurados y no asegurados por cuenta del Estado -porque se supone que ahorrarían costo- pareciera aconsejable, no desmantelar la infraestructura hospitalaria pública, para asegurar un saludable nivel de competencia que mantenga los costos razonables, que atienda las razones de Saúl. Pero, de igual modo, el sector público y de seguridad social requiere permitir con urgencia la participación y competencia privada en la prestación de servicios, para forzarlos a prestarlos mejores a menor costo.