La razón de un Ministerio: La juventud, la mujer y la familia
En el mundo globalizado de hoy, el recurso humano ha adquirido una prominencia espectacular como signo de bienestar y desarrollo. Por ello, los gobiernos buscan mecanismos para poder superar las tareas que desde hace lustros vienen soportando sus estructuras económicas y sociales.
Las políticas que en la actualidad desarrolla el Gobierno Nacional en estos campos, a partir de septiembre de 1994, tiene un carácter integral y en su esencia se encamina a crear las condiciones básicas para la participación exitosa de Panamá en las transformaciones que se dan hoy día en todo el mundo.
Las acciones en el campo económico y social se encaminan hacia dos objetivos fundamentales: por un lado, mejorar las condiciones de vida, ampliando las oportunidades de progreso material y de participación política de los sectores más vulnerables y marginados de la sociedad y por el otro, promoviendo y facilitando la participación de la iniciativa privada en la modernización, especialmente reorientando la vida económica del país.
El Gobierno Nacional presentó al país el documento: "Políticas Públicas para el Desarrollo Integral: Desarrollo Social con Eficiencia Económica", donde se destaca la necesidad de brindar inmediata atención a los problemas de la pobreza, la inadecuada distribución del ingreso, el problema del desempleo, las desigualdades en el acceso a los servicios de salud y educación, entre otros no menos importantes.
El impacto de estos problemas en la sociedad panameña se traduce en desigualdades, por ejemplo, la pobreza, que afecta sobre todo a los jóvenes, a las mujeres, a los residentes de áreas rurales e indígenas, quienes sumados representan más de la mitad de la población del país, agregándoles la secuelas de incultura, desempleo, alta migración, promiscuidad, delincuencia, bajo nivel de organización social que afectan negativamente la estructura familiar que sustenta la Nación panameña.
La Juventud, la mujer y la familia:
Razón de peso existe para integrar la problemática social en un cuerpo que atienda a nivel ministerial la misma. Si nos ponemos a ver las cifras, éstas nos dicen que la JUVENTUD, integrada por 750 mil panameños en edades que comprende los 15 a 29 años de edad, tiene severamente limitada sus aspiraciones y oportunidades. Por ejemplo, de cada diez panameños, 4 son jóvenes y de estos 6 de cada 10 son víctimas del desempleo.
Las Mujeres a pesar de representar la mitad de la población del país siguen afectadas por la situación de discriminación y subordinación que impiden el acceso de las mujeres al ejercicio pleno y efectivo de sus derechos y limitan el aporte de las mujeres al desarrollo de la sociedad en su conjunto.
El menor es otro de los grupos sociales que plantean una atención directa. Comprenden un total de 884,717 en edades que van de 0 a 14 años representando el 30 por ciento de la población. Sobre ellos recae, con especial fuerza, los conflictos que afectan a la sociedad entera, manifestándose en cuadros de mendicidad, trabajo infantil explotador, prostitución y falta adecuada de protección efectiva.
Y la familia que constituye una estructura fundamental de integración social, atraviesa hoy por serios problemas que merecen especial atención. La prolongada crisis que ha venido afectando a Panamá, en efecto, se ha hecho sentir en este sector a través de una gama de situaciones que van desde la creciente presencia de hogares encabezados por mujeres, de embarazos en adolescentes con niños y niñas nacidos fuera de una familia legalmente constituida hasta el incremento de la desunión y violencia intrafamiliar.
La razón de un ministerio
A partir de enero de 1998 existirá el Ministerio de la Juventud, la Mujer y la Familia el cual no involucra nuevos puestos de trabajo ya que el mismo estará conformado por varias direcciones especializadas en la problemática social, fundamentalmente existente en el Ministerio de Trabajo y Bienestar Social cuya nueva nomenclatura será: Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
Son razones de peso ya que para el próximo año se destinará el 45.5% del presupuesto general a la problemática social cuyo fin es atacar de frente el índice de pobreza humana, donde Panamá ocupa el noveno lugar en Latinoamérica, mejorar la distribución de la riqueza, bajar el índice de desocupados, y atacar también la situación que indica que 30 de los 68 distritos del país tienen bajos niveles de satisfacción en sus necesidades básicas y donde el 48% de los corregimientos del País registran un ingreso per cápita inferior al costo de la canasta básica de alimentos.
Las políticas que en la actualidad desarrolla el Gobierno Nacional en estos campos, a partir de septiembre de 1994, tiene un carácter integral y en su esencia se encamina a crear las condiciones básicas para la participación exitosa de Panamá en las transformaciones que se dan hoy día en todo el mundo.
Las acciones en el campo económico y social se encaminan hacia dos objetivos fundamentales: por un lado, mejorar las condiciones de vida, ampliando las oportunidades de progreso material y de participación política de los sectores más vulnerables y marginados de la sociedad y por el otro, promoviendo y facilitando la participación de la iniciativa privada en la modernización, especialmente reorientando la vida económica del país.
El Gobierno Nacional presentó al país el documento: "Políticas Públicas para el Desarrollo Integral: Desarrollo Social con Eficiencia Económica", donde se destaca la necesidad de brindar inmediata atención a los problemas de la pobreza, la inadecuada distribución del ingreso, el problema del desempleo, las desigualdades en el acceso a los servicios de salud y educación, entre otros no menos importantes.
El impacto de estos problemas en la sociedad panameña se traduce en desigualdades, por ejemplo, la pobreza, que afecta sobre todo a los jóvenes, a las mujeres, a los residentes de áreas rurales e indígenas, quienes sumados representan más de la mitad de la población del país, agregándoles la secuelas de incultura, desempleo, alta migración, promiscuidad, delincuencia, bajo nivel de organización social que afectan negativamente la estructura familiar que sustenta la Nación panameña.
La Juventud, la mujer y la familia:
Razón de peso existe para integrar la problemática social en un cuerpo que atienda a nivel ministerial la misma. Si nos ponemos a ver las cifras, éstas nos dicen que la JUVENTUD, integrada por 750 mil panameños en edades que comprende los 15 a 29 años de edad, tiene severamente limitada sus aspiraciones y oportunidades. Por ejemplo, de cada diez panameños, 4 son jóvenes y de estos 6 de cada 10 son víctimas del desempleo.
Las Mujeres a pesar de representar la mitad de la población del país siguen afectadas por la situación de discriminación y subordinación que impiden el acceso de las mujeres al ejercicio pleno y efectivo de sus derechos y limitan el aporte de las mujeres al desarrollo de la sociedad en su conjunto.
El menor es otro de los grupos sociales que plantean una atención directa. Comprenden un total de 884,717 en edades que van de 0 a 14 años representando el 30 por ciento de la población. Sobre ellos recae, con especial fuerza, los conflictos que afectan a la sociedad entera, manifestándose en cuadros de mendicidad, trabajo infantil explotador, prostitución y falta adecuada de protección efectiva.
Y la familia que constituye una estructura fundamental de integración social, atraviesa hoy por serios problemas que merecen especial atención. La prolongada crisis que ha venido afectando a Panamá, en efecto, se ha hecho sentir en este sector a través de una gama de situaciones que van desde la creciente presencia de hogares encabezados por mujeres, de embarazos en adolescentes con niños y niñas nacidos fuera de una familia legalmente constituida hasta el incremento de la desunión y violencia intrafamiliar.
La razón de un ministerio
A partir de enero de 1998 existirá el Ministerio de la Juventud, la Mujer y la Familia el cual no involucra nuevos puestos de trabajo ya que el mismo estará conformado por varias direcciones especializadas en la problemática social, fundamentalmente existente en el Ministerio de Trabajo y Bienestar Social cuya nueva nomenclatura será: Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
Son razones de peso ya que para el próximo año se destinará el 45.5% del presupuesto general a la problemática social cuyo fin es atacar de frente el índice de pobreza humana, donde Panamá ocupa el noveno lugar en Latinoamérica, mejorar la distribución de la riqueza, bajar el índice de desocupados, y atacar también la situación que indica que 30 de los 68 distritos del país tienen bajos niveles de satisfacción en sus necesidades básicas y donde el 48% de los corregimientos del País registran un ingreso per cápita inferior al costo de la canasta básica de alimentos.