La razón del ciudadano
Durante la adminstración del presidente Ernesto Pérez Balladares, muy próxima a concluir, algunos amigos y allegados al régimen de turno, han logrado posiciones en la Junta Directiva de la Autoridad del Canal, cuyo presidente es el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Eduardo Ritter, atendiendo a lo expresado en el editorial del diario "El Panamá América" de fecha 23-5-98 cuando afirma que el señor Presidente "fue de los primeros en incumplir su anunciado propósito de conservar vigentes los acuerdos de Coronado cuando con alguna excepciones, colmó a la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de amigos, allegados y copartidarios suyos".
Tales designaciones dejan un mal sabor en la boca, porque el pueblo percibe que la política partidista pudiera estar entronizada en asuntos tan delicados como son la administración y funcionamiento de la vía Interoceánica y puede hacer mucho daño a la marcha futura de esta obra que demanda eficiencia, capacidad y mucho profesionalismo para poder vender al mundo una imagen positiva que despierte credibilidad y respaldo de todos las comunidades internacionales usuarias y de una nación que abriga las mejores esperanzas de que ese patrimonio, contribuya a su desarrollo integral para bienestar de todos los panameños.
Aceptamos que la mano de obra panameña para el funcionamiento del Canal se desempeña con mucha eficiencia, lo que nos está indicando que en el momento de revertir esa gran obra a manos de Panamá, no tendremos mayores dificultades, siempre y cuando se pongan a un lado los intereses partidistas y personales.
El país demanda del actual presidente y de todos los que le sucedan un área canalera al margen de la política a fin de proteger su imagen internacional tan importante para su desarrollo y perfeccionamiento.
Así mismo es un imperativo que cualquiera posición que surja como en el caso del subadministrador que debe nombrarse, recaiga en personas desvinculadas de la política criolla; en un panameño cuya experiencia, eficiencia, capacidad, profesionalismo, honestidad e independencia, sean las mejores credenciales que le permitan realizar un trabajo de gran valor para la vía Interoceánica.
La nación aspira un área canalera despolitizada y ello debe ser uno de los más grandes retos para el candidato que gane la Presidencia el 2 de mayo de 1999, ya que permitirá que el país entero reciba los beneficios de tan importante recurso y que todos los usuarios obtengan un servicio que contribuya a prestigiar la valiosa labor que, en la actualidad, realizan panameños con fe en el futuro y con plena conciencia de que al llegar el año 2000, tendremos un canal funcionando a satisfacción.
Tales designaciones dejan un mal sabor en la boca, porque el pueblo percibe que la política partidista pudiera estar entronizada en asuntos tan delicados como son la administración y funcionamiento de la vía Interoceánica y puede hacer mucho daño a la marcha futura de esta obra que demanda eficiencia, capacidad y mucho profesionalismo para poder vender al mundo una imagen positiva que despierte credibilidad y respaldo de todos las comunidades internacionales usuarias y de una nación que abriga las mejores esperanzas de que ese patrimonio, contribuya a su desarrollo integral para bienestar de todos los panameños.
Aceptamos que la mano de obra panameña para el funcionamiento del Canal se desempeña con mucha eficiencia, lo que nos está indicando que en el momento de revertir esa gran obra a manos de Panamá, no tendremos mayores dificultades, siempre y cuando se pongan a un lado los intereses partidistas y personales.
El país demanda del actual presidente y de todos los que le sucedan un área canalera al margen de la política a fin de proteger su imagen internacional tan importante para su desarrollo y perfeccionamiento.
Así mismo es un imperativo que cualquiera posición que surja como en el caso del subadministrador que debe nombrarse, recaiga en personas desvinculadas de la política criolla; en un panameño cuya experiencia, eficiencia, capacidad, profesionalismo, honestidad e independencia, sean las mejores credenciales que le permitan realizar un trabajo de gran valor para la vía Interoceánica.
La nación aspira un área canalera despolitizada y ello debe ser uno de los más grandes retos para el candidato que gane la Presidencia el 2 de mayo de 1999, ya que permitirá que el país entero reciba los beneficios de tan importante recurso y que todos los usuarios obtengan un servicio que contribuya a prestigiar la valiosa labor que, en la actualidad, realizan panameños con fe en el futuro y con plena conciencia de que al llegar el año 2000, tendremos un canal funcionando a satisfacción.