La realidad del desempleo en Panamá
DURANTE la discusión de las reformas tributarias se tocó muy por encima el tema, dado que uno de los argumentos para la reforma fue la creación de nuevos empleos. Analicemos esta realidad en Panamá.
La metodología para calcular en este país el desempleo es diferente a la empleada en mayoría de las naciones de la región. Por esa razón, Panamá cuenta con un nivel de desempleo del 13-14% (12.8%, según última cifra de la Contraloría), mientras que Argentina tenía un nivel de desempleo del 18% en los peores momentos de su última crisis. Este hecho muestra la inconsistencia en las metodologías, pues no es posible que sólo existan cuatro puntos porcentuales en la tasa de desempleo de una economía estable con otra que estaba en plena recesión.
La gran diferencia en el método de cálculo panameño es que se incluyen a las personas que por alguna razón u otra no están buscando empleo como las amas de casas, los estudiantes, los desalentados, etc.
El impacto que eso tiene afecta directamente la calificación de riesgo del país y por ende, se deberían tomar las medidas por hacer homogénea la metodología de cálculo para que sea igual al resto de la región.
Otro problema es la estructura económica de los últimos 40 años. La economía panameña, en gran parte, se ha caracterizado por ser dual, donde existen sectores abiertos y competitivos a nivel mundial, mientras hay otros sectores cerrados y protegidos que no son competitivos. El problema es que los abiertos, como el centro financiero y el Canal, no son grandes generadores de empleo. Mientras que los sectores de la industria y la agricultura, que son de alto potencial de mano de obra, no generan el crecimiento en el empleo requerido para disminuir el problema de desempleo. Esto es porque como están enfocados al mercado interno, el pequeño tamaño del mercado consumidor panameño limita la capacidad de crecimiento de estos grupos y la generación de nuevos empleos.
Para resolver esa situación, la industria y la agricultura tienen que cambiar su enfoque y buscar otros mercados (exportar), que les darán la oportunidad de generar un crecimiento sostenible. Ya el gobierno ha dado los primeros pasos con la firma de un TLC con El Salvador, Taiwán y está a punto de cerrar con el mercado consumidor más grande, Estados Unidos. Dependerá de los empresarios aprovechar estas nuevas oportunidades que el gobierno les ha conseguido.
La mayor causa del desempleo en Panamá es el régimen laboral actual, que ya tiene más de 40 años y está obsoleto. Las realidades de hoy son completamente diferentes a los de los años 70. El régimen laboral panameño es proteccionista, el Estado favorece al empleado frente al empleador. Los empleados son beneficiados con todo tipo de derechos que deben ser cumplidos por los empleadores. Estos "derechos" encarecen el costo de la mano de obra. Eso funcionaba cuando el país tenía una política de substitución de importación, en la que las empresas locales eran protegidas de productos importados mediante altos aranceles. El sobre costo de la mano de obra se transfiere al consumidor por medio de un precio más alto del producto o servicio.
En esta era globalizada, el esquema de proteccionismo no funciona e, incluso, se elimina en los TLC. Hoy, los productos y servicios locales tienen que tener la capacidad de competir con los internacionales. Cualquier sobre costo en la cadena productiva afecta la competitividad de ese rubro o servicio y por ende, del del país.
En el estudio realizado por el Banco Mundial "Doing Business", se midió la flexibilidad laboral como uno de los factores para hacer negocios en cada país. En términos generales, Panamá quedó en el tercer puesto más bajo de todo Latinoamérica. Sólo República Dominicana, México y Brasil cuentan con regímenes laborales más rígidos que el nuestro. En el índice de flexibilidad de contrataciones nuevas, Panamá estaba en el último lugar junto a Venezuela.
Otro aspecto es que nuestro país tiene uno de los salarios mínimos más altos de la región. Esta casi a la par del de Corea del Sur, un país con un PIB per cápita cuatro veces el de Panamá. Centroamérica tiene un salario mínimo casi la mitad del de Panamá, excepto Costa Rica. Este alto salario comparativo con el resto de la región no significa una mejor calidad de vida para los empleados panameños. ¿Qué significa todo esto? Alguien que quiere invertir en Latinoamérica no va a querer hacerlo en Panamá por las condiciones de empleo tan rígidas y la mano de obra tan cara, realidades que aumentan el costo de producción y alejan la inversión extranjera. Esa rigidez laboral ha limitado las oportunidades de empleo y contribuye a los graves problemas del país.
Varios estudios realizados sobre este tema sugieren que Panamá puede mejorar su competitividad, tanto para sus exportaciones como para la atracción de inversión extranjera directa, realizando estos cambios a la legislación laboral: 1. Libre negociación entre empleado y empleador. 2. No deben existir diferencias por jornada diurna o nocturna, ni tampoco por fin de semana o días feriados. 3. El salario debe estar relacionado con el nivel productivo del empleado.
También hay que considerar los días feriados, días pagados por enfermedad, decimotercer mes y vacaciones, que son salarios indirectos que agregan al costo final de un empleado y ver cómo éstos se pueden modificar.
La mano de obra disponible en un país es un recurso limitado. Flexibilizando el régimen laboral ayudará a la creación de nuevos empleos, la prueba está en los sectores donde Panamá es competitivo a nivel mundial, la Zona Libre de Colón, la banca, los "call centers" y el Canal, cuyo régimen laboral es diferente al resto del país.
Esperemos que el gobierno incluya los cambios necesarios en el régimen laboral que ya no es funcional dentro de su plan de gobierno.
La metodología para calcular en este país el desempleo es diferente a la empleada en mayoría de las naciones de la región. Por esa razón, Panamá cuenta con un nivel de desempleo del 13-14% (12.8%, según última cifra de la Contraloría), mientras que Argentina tenía un nivel de desempleo del 18% en los peores momentos de su última crisis. Este hecho muestra la inconsistencia en las metodologías, pues no es posible que sólo existan cuatro puntos porcentuales en la tasa de desempleo de una economía estable con otra que estaba en plena recesión.
La gran diferencia en el método de cálculo panameño es que se incluyen a las personas que por alguna razón u otra no están buscando empleo como las amas de casas, los estudiantes, los desalentados, etc.
El impacto que eso tiene afecta directamente la calificación de riesgo del país y por ende, se deberían tomar las medidas por hacer homogénea la metodología de cálculo para que sea igual al resto de la región.
Otro problema es la estructura económica de los últimos 40 años. La economía panameña, en gran parte, se ha caracterizado por ser dual, donde existen sectores abiertos y competitivos a nivel mundial, mientras hay otros sectores cerrados y protegidos que no son competitivos. El problema es que los abiertos, como el centro financiero y el Canal, no son grandes generadores de empleo. Mientras que los sectores de la industria y la agricultura, que son de alto potencial de mano de obra, no generan el crecimiento en el empleo requerido para disminuir el problema de desempleo. Esto es porque como están enfocados al mercado interno, el pequeño tamaño del mercado consumidor panameño limita la capacidad de crecimiento de estos grupos y la generación de nuevos empleos.
Para resolver esa situación, la industria y la agricultura tienen que cambiar su enfoque y buscar otros mercados (exportar), que les darán la oportunidad de generar un crecimiento sostenible. Ya el gobierno ha dado los primeros pasos con la firma de un TLC con El Salvador, Taiwán y está a punto de cerrar con el mercado consumidor más grande, Estados Unidos. Dependerá de los empresarios aprovechar estas nuevas oportunidades que el gobierno les ha conseguido.
La mayor causa del desempleo en Panamá es el régimen laboral actual, que ya tiene más de 40 años y está obsoleto. Las realidades de hoy son completamente diferentes a los de los años 70. El régimen laboral panameño es proteccionista, el Estado favorece al empleado frente al empleador. Los empleados son beneficiados con todo tipo de derechos que deben ser cumplidos por los empleadores. Estos "derechos" encarecen el costo de la mano de obra. Eso funcionaba cuando el país tenía una política de substitución de importación, en la que las empresas locales eran protegidas de productos importados mediante altos aranceles. El sobre costo de la mano de obra se transfiere al consumidor por medio de un precio más alto del producto o servicio.
En esta era globalizada, el esquema de proteccionismo no funciona e, incluso, se elimina en los TLC. Hoy, los productos y servicios locales tienen que tener la capacidad de competir con los internacionales. Cualquier sobre costo en la cadena productiva afecta la competitividad de ese rubro o servicio y por ende, del del país.
En el estudio realizado por el Banco Mundial "Doing Business", se midió la flexibilidad laboral como uno de los factores para hacer negocios en cada país. En términos generales, Panamá quedó en el tercer puesto más bajo de todo Latinoamérica. Sólo República Dominicana, México y Brasil cuentan con regímenes laborales más rígidos que el nuestro. En el índice de flexibilidad de contrataciones nuevas, Panamá estaba en el último lugar junto a Venezuela.
Otro aspecto es que nuestro país tiene uno de los salarios mínimos más altos de la región. Esta casi a la par del de Corea del Sur, un país con un PIB per cápita cuatro veces el de Panamá. Centroamérica tiene un salario mínimo casi la mitad del de Panamá, excepto Costa Rica. Este alto salario comparativo con el resto de la región no significa una mejor calidad de vida para los empleados panameños. ¿Qué significa todo esto? Alguien que quiere invertir en Latinoamérica no va a querer hacerlo en Panamá por las condiciones de empleo tan rígidas y la mano de obra tan cara, realidades que aumentan el costo de producción y alejan la inversión extranjera. Esa rigidez laboral ha limitado las oportunidades de empleo y contribuye a los graves problemas del país.
Varios estudios realizados sobre este tema sugieren que Panamá puede mejorar su competitividad, tanto para sus exportaciones como para la atracción de inversión extranjera directa, realizando estos cambios a la legislación laboral: 1. Libre negociación entre empleado y empleador. 2. No deben existir diferencias por jornada diurna o nocturna, ni tampoco por fin de semana o días feriados. 3. El salario debe estar relacionado con el nivel productivo del empleado.
También hay que considerar los días feriados, días pagados por enfermedad, decimotercer mes y vacaciones, que son salarios indirectos que agregan al costo final de un empleado y ver cómo éstos se pueden modificar.
La mano de obra disponible en un país es un recurso limitado. Flexibilizando el régimen laboral ayudará a la creación de nuevos empleos, la prueba está en los sectores donde Panamá es competitivo a nivel mundial, la Zona Libre de Colón, la banca, los "call centers" y el Canal, cuyo régimen laboral es diferente al resto del país.
Esperemos que el gobierno incluya los cambios necesarios en el régimen laboral que ya no es funcional dentro de su plan de gobierno.